RELATOS DE FICCION DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
Anika (Valencia. España)
Dónde quedaron los dibujos animados
Tiene 14 años y lleva en la Comuna La Bendición del Cielo desde los cinco. Sabe que su madre abandonó una mísera vida de desempleada con una niña a cuestas cuando conoció a Fox Heaven, y que no ha habido día que no haya agradecido en sus oraciones aquel peregrinaje hasta la isla de Pascua. Según Fox aquel era un lugar remoto, alejado del mundo, donde nadie les molestaría en su misión. Kerry lleva prácticamente toda su vida intentando averiguar cuál es esa misión y qué sentido tiene en sus vidas. Pocas veces piensa en su padre fallecido a causa de un infarto porque le duele mucho recordar que lo vio morir, aferrándose a la vida, asiéndose a sí mismo porque el dolor era lacerante, y buscando el aire que le faltaba y que en un momento dado dejó de pasar por sus pulmones.

Muchos misterios rodean a la familia y ella es curiosa por naturaleza. Eso le ha proporcionado algún que otro problema pero no existen los castigos en La Bendición del Cielo, así que lo máximo que le han aplicado es la ley de la lejanía… cuando se ha portado mal o se ha acercado demasiado a la Cabaña Sagrada le han obligado a permanecer alejada de la zona con la promesa de que no lo volvería a hacer. Y ella siempre lo ha prometido, pero la curiosidad es más fuerte y no puede evitar mirar hacia la derecha desde la entrada de su cabaña y observar el lugar prohibido con deseos cada vez más fuertes de violar aquella prohibición. Cada atardecer se sienta sobre una desvencijada silla de madera y escudriña la Cabaña pensando qué eran aquellas botellas de líquido rojo que contenían las neveras que una noche consiguió abrir aprovechando un descuido de los guardianes.

A veces sueña con el rojo y sabe que se debe a su interés por descubrir la verdad. No es oro ni dinero, y no se le ocurre un bien más preciado en el mundo que aquellas dos cosas, sin embargo estas cosas no provienen de su propia conciencia, sino de conversaciones escuchadas en la intimidad de la noche de dos adeptos que se confiaban el uno al otro creyendo estar a solas. Kerry piensa en aquellas personas y recuerda que un día desaparecieron. Su madre le dijo que Fox Heaven les había encomendado una misión muy importante y que por eso ahora no estaban con la Familia. Kerry aceptaba lo que le decía su madre, pero siempre se hacía más preguntas.

La falta de comunicación y de aparatos tecnológicos en la Comuna como radios, televisiones o teléfonos –lujos que sólo existen en la Cabaña Sagrada y a los que sólo acceden Fox Heaven y su mano derecha- han hecho que Kerry se convirtiera en una niña que amaba la libertad a la que le han acostumbrado desde que llegara a la isla de Pascua, sin embargo en su memoria quedan pequeños flashbacks de dibujos animados.. Tweety, Bugs Bunny, Speedy Gonzalez… Sabe que no los ha imaginado, que los vio en alguna ocasión en una televisión, y que aquellos momentos, quizás lo más felices de su infancia en San Francisco, han viajado con ella hasta la Comuna donde su madre guarda tan buenas relaciones con Fox Heaven. Pero cuando Kerry les habla de los dibujos animados a su madre, a Fox Heaven o cualquiera de los demás habitantes de la Familia, todos le dicen que esas cosas no son propias de la Comuna, que pertenecen a un pasado que corroe los corazones y destroza las almas. Ella no entiende, y acepta en silencio, pero se sigue haciendo preguntas.

A veces se hace preguntas sobre la relación de su madre y Fox Heaven. Parece que hay algo entre ellos, pero también ha visto esa misma actitud entre Fox Heaven y Luzmila, o entre Fox y Candy, o entre Fox y Carmencita, o entre Fox y Flor y tantas otras mujeres. Su madre no le permite hablar de esos temas y generaliza hablando del amor. Kerry se pierde y termina buscando a Tweety en su memoria.
 
 

No sabe qué pasa pero el día parece revuelto. Fox Heaven está nervioso, puede notarlo, pero lo de su madre es más evidente. Se mueve por la cabaña con su traje de flores que a cada movimiento parece volar y se toca muy a menudo la ceja izquierda. Kerry sabe que su madre sólo hace eso cuando está nerviosa, pero el tic es exagerado. No ha llegado aún la noche pero queda poco y ella sigue observando desde su silla el interior de cabaña donde su madre pasea sin sentido de un lado a otro. De vez en cuando mira hacia la derecha y descubre que hay movimiento en la Cabaña Sagrada. El color rojo vuelve a su memoria. No tiene información del exterior así que desconoce que a su Familia se le llamaría popularmente secta, pero Kerry está en la edad de hacerse preguntas, de dudar de todo, de desconfiar y crear problemas… Kerry ve el rojo y ve problemas y sólo siente la necesidad de huir.

Sabe que si se va ahora no llegará a ninguna parte porque no tiene opciones; no tiene dinero, ni sabe conducir un coche, y mucho menos sabe a quién acudir si se va de allí. No conoce el mundo aunque sabe que existe San Francisco, del mismo modo que no conoce la programación televisiva pero sabe que existen las televisiones.

Ve a muchos adultos nerviosos a aquellas horas y se pregunta cómo no se ha dado cuenta hasta el momento que el día ha amanecido así. Quizás porque no se ha dedicado a observarles, pero está claro que la Familia camina con cierta ansiedad, que se ha escuchado algún que otro gritito y que hay muchos niños tratando de llamar la atención de sus padres porque los notan ausentes.
 
 

Se ha hecho de noche y hoy, dice su madre, hay una cena especial. Se trata de la bebida de los dioses, y según Fox Heaven quien la tome será bendecido por toda la eternidad. Kerry se pregunta por qué hace falta ser bendecido para toda la eternidad pero no dice nada. Tiene la extraña impresión de que si hace la pregunta en voz alta recibirá un tortazo, y no le gusta lo que está suponiendo. Se calla y observa que los adultos están empezando a acercarse con sus hijos cogidos de la mano hasta la entrada de la Cabaña Sagrada. Allí hacen cola y esperan. Están sonriendo a los niños, les besan, les acarician y les tranquilizan. “No, no te puedes ir a jugar hoy, luego jugarás, primero hay que bendecirse”, dicen. Kerry ve a Polly llorando y a su madre, por primera vez desde que la conoce, tirando de su bracito nerviosa y pidiéndole por favor que se calle. El mal presentimiento se ha hecho más fuerte. El rojo acude a su memoria y la palabra “peligro” se graba en sus neuronas. Mira a todas partes y ve que la Comuna se está quedando vacía, casi todos están en la cola.

Su madre sale y le dice que ya es la hora. Avanza y Kerry consigue levantarse pero no está segura de querer seguir andando. Decide ponerse a la cola, pero ser la última.

Algunos hombres, bajo el mandato divino de Fox Heaven, reparten vasos que contienen el líquido rojo (peligro, piensa Kerry) y ve cómo las madres insisten a sus hijos para que lo beban. Luego lo hacen ellas y se apartan a descansar. Dicen que hay que echarse a dormir una pequeña siesta para ser bendecidos. Kerry mira a su madre tan nerviosa como antes agarrada a su propio vestido con los puños apretados tan fuertes que los nudillos los tiene blancos. Ha avanzado más en la cola y no mira hacia atrás. Se ha olvidado de que tiene una hija porque está absorbida por sus propias preocupaciones.

La cola avanza, cada vez se mete más prisa a los participantes de aquella comunión y Kerry empieza a ver los primeros síntomas de la bebida. Los primeros que se echaron a hacer la siesta están agarrados a sus barrigas, apretándoselas, rugiendo de dolor y buscando aire. Ve a su madre un poco más adelante que al fin se gira. Una lágrima cae por sus mejillas. Kerry sabe lo que está pasando… Reconoce los síntomas: dolor, falta de aire y un descanso final. Además su madre está llorando, no necesita más pistas. La muerte de su padre vuelve a su memoria y con ella otras imágenes: Tweety piando felizmente en su jaula, Bugs Bunny disfrutando de una zanahoria… Kerry sonríe, dirige a su madre un beso y se da la vuelta.

Su madre le ve marcharse y por un momento siente que le da un vuelco al corazón, pero no la delata.
 

© Anika. Ciberanika.com
 

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Kruela
Porque el terror existe en otras formas y aquí queda bien plasmado, y sobre todo por la esperanza de vida (¿en serio saldrá Kerry con vida de aquella isla?) tiene mi voto. La esperanza es lo último que se pierde.

OMEGA ukoback
Muchas felicidades a Anika por este relato, cada vez que lo leo me deja un nudo en la garganta por la forma en que todo es descrito, muy bueno.
 

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