RELATOS DE FICCION DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
Anika (Valencia. España)
Ritorna, amore
Hace ya dos años que vivo en una tímida constante que me empuja a seguir, pero me falta la pasión que tenía antes y la fuerza de los treintañeros. Parece que tenga cincuenta años y acabo de cumplir los treinta y tres. Me costó casi un año recuperarme del accidente de moto pero aunque mi cuerpo ya está en forma hay dos cosas distintas en mi nueva vida: una extraña sensación de vivir la irrealidad de los sueños, y la falta de mi querida Renata, cuya última visión me atormenta y me persigue.
        Renata, mi joven napolitana que me susurraba palabras de amor al oído, ya no volverá a lucir sus largas y morenas piernas de seda, ni su abundante y brillante cabello rizado. El día del accidente ella se fue y yo, para mi desgracia, me quedé.
        Desde ese día hay una palabra que me atormenta… Ritorna… Viene en cualquier momento, parece que me alguien me la susurre al oído… Ritorna… Si leo un periódico o un libro en italiano –costumbre que adopté al casarme con Renata, la palabra “ritorna” se vuelve más plateada, más brillante, reluciendo ante el resto de las letras, matando así la importancia del contenido que la acompaña. Ritorna tiene vida propia y baila entre líneas, haciéndome ver que ella me está hablando.
        Renata, mi querida, dulce, bella esposa… ¿Eres tú? ¿tratas de decirme algo desde el más allá? ¿Estás esperándome? No sé cuánto podré resistir porque nada deseo más en este mundo que volver a encontrarme contigo, aunque para ello deba abandonar mi vida. ¡Qué importancia tiene si mi vida es tan irreal!. Cuando acaba el día no recuerdo cómo lo he pasado. Siento que pierdo la memoria, que desaparecen las horas laborales, que las imágenes siempre tienen tu rostro, y el susurro de la palabra mágica me acompaña en el tren, en el autobús, en mi vida… El médico dice que es una depresión porque no consigo olvidarte, yo sólo sé que las imágenes de mi vida se mezclan unas con otras y tú siempre apareces como un imagen holográfica que realmente me impide olvidarte.
       Ritorna
        Otra vez lo he oído. Y de nuevo el susurro ha estado acompañado de un calor húmedo en mi corazón. ¡Qué extraña sensación!.
 
 

*******

Renata entra en la habitación del hospital y acerca la silla a la cama de su marido. Está cansada pero no le importa. Apenas ha probado bocado en el trayecto del trabajo al hospital y seguramente seguirá así, consumiéndose de amor y de pena, porque hambre no tiene. Perdió el apetito el día que se enteró que su amor había entrado en coma. Sólo tiene veintinueve años y el médico que visita a David la encuentra tan desmejorada que dice que terminará ingresada también. A ella no le importa, pero tampoco quiere morir, por eso cada vez que recuerda a David besándola, amándola, paseando o hablando animadamente con ella, apoya la cabeza en su corazón de lento palpitar y le susurra entre lágrimas: ritorna, amore.
 

Cinco meses después del accidente Renata cae en una profunda depresión, deja el trabajo, olvida su aseo personal y vive en el hospital pegada a la cama de David. Con el estómago vacío y la mente obnubilada, tiene un sueño y despierta gritando:
- ¡¡¡¡Ritornaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!

La máquina que muestra las palpitaciones del corazón dormido sufre un parón y Renata, asustada, se echa contra su esposo y golpea, enfadada, desesperada, llena de pánico… Por primera vez en esos cinco meses ha perdido los nervios y está pegando a su marido enfadada por haberla abandonado. Le golpea el corazón, aquel en el que tantas veces apoyó su cabeza dándole calor… humedecido por las lágrimas.

Pero la máquina reacciona y el palpitar se hace más latente. Una enfermera abre la puerta y encuentra a Renata llorando sobre el enfermo.
- ¡Se está despertando! –dice la enfermera.
        Renata le mira con los ojos anegados en lágrimas y luego se vuelve hacia el pálido rostro que tanto la amó con la mirada.
- Ritorna, amore. –Le susurra por última vez.

*******



Dos largos años vividos como una pesadilla vacía, eso piensa David cuando despierta. Abre los ojos despacio y el sonido real vuelve a él lentamente. Lo pimero que ve es a la mujer más bella del mundo y sabe que está en el paraíso. No ve sus ojeras, no ve su pelo descuidado ni su extrema delgadez, sólo ve amor.
        Le cuesta pronunciar su nombre y observa que tiene un tubo metido en la garganta, pero sabe que Renata es consciente de que él la está viendo.

El médico le dice a Renata que la confusión de David de esos dos años vividos en otro mundo es producto del coma; afirma también que generalmente la gente que despierta del coma no recuerda su vida durante el trance, pero que hay casos especiales. David es un caso especial.

Cuando David ya puede hablar más de tres minutos sin agotarse, ella le mira, por primera vez en cinco meses lo hace sonriendo y henchida de alegría, y le pregunta qué hizo que volviera
- Ritorna. –Dice él.- Te oía llamarme. En mi sueño pensé que eso significaba dejarme morir y decidí hacerlo.
- ¿Has muerto por mí?
        David asiente emocionado y le cae una lágrima dulce.
- Has salvado la vida amore, -le dice ella- bienvenido al mundo real.
        David no puede más que llorar de alegría, y ella besa sus lágrimas.
 

©  Anika. Ciberanika.com



Kruela: ainsss, abajo mi reputación de cruel, me encanta este relato.


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