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Recuerdo que había salido a buscar algo para cenar, la calle estaba desierta, como era costumbre a esas altas horas de la noche. Acababa de llover, la ciudad desprendía un olor a lluvia fresca que me hacía sentir bien, "sigue, continua, lo estás haciendo muy bien", decía mi psicólogo notando que el pulso se me aceleraba. Vi unas luces, potentes, muy blancas. Me quedé paralizado, quería correr pero mi cuerpo no respondía. De repente descendió un ser alto, era notablemente diferente a como éramos nosotros. Nunca había visto un ser así, a pesar de que los más jóvenes contábamos historias sobre ellos. Sí, hacía mucho que no salía de mi casa. Recuerdo haber escuchado a mi padre hablar de "ellos" con sus amigos, pero yo nunca me había topado con ninguno. Me cogió y me llevó al interior de un artefacto, ese que desprendía esa extraña luz. De repente, comenzó a moverse. Allí dentro me introdujo en una especie de jaula donde podía ver otras parecidas, había otros como yo, contrariados, asustados.Llegamos a un edificio, alto, muy limpio, entramos en una sala iluminada, allí otro ser me colocó en una caja transparente, lo cual me permitía observar lo que había a mi alrededor. ¡Qué horror!, había cientos como yo, incluso de otras especies. Al ver los rostros de todos los que estaban allí un sudor frío recorrió todo mi cuerpo. Vi sus expresiones de angustia, de miedo. Jamás estuve tan asustado. De repente escuché un susurro que provenía de la jaula de al lado. Vaya, vaya, ¡qué mala suerte! -le pregunté- ¿Acaso no sabes dónde estás y qué van a hacer contigo?, contestó.
- Puedes tomarte un descanso si quieres -exclamó mi psicólogo, notando como mi corazón estaba a punto del infarto.Yo seguí relatando. Nos traen aquí -proseguía mi compañero de celda- para hacernos toda clase de pruebas. Nos inyectan virus nocivos, nos utilizan para buscar vacunas que curen sus enfermedades, y si no les valemos nos matan.
En esto levanté la cabeza y miré hacia él, ¡¡No puede ser!!, grité. Mi ocasional compañero estaba totalmente desfigurado, tenía ampollas por todo el cuerpo y no podía erguirse ya que según me contó le habían extraído la espina dorsal. El paisaje era desolador. A algunos les faltaban miembros, a otros les habían hecho implantes de otras especies. Era el fin, aunque lo peor estaba por llegar ¿qué harían conmigo?.
De repente uno de esos seres abrió mi jaula. No podía moverme, estaba paralizado por el miedo, me agarró, no sabía dónde me llevaba. Una fuerza inexplicable se apoderó de mi, sin duda, a causa del estado de nervios, y logré soltarme con energía para caer al suelo. Entonces empecé a correr todo lo que pude. Era como si flotara. Jamás pensé que pudiese correr así. Atravesé varias salas. Tras de mí notaba los pasos apresurados de ese ser, de ese sanguinario ser, me estaba alcanzando, no podía más, estaba extenuado. Por suerte vi en la pared un hueco por donde escapar e hice un último esfuerzo hasta conseguir deslizarme por la grieta. Una vez fuera de ese recinto, caminé horas y horas, aterrado, mirando cada paso hacia atrás, escondiéndome.
Ya había amanecido y con estupor veía cientos de seres por la calle. Qué curioso, algunos de ellos, huían al verme. Otros, en cambio, intentaban matarme. Por fin llegue aquí, totalmente extenuado. Esta es mi historia. ¿Por qué nadie me habló de ellos? -pregunté a mi padre-. Verás hijo -replicó resignado-, tenía la esperanza de que nunca salieras ahí fuera, ya perdí a tu madre hace muchos años, no quería perderte a ti también. ¿Por qué? ¿Por qué hacen esto con nosotros? ¿Qué les hemos hecho?. Me contó que hacía mucho tiempo que esos seres secuestraban a los nuestros para toda clase de experimentos, tal y como me dijo mi compañero de celda. Pero ¿quiénes son, de dónde vienen, qué son esos artefactos con luces donde viajan, quiénes somos para ellos?.
Verás hijo, ellos se hacen llamar humanos, a diferencia de nosotros caminan de pie, se visten con ropas para protegerse del frío, ya que no tienen pelo, tienen dos piernas y dos brazos, viajan en lo que ellos llaman automóviles y para ellos nuestra especie se denomina ratones, ratones de laboratorio.
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Kruela
¡Chapeau! Me has hecho creer desde el principio justo lo contrario de lo que pensaba. Inicialmente me recordaba a algunos relatos leídos, por ejemplo uno escrito por mí que nunca he publicado, pero ese final... ¡Sí señor! Muy bien Nicolas.Eva (Zaragoza. España)
He leído estos dos cuentos (éste y el anterior) en otra página, pero no recuerdo el nombre del autor, espero que sea el mismo...Nota de Kruela
Confío en que sean de Nicolas. Espero que sea así.Brenda (México)
¡¡¡Siii!!! muy bien Nico, te has ganado mi punto... mira que ya comenzaba a sentir una presencia extraterrestre a mis espaldas!!! bien, lograste alterarme un poco, y mira que soy dura de pelar.Juvenal Garza
¡¡¡Está súper chido!!! Una historia muy original.
FeLiCiDaDeS nIcOlAs =)Don Eddy Brando de Hydra
Felicidades Nicolás!!
Este cuento tiene de todo, suspenso, terror psicológico y un final completamente inesperado! Yo voto por él!
Soy director de teatro en México, D.F., estoy en éste momento planeando poner en escena una obra de terror la cual constará de 5 cuentos, si te interesa participar, contáctame: compania_de_arte_teatral@hortmail.com
Gracias y espero que no te enojes por este ofrecimiento, Kruela! Hay que impulsar al buen talento.
Mil felicidades por tu página Kruelita, está sensacional!Norma Z (México)
Hola Kruela
Felicidades a Nicolás, así como mis compañeros de lectura, estaba pensando que el cuento se refería a extraterrestres, pero así nos damos cuenta de que no somos los únicos que sentimos terror, sino que también los animalitos. Felicidades Nicolas.
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