|
|
|
|
Hola.No te había escrito antes porque no lo consideré apropiado. Nuestra relación tenía que superar el plano profesional para que te dieras cuenta de todo lo que he hecho por ti, de todo lo que tienes que agradecerme.
¿No lo recuerdas? Te lo resumiré para que no vuelvas a olvidarlo. A ver: Salvé tu vida del tedio absoluto; puse en tus manos un nuevo motivo para que continuaras con tu existencia, me ofrecí para que te devanaras los sesos intentando hallar la solución a mi comportamiento en vez de pasar tus tardes cambiando canales al lado de una botella de aguardiente y con la imagen de una mujer desnuda en la cabeza.
Hice de ti un hombre completamente dedicado a su oficio, alguien que le sirve realmente al mundo, que puede hacer algo por todos los que andamos a la deriva sin nadie para confiar.
Supongo que a estas alturas ya estás cómodamente sentado en tu sillón favorito, con una pipa en la boca y completamente ensimismado en esta carta, tratando de adivinar cualquier pequeño descuido que hubiera podido cometer para enjaularme, ese es tu estilo.
Pero como andan ahora las cosas por tu departamento (no creas, estoy informado) más bien estarás parado en la mitad de tu minúscula oficina con el café regado por la sorpresa (¿o tal vez ya lo presentías?) y atravesando los párrafos a toda prisa, con el fin de ver si al final soy tan estúpido como para decir: Me llamo Virgen María y vivo en un pesebre de Belén. Si es así te transmito mi más profunda decepción. Esperaba que me conocieras más, o que por lo menos no me rebajaras al nivel de cualquier novato.
Cambiando de tema, no me gustó eso de empujarme en el pasillo del metro para perseguir a ese estúpido vestido de azul. Mientras te desorganizas la cabeza recordando a la persona a quien casi tiras por las escaleras en tu loca e inútil carrera contra el tiempo yo te diré algo que tal vez ya has adivinado: Estoy contigo las 24 horas del día, excepto cuando dedico mi tiempo a mis habituales pasatiempos (leer, ir al baño, matar y mutilar parejas... tú sabes, lo corriente).
¡BINGO! Conozco tu rutina mejor que tú mismo. Sé a qué horas te acuestas, cuándo duermes, si tienes insomnio, en qué piensas, a qué horas tienes sexo con esa hermosa vecina tuya, a quién le compras el periódico, con quién te saludas al salir de tu edificio, etc. No hay movimiento tuyo que me pase desapercibido.
Con decirte que cuando estoy algo aburrido me cruzo contigo en la calle, te pregunto qué horas son, pido una limosna, o simplemente te empujo para que sepas que existo aun cuando no me reconozcas. Es frustrante verte tan de cerca y no poder susurrarte al oído algo como “Mañana mataré a otros dos” o “vas muy cerca, si tan sólo te hubieras fijado en el mugre del zapato de la chica...” Me encantaría ver tu reacción entonces.
Mi monólogo está bastante avanzado y todavía no te he dirigido ninguna amenaza o advertencia para que te alejes del caso, porque lo único que conseguiría sería asustarte y ponerte en contra mío. No. Ese no es mi objetivo.
Lo que en realidad quiero es que continúes al otro lado de la barrera, representando a la autoridad que nunca me pondrá un dedo encima. Aunque estés tan cerca de descubrirme que ya sienta tu aliento en mi nuca, siempre habrá algo que te distraerá, algo que te alejará de la salida del laberinto y te pondrá de nuevo a mi merced, esperando e implorando inconscientemente por mi misericordia... te tengo en la palma de mi mano, y eso lo sabes mejor que yo.
¿Que busque a otro? Sabemos que eso no nos conviene a ninguno de los dos. Acéptalo, lo que nos une es más que un simple y patético hilo profesional, entre nosotros se teje una gruesa y pesada tela de misterio y familiaridad que no nos abandonará nunca. Tú y tus pasadas y aburridas veladas sin nada bueno en que pensar, y yo y mis asesinatos a baja escala entre algunos mendigos en un oscuro callejón... Soy el remedio de tu enfermedad y tú el de la mía. No puedes abandonar esta simbiosis que nos hace trabajar unidos, y la verdad yo tampoco deseo hacerlo...
En fin, me gustaría continuar pero estoy algo ocupado. Notarás que los bordes de la hoja están empapados de sangre y que hay huellas por todas partes, te doy mis sinceras disculpas pues por lo general soy una persona pulcra y detesto este tipo de presentaciones. Lo que pasa es que la mujer que tengo al lado no deja de llorar y de agarrar la hoja implorando una misericordia que, ambos lo sabemos, sólo me irrita más. Apenas acabe con esto le arrancaré los brazos o las uñas de los pies para que llore por algo... debería ser como su novio, se ha quedado calladito en un rincón después de que le quité los dientes y le cercené los pies. (Es una experiencia curiosa, te la recomiendo)
Las mujeres son curiosas, una patada en la cabeza y se ha ido a reunir con su amiguito. Los encontré besuqueándose en un potrero... ¿No has notado cómo se degrada últimamente la juventud? Unos chicos tan jóvenes y ya en esas... y lo mejor es que creo que el condón estaba roto. Se lo mostré a la chica y, para castigar al imprudente lo castré. Claro, tuve que hacerlo sin anestesias para efectos prácticos... creo que lo que más le dolió fue la cauterización... otra experiencia interesante.
Bueno, afuera la carreta. Cuando encuentres a estos dos te vas a dar cuenta del bonito trabajo que logré plasmar en ellos... estoy francamente orgulloso.
En fin, me despido con las más sinceras felicitaciones por el arreglo que le hiciste al baño (ya empezaba a cansarme de ese sonidito molesto al jalar la cadena) y por el nuevo par de corbatas que te conseguiste, los colores quedarían perfectos en una mortaja sencilla...
Siempre tuyo (y junto a ti)
Nosferatu.
(ese apodo me agrada mucho más que el de “carnicero travesti” que me puso tu queridísimo hermanito... claro ajustaré cuentas después.).
[VOTAR CUENTO DE FICCION y mi opinión]
recuerda poner tu nombre, ciudad y país para el voto

Webs relacionadas ciberanika | Anika Entre Libros | Anika Cine Magazine | Vinilo |© Todos los derechos reservados. No plagiar ni copiar el contenido de la web.