|
|
|
|
Eran cinco, corrieron hasta que les faltó el aire hasta la gran verja metálica que daba acceso al recinto. No querían saber qué estaba detrás de ellos, así sería mucho más fácil huir, con un poco de cordura. Al pasar la verja subieron una cuesta de cemento hasta el recinto de uso desconocido, las paredes eran de hormigón armado y estaban llenas de grafittis y el suelo era de graba, parecía ser un aparcamiento por las rayas pintadas en el suelo, pero no había ningún coche. Las farolas daban al lugar un aspecto todavía más tétrico de lo que la imaginación asustada de los chicos les hacía ver. Las sombras de los muros se alargaron hasta llegar a sus pies y un escalofrío les recorrió la espalda, estaba cerca, debían huir. La verja que daba salida al recinto estaba medio cerrada y era mucho más grande y alargada que la que acababan de entrar.Con un gran esfuerzo, sus piernas obedecieron y salieron corriendo, ¿que les deparará el futuro?, lo único que les importa es salir de allí. Las doce, justo la hora en la que acaba la función del recinto como aparcamiento, las puertas comenzaron a cerrarse rápidamente, los chicos no podían correr más, estaban demasiado aterrorizados, ¿y si no llegaban a tiempo?, no querían quedarse ahí dentro por nada del mundo, hay algunas cosas que es mejor que el ser humano no sepa, pues es demasiado frágil.
La tensión fue demasiado grande para uno de ellos, el último chico desobedeció a una ley no escrita, miró hacia atrás para ver lo que les perseguía, inmediatamente fue devorado por las sombras, desapareció en silencio, y los demás no se dieron la vuelta para saber que fue de él. La verja estaba casi cerrada del todo, apenas llegarían, cuando Carol la alcanzó, tuvo que salir deprisa y de lado. Los demás se quedaron dentro, incluido su hermano. Entre gritos de agonía suplicándola que les sacase de allí, que no les abandonará a su suerte, Carol pensó por sí misma, y decidió que no quería a su hermano, ni tampoco quería a sus tres amigos, sólo quería huir de allí y olvidarse de esa noche.
Sin mirarles a los ojos se alejó rapidamente mirando hacia ellos, se retorcían y trataban de escalar la verja, pero enseguida la sombra le tapó toda la visión, ya no veía a sus amigos ni a su hermano, estaba oscuro, pocos segundos después sus gritos cesaron, las sombras les devoraron, y antes de que ella corriese la misma suerte, salió corriendo por el montículo que estaba delante de ella en dirección hacia su casa. Cuando llegó no había explicaciones, su hermano había desaparecido, eran más de las doce y ella no podía hablar, mientras su padres la zarandeaban con fuerza ella tenía la mirada perdida, se había salvado, por fin había acabado esa noche, y se desmayó. Carol puede que hoy hayas encontrado la salvación, pero lo que vistes esa noche te volverá loca.
[VOTAR CUENTO DE FICCION y mi opinión]
recuerda poner tu nombre, ciudad y país para el voto

Webs relacionadas ciberanika | Anika Entre Libros | Anika Cine Magazine | Vinilo |© Todos los derechos reservados. No plagiar ni copiar el contenido de la web.