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Poco a poco Andrea fue abriéndose paso en el arduo camino de la amistad con la gente a la que acababa de conocer hacía apenas un mes. Estaba contenta pero no podía evitar asustarse recordando sus experiencias con la gente. Andrea nunca se había relacionado con nadie... la consideraban un ser extraño, demasiado metida en sí misma como para importarle los problemas de la gente. Pero para ella era una realidad bien distinta... ya había experimentado conocer gente y de cómo esta gente acabaron humillándola a pesar de que durante dos años fingieron ser sus amigos.Pero estas personas eran diferentes... o eso quería ella creer. Compartían su afición por el teatro con lo cual evitaría hablar de sí misma. Pero un buen día las dudas y las inseguridades se cebaron en el grupo... ella veía que ese sentimiento era por parte de los demás, que ella podría ayudarles empujándoles a una nueva ilusión y esperanza por crear una obra. No entendía cómo un grupo de personas que se conocían desde hacía tantos años de repente se vinieran abajo. Y se sentía fuerte, animada, eclipsada en un montón de ideas que pudieran servir para sacar al grupo de su abatimiento.
Estando sola en casa se sentó en el sillón dejando que la gata se le acercara ronroneando una caricia... fijó la vista en el suelo hasta que su mente se quedó en blanco... poco a poco el salón se fue quedando a oscuras en unos escasos minutos... ya esta ahí... no se dio cuenta de haber entrado en ese estado de vigilia en el que su mente traspasaba todos los límites de la razón viajando por parajes sobrenaturales... la temperatura del salón bajó unos grados... Andrea no se podía mover, ya no era dueña de sí misma... un aliento cálido acarició su nuca... una mano se posó en su hombro... las lágrimas resbalaron por su cara como cataratas... y la misma voz susurrante y cálida a la que estaba acostumbrada desde que era niña...
- "Háblales de mí... yo sé muchas cosas..."
Andrea se debatía en un hueco de su interior por querer despertar... le asustaba mucho esa voz aunque sabía que jamás la había hecho daño... tan sólo la había advertido a ella o a alguien cercano a ella de algún peligro. Pero era precisamente eso lo que la había apartado del mundo porque las personas odiamos lo que desconocemos porque tenemos miedo y a cada persona que había ayudado la apartaron de su lado como si portara un virus contagioso echándole la culpa por creer que era ella la que provocaba los accidentes o las enfermedades. Cuando por fin encontró personas que como ella poseían ciertos dones y valoraban los suyos. Aunque con el paso del tiempo ella "sabía" que muchos de ellos habían leído mucha literatura o ido a conferencias sobre temas paranormales y conocían ciertos fenómenos pero al contrario de lo que decían en un principio acerca de sus "dones" todo quedaba en palabrería. Y así fue cómo Andrea se fue apagando y apartándose del grupo ocupando su cabeza en su trabajo y organizando nuevas metas de estudios. Siempre acudió a las citas... siempre puso el coche a disposición de la gente para desplazarse al lugar de reunión, siempre atendió una llamada de desahogo... Hasta que un día le quedó patente que ella les hacía sentirse incómodos a raíz de una historia que Andrea oyó de una persona ajena al grupo sobre lo que los demás estaban opinando de ella... que era lesbiana y estaba enamorada de la líder. Andrea cambió de actitud y se mostró más fría que nunca hasta que los demás se encargaron de echarla con excusas como la disolución del grupo. Estaba muy claro que ellos tenían miedo de Andrea... miedo porque ella les había dado muestras de sus dones y ellos nunca podrían demostrar los suyos con nadie... a ella no la podían engañar.
Así fue cómo Andrea dejó ese grupo haciéndose mil preguntas acerca de sí misma y de su orientación sexual cuando conoció a esta gente del teatro. Fue a raíz de una conocida de la vecindad y allí se plantó para suplir un personaje que les quedó colgado después de irse una del grupo a Irlanda en viaje de estudios. Y ahora ella notaba el ambiente enrarecido echando raíces en su corazón y por una vez en su vida decidió luchar y no darse por vencida. Pero no podía decirles a los demás que ella "oía voces" cuando por fin había encontrado personas que la trataban de igual a igual.
- "No te preocupes... ellos lo entenderán..." "ábreles tu alma..."
- ¿Quién eres? - sin darse casi cuenta pronunció estas palabras que hacía años quedaban ahogadas en su garganta por el terror de oír algo que ella no pudiese comprender.
- "Soy tú y tú eres yo... dos fuerzas unidas..."
- No te entiendo... ¿eres un pariente?
- "No te lo puedo decir aún..."
- ¿Estás mu-muerto...?
- "¿Qué quieres que te responda?"
- ¿Cómo?
- "Tienes demasiado miedo... no estás preparada para la verdad..."Andrea sintió un beso en su mejilla que le hizo ponérsele todo el vello del cuerpo como escarpias... era un beso profundo... apasionado... como el que le da un padre a su hijo dormido. Decidió dejar de preguntar, aquella voz le aterraba y hasta el momento siempre había actuado por voluntad propia, temía que esa voz algún día se materializase en alguien físico y que ella pudiese atravesar su cuerpo con la mano... se le puso carne de gallina con sólo pensarlo y un escalofrío recorrió su espalda.
- "Diles que quiero hablar con ellos..."
- Me gusta lo que hago... no... no puedo... me odiarán...
- "Yo te diré cómo..."Dejó de sentir la presión de la mano en su hombro y el salón volvió poco a poco a la claridad del sol... la temperatura volvió a subir unos grados... Andrea aspiró aire con ansiedad, como si no hubiese respirado hasta el momento... se tapó la cara con las manos y se puso a llorar.
********
Al día siguiente había ensayo, todos los del grupo se encontraban en el salón de actos del centro cultural. Miraban al suelo, suspiraban, sus mentes se encontraban en otro sitio menos en ese, excepto Pili y Noe que habían descubierto una marca nueva de champú para pelo rizado con el que regalaban un marcador de mascarilla. Era una escena patética sacada de ninguna obra. Andrea se sentó en el escenario de cara a Juan, observándole hasta traspasarle los pensamientos, aunque ella no veía nada más que cansancio de muchos meses de duro trabajo. Dani la miró allí sentada, golpeando con los pies la pared del escenario, nunca la había visto tan seria. No sabía qué decirle, era nueva en el grupo y siempre la veía retraída, demasiado tímida y frágil. David levantó la vista del móvil, estaba sentado al lado de Juan... sonrió, miró a todo el mundo y reparó en Andrea.
- ¿Te pasa algo?
Andrea se quedó estupefacta cuando vio que se dirigía a ella, no sabía si era por ella o por la pregunta pues era obvio que a todos les pasaba algo.
- Yo... ¡no, no me pasa nada! - sintió una sacudida como si alguien le empujase de un brazo para bajarla del escenario.
- Es que has entrado y no has dicho hola... ¿te hemos hecho algo?
- ¿Qué? - sintió que se le paraba el corazón - oh, lo, lo siento... yo... iba pensando en mis cosas... - de pronto sintió que su cabeza se volvía para mirar a Noe que también estaba sentada en el otro extremo del escenario, Noe la miró y de pronto era como si las dos estuvieses a escasos centímetros la una de la otra y solas. Andrea le miró la profundidad de los ojos castaños - ¿por qué no lo haces?
- ¿Hacer el qué?
- La meditación con velas... lo estás necesitando....
- ¿Yo? Pero... ¿cómo lo sabes?
- Noe... ha llegado la hora en que lo hagas... te estás retrasando... - cerraron los ojos y las dos volvieron a la realidad mirándose la una a la otra preguntándose qué había pasado.
Un ruido delante de su cara la despertó del trance. Era el chasquido de los dedos de David que la estaba avisando que despertara. Se estaba riendo y todos menos Noe la miraban divertidos, por lo menos su abstracción les había hecho reír y ella también rió con ganas por lo absurda de la escena, aunque pensó que se volvería a repetir a partir de aquel momento y bastante a menudo, este pensamiento la hizo estremecerse.
- ¡Noe... tía... me estás asustando! - gritaba Pili al otro lado del escenario.
- ¡Ay, qué pasa! - el mal humor de Noe cuando algo le estaba molestando era algo muy normal en ese grupo, aunque nadie sabía a qué se debía esa molestia.
- Pues que te has quedado dormida...
- ¡Déjalo en ida....! - se reía Dani desde una butaca.
- ¡Bajaos del escenario, rápido! - gritó Andrea de pronto provocando que todos dieran un salto en sus sitios... - ¡Que bajéis os digo!Todos se extrañaron del grito de Andrea pues siempre se mostró muy callada y sólo hablaba cuando le preguntaban algo o cuando decía papel en la obra. Aquella parecía otra persona. Pili y Noe saltaron del escenario asustadas.
- ¡Sentaos en las butacas, vamos, hacerme caso por favor..! - aunque muy desconcertados todos se sentaron mirándose unos a otros. - Agarráos al reposabrazos y no os mováis pase lo que pase... por favor...
Todos se agarraron clavando sus espaldas en los respaldos de los asientos... Andrea también estaba sentada junto a ellos. De pronto se apagaron las luces quedando encendidas sólo las de emergencia.
- No habléis... sólo escuchad... - las luces de emergencia se apagaron y nadie pudo ver cómo Andrea se desvanecía en el asiento.
********
Las nueve y cinco... Leo, el conserje del centro, tuvo que llamar a la puerta del salón de actos para recordarles la hora de salida... no oyó ningún ruido cuando siempre había escuchado carcajadas de última hora, abrió la puerta.
- ¡Vamos chicos... hora de cerrar!. ¿Por qué tenéis esto tan oscuro? - dio al interruptor de las luces que estaba al lado de la puerta pero éstas no se encendían... sólo estaba la luz del escenario y las de emergencia funcionando. - Vaya... mira que le dije a Jesús que hiciese el mantenimiento...
Todos se desperezaron en los sitios regresando de una agradable siesta.... o eso pensó Leo cuando les vio tan abotargados y torpes poniéndose los abrigos. Salieron del salón como zombis, sin reparar siquiera en la presencia de Leo que les saludaba uno a uno con cara de extrañeza. Salieron del centro sin abrir la boca, sintieron una agradable brisa que les hizo despertar. De pronto se sintieron flotar, felices... los problemas que llevaron al centro se quedaron tan pequeños que incluso se alegraron de tenerlos porque de pronto podían solucionarlos, ya no tenían importancia. Todos hicieron un círculo y permanecieron abrazados durante minutos... sin hablarse, tan sólo sintiéndose.
- ¿Vamos a La Flecha? - preguntó Juan embargado de una extraña felicidad que le nacía desde el pecho. Nadie contestó pero todos a una emprendieron la marcha a la cafetería.
Ya en la cafetería se sentaron en su mesa y, sin darse cuenta, el camarero que siempre les atendía de pronto supo qué ponerles sin preguntar y cuando se dieron cuenta ya tenía la mesa servida con los aperitivos. Ninguno había abierto la boca.
- Me siento muy bien... - dijo Pili sonriendo de oreja a oreja intentando evitar una risa.
- Yo también... pero no sé por qué - dijo David.Dani sólo se rió en alto provocando que el resto de clientes les mirara extrañados... todos corearon las risas de Dani, incluso los clientes de las mesas más cercanas. Juan apretó fuertemente la mano de Noe y ésta le dio un beso a Andrea susurrándole al oído "gracias". Víctor, el incansable como le llamaban porque no paraba quieto, estaba más callado que nunca mientras que en sus ojos se agitaban unos hilillos de luz que irradiaban también esa felicidad. Juan cogió la mano de Dani y la apretó fuerte contra su corazón provocando que a éste se le saltaran las lágrimas... y como algo contagioso todos lloraron y rieron a un tiempo. Por fin parecía que se habían reconciliado, ya que desde hacía tiempo habían surgido entre ellos ciertas dificultades.
- "Andrea... no tengas miedo de saber... ahora puedes preguntar, estás con amigos, ya no puedes temer quién soy..." - Andrea saltó de su silla y poniéndose pálida. Todos la miraron asombrados. Ella volvió a sentarse. Esta vez la voz había sido muy real, como si alguien estuviese sentado junto a ella en la mesa.
- ¿Te pasa algo? - le preguntaron varios en la mesa.
- No... yo... - aspiró hondo el aire y confió en que la "voz" no la traicionase - creo que ha llegado el momento de enterarnos de algo muy importante.Todos la miraron con muchísimo interés... aquella persona ajena, introvertida y de una fragilidad infinita ya no la veían tan lejana a ellos, habían dado un paso muy importante para conocerla aunque aún no sabían de qué se trataba.
- Yo... nunca estoy sola... hay "algo" que me acompaña, me habla...
- ¿Que te habla? - preguntó Pili, la más escéptica del grupo a la que todo aquello que sonara un poco ilógico lo desechaba de su mente por absurdo y ridículo.
- Sí... es una voz... y me ha pedido que le pregunte quién es...
- ¿Pero... no lo sabes? - David intentaba hacer creer que entendía algo pero miraba a sus compañeros intentando buscar apoyo para seguir con esa conversación.
- Bueno... dejadme que pregunte ¿vale? y luego si queréis vosotros hacer preguntas... - se empezó a perder por segundos... sentía que sus fuerzas la fallaban, otra vez creando desconcierto, otra vez viéndose juzgada, pero la voz no dejó que el pánico la dominase, esta vez no.Todos la miraron concentrándose en la respiración de Andrea que cada vez era más agitada, ésta había cerrado los ojos para no sentir vergüenza.
- ¿Quién eres?
- "Soy tu hermano... Javier..."Andrea apretó los puños sobre la mesa... ¡un hermano! Ella no recordaba tener ninguno, era hija única, pero tenía una certeza de que la voz le estaba diciendo la verdad, nunca le había mentido. De pronto empezó a visualizar una escena de cuando ella era pequeña... alguien la llevaba de la mano cuando paseaban por la calle... le hacía mucha ilusión un helado de limón que le iban a comprar... le encantaban los helados de limón... la persona que la llevaba de la mano se giró hacia ella con una amplia sonrisa en la cara... en un principio no le reconoció... hasta que, llegados al puesto de helados se oyó así misma llamarle por su nombre... Javi...
- ¿Tú... tú eres Javi? - lo había borrado todo de su mente pero ahora los recuerdos se iban abriendo camino en su mente - Tú... tú te fuiste a Kenia... "Médicos Sin Fronteras".
- "Sí... me fui a Kenia y te prometí que siempre estaría a tu lado... a pesar de la distancia y del tiempo..."
- Tú siempre velarás mi sueño... - terminó ella la frase. Empezó a llorar lágrimas calientes que resbalaban por sus mejillas. - Estás muerto... recibimos una carta...
- "Mi cuerpo no pudo soportar la malaria... pero siempre estuve contigo..."Todos se miraban unos a otros entre el miedo y la sorpresa, parecía como si hubiese alguien más sentado a la mesa con ellos... oían una voz salir de entre ellos y algunas veces hasta sentían el roce de un brazo. Pero estaban extrañamente tranquilos...
- ¿Podemos preguntar ahora nosotros? - dijo David temblándole la voz.
- Claro David... - a éste se le abrieron los ojos más. - ¿Qué nos has hecho en el salón de actos?
- "Sólo prepararos para abriros más la conciencia.... para liberaros de los prejuicios y miedos y ayudaros con las penas que os embargan."
- ¿Por qué? - se atrevió a decir Dani - ¿Tan mal estábamos?
- "Lo hice por mi hermana Andrea... os necesita, ella está pensando en dejar de vivir..."Todos se quedaron estupefactos mirando a Andrea... un cariño infinito invadió sus corazones.
- Pero... ¿por qué...? - preguntó Noe mirándola a los ojos...
- Yo... no podía veros así... me prometí a mí misma que os ayudaría... pero me vi muy insignificante... y pensé que si no podía hacer nada por nadie en esta vida... ni siquiera por la mía propia, no era digna de vivirla... pero era un pensamiento nada más... sólo un pensamiento...
En ese momento Andrea comprendió que su hermano había preparado todo para que ella pudiese aceptar su muerte... y a la vez había alterado la conciencia de todo el grupo para que ella fuese capaz de entender que había más gente en el mundo con capacidad suficiente para aceptarla como era ella, con esa sensibilidad de la que tanto huía y por la que la rechazaban siempre. Pero esta vez sería distinta... esta vez un grupo de personas habían compartido con ella la experiencia de poder sobrevolar nuestros cuerpos haciéndonos ver que nuestros problemas son tan grandes como nosotros queremos que lo sean... y que no hay nada que no se pueda solucionar... en el caso de Javier... incluso después de muerto mantuvo la promesa de velar el sueño de su hermana... con un beso.
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