EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
Víctimas de la brujería
Mauricio (Bogotá. Colombia)
Hola Kruela ¿cómo estás?, mi nombre es Mauricio, soy de Bogotá, Colombia, y antes que todo quería decirte que la página es muy buena, me gusta mucho fumarme un porro y leer las historias de terror en las noches en las que llueve. Créeme de verdad que sí me he asustado. Esta historia que relato a continuación es un poco larga, hace mucho tiempo que no recordaba esto y no he hablado de esto con nadie hace mucho tiempo, pero me he dado cuenta que hay personas a las que les ha pasado cosas extrañas al igual que a mí.

Antes de que pasara todo lo que te cuento aquí yo no creía en fantasmas, ni brujería ni nada de esas cosas, después de eso creo que este mundo no está lleno sólo de seres vivientes. Esto en realidad me sucedió, es verdad, me pasó hace 4 años, yo tenía 17, me gustaría mucho que la publicaras y por los nombres no hay ningún problema, igual todos los que éramos amigos en ese tiempo nos separamos después de un tiempo y hace mucho tiempo que no estamos en contacto.

No sé bien qué fue lo que pasó esa noche, o mejor dicho aún no entiendo qué fue lo que pasó por esos días, el caso es que fueron unos días muy raros. Tenía una amiga llamada Ingrid y su madre tenía un carro muy viejo que ya no funcionaba, y estaba abandonado en el parqueadero del conjunto residencial donde vivíamos. Todos los fines de semana nos reuníamos en ese carro a beber alcohol, y esa noche no era la excepción, era un viernes o un sábado no recuerdo muy bien.

Estábamos en el carro 4 personas, un amigo llamado Mauricio, al igual que yo, una ex novia mía que se llama Viviana y un amigo que se llama Oscar. Mauricio y yo estábamos en la parte de adelante y Oscar y Viviana estaban atrás, no habíamos bebido mucho aún, hasta ahora llevábamos media botella de aguardiente entre los tres hombres, puesto que Viviana no tomaba nunca. De repente me atoré y pensé que había sido con el humo de mi cigarrillo así que no le presté atención, empecé a toser suavemente y de repente la tos se hizo más y más insoportable. Era una tos seca, y me empecé a ahogar. Oscar me dio una palmada en la espalda y al ver que yo no podía dejar de toser, salió del carro y abrió la puerta del chófer, que era donde yo estaba. El me dijo al otro día que yo estaba muy pálido y tenía los labios demasiado rojos y que él pensó que me estaba saliendo sangre de la boca. Yo recuerdo que me sentía ahogado, como si me estuvieran absorbiendo el aire por la boca, me dolía mucho el pecho. De un momento a otro, todo se calmó, se me quitó la tos bruscamente, volvió el color a mi rostro y miré a todos los que estaban conmigo. Ellos estaban igual de asustados que yo.

De repente sentí que alguien me estaba llamando, era la voz de una mujer o eso fue lo que yo sentí, era una voz suave al mismo tiempo que dominante. Salí del carro como si estuviera hipnotizado y miré hacia el norte, les juro que yo sentía que alguien estaba esperándome allí, era una mujer, lo sé, aún lo sé. De pronto sentí como si me estuvieran enterrando varios alfileres en el pecho, pero lo curioso era que no me dolía. Cuando dejé de sentirme atontado me desplomé y caí al piso ante la mirada de todos mis amigos que no sabían qué pasaba. Me miraban a mí y miraban hacia el norte. Oscar me levantó y me recostó contra el carro, me tomé un trago muy largo y me calmé, seguimos tomando, y luego Viviana empezó a toser y a ahogarse y ponerse muy, muy blanca.

Yo me asusté y cuando la sacamos del carro cayó una cadena de plata que ella tenía al piso, estaba rota. Luego Viviana se tomó el cuello con las manos, respiró y dijo que sintió como si alguien la estuviera ahorcando. Decidimos salirnos de ese carro y en lo posible no hablar de eso con nadie, ni siquiera entre nosotros era lo mejor.

Al otro día mi espalda tenía arañazos y en el pecho tenía 6 punzones que formaban dos triángulos. Se lo comenté a Oscar y Viviana, les mostré los arañazos. Oscar me dijo que eso parecía brujería, yo no le creí, sin embargo le conté a una amiga del colegio que decían que era bruja o que por lo menos qué sabía de estas cosas y me dijo que era brujería. Yo, obviamente, le dije que no creía en esas cosas, que eso era una estupidez y me paré. Cuando me iba a ir me dijo que lo mejor sería que colocara unas tijeras en forma de cruz, entre el colchón y la madera de las tablas de mi cama, a la altura de donde colocaba el pecho al dormir, y que las dejara así por 13 días. Yo me reí y le dije que la idea era quitarme los arañazos, no hacerme otros con esas tijeras.

Me fui y esa noche cuando llegué a la casa, sólo por curiosidad coloqué las benditas tijeras y luego se me olvidó que estaban ahí. Después de una o dos semanas los arañazos ya no estaban y los punzones tampoco, me sentía muy bien y no me acordaba de las tijeras, y un domingo jugando basketball, estábamos con Oscar, Viviana, Ingrid (la dueña del carro), y un amigo llamado Jorge que era el novio de Ingrid; ellos no sabían nada de lo que había pasado en el carro esa noche. De pronto, Jorge se quitó la camisa porque estaba haciendo mucho calor y al voltearse vi que tenía su espalda rasguñada. Me asusté y miré a Viviana, ella estaba más asustada que yo. Llamé a Oscar y le dije que mirara a Jorge que ya se estaba empezando a asustar, Oscar estaba tranquilo y le dijo a Ingrid que cuando follaran tuviera más cuidado, ella se rió, y le dijo que porqué, Oscar le mostró los rasguños y ella dijo que no había sido ella y que el día anterior habían estado en la casa de Jorge y que cuando éste había salido del baño no le había notado nada extraño.

Yo le dije a Jorge que hiciera lo de las tijeras y él soltó una carcajada diciéndome que si yo creía en esas bobadas, yo no le dije nada, pero eso ya se estaba poniendo muy raro.

En la tarde fuimos a la casa de Ingrid con Jorge y con Viviana, estábamos acostados en la sala viendo televisión. Ingrid se fue a bañar y cuando salió de arreglarse traía puesta una falda un poco corta, (la verdad, Ingrid estaba muy buena); yo me quedé mirándole las piernas, ella se acostó, y después de un rato se paró y yo le miré las piernas de nuevo, y vi que tenía dos manchas moradas, que parecía como si le hubieran chupado muy fuerte en cada pierna en la parte atrás de la rodilla. Era imposible que ella se los hubiera hecho pero le pregunté y dijo que no sabía y que le habían salido hacía como una semana, pero ella pensó que se había golpeado con algo.

Por precaución, todos empezaron a tener cosas de plata, como anillos cadenas y cosas así. Después de un tiempo a Ingrid se le rompió un anillo, y a mi novia que se llamaba Milena y no tenía ni idea de todo lo que estaba pasando se le rompió un anillo de plata de esos que vienen entrelazados tres anillos. Para no alarmarla le dijimos que seguramente el anillo era de mala calidad. A Jorge no se le rompió nada de plata y no volvió a pasarle nada a nadie, ni manchas, ni arañazos, ni punzones ni nada.

El año ante pasado (2002), después de 2 años, nos mudamos y cuando estaba desarmando mi cama encontré las tijeras, estaban negras como si las hubieran quemado. Las tomé en mis manos, me acordé de esos días y las boté en un pozo de aguas lluvias que había cerca del conjunto residencial. Nos mudamos y no había hablado de este incidente desde entonces hasta ahora que leo esta parte de las historias de terror de la página.

Nunca supe qué o quién hizo eso o si fue una simple casualidad o de pronto dormido me rasguñé, no lo sé y la verdad no lo quiero saber, ha pasado mucho tiempo desde eso y aunque han pasado pocas cosas extrañas ninguna como lo mal que me sentí esa noche, mejor dicho en esos días tan raros.
 


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