EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
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Me dijeron que vi al duende
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F. Ricardo R. (El Salvador)
| Hola Kruela, primero que nada quiero expresar mi gran admiración por este Web site que lo vengo siguiendo desde hace ya mucho tiempo. Me he tomado la libertad de escribirte en otras ocasiones, he visto mis historias en la Web lo que me pone muy feliz y quiero que éste también sea puesto a la vista del público, claro si es lo suficientemente bueno.
Pues mi historia es bastante rara y pueda resultar muy tendida puesto que deseo dejar muchos detalles.
Yo desde niño he sido un miedoso de primera, ahora ya no me da pena decirlo pero te imaginarás cuando se es un pequeñuelo: P
Pues todo inicia desde mi infancia, yo cuando tenía 8 años acostumbraba irme en el verano a la casa de mi abuela para pasar la vacación, pues ahí tenía muchos amigos y nuestros pasatiempos eran jugar al fútbol y los cuentos de terror. Ellos sabían muchas leyendas puesto que vivían en un pueblo bastante tradicionalista, si te contara sus historias pues sería de no acabar nunca. Pues bueno, en concreto luego de una de esas noches me fui a dormir…
Todos dormíamos en una sola habitación, en realidad es una habitación inmensa, un poco rara. La casa era de adobe y el techo era de tejas, pues entre la pared y el angular techo queda un brecha; pues yo dormía cuando un sonido me despertó… estaba cayendo adobe en mi cama… :S
Era como si se estaba desmoronando la pared y veo sobre la pared unas manos tomándose del borde me envolvió el pánico y me arropé completo, ¡el adobe seguía cayendo! Y me puse de todos colores hasta tomar valor de mirar nuevamente y ahora distinguía claramente una cara de “niño arrugado” (¿has visto el Chavo del ocho? pues algo así) se reía y yo no soporté mas y grité. Se despertó mi abuela, enseguida fue a ver… desde la cochera que es la habitación contigua y ¡sorpresa! había marcas de zapatos en pared hasta bien arriba. Vale contar que la pared mediría unos 3 mts. Esa noche la pasé en vela y en la cama de mi abuela.
Pues llegó la mañana y todo normal; mi abuela evitó comentar eso con mi tío (vive con ella) o bien con mi hermana que esa noche fue a dormir con unas amigas. Ya pasaban las horas y yo rogaba porque no llegara la noche pero es un ritual eterno y la noche llegó. Yo me reuní esa noche, no jugamos fútbol a falta de balón, por lo que fuimos a contar las historias de terror. Pues hoy yo empecé y narré más o menos lo sucedido la noche anterior.
Todos se quedaron mudos, y me dijeron que si era una historia inventada me había quedado muy bien pero ellos notaron que yo estaba aterrado con la idea de ir a dormir y empezaron a creerlo, luego me preguntaron un detalle interesante…
- Y es pecoso ¿verdad? -me dijeron.
Yo contesté a la pregunta con un afirmativo a esa pregunta, pero mi cabeza daba vueltas y pregunté cómo es que ellos lo sabían, y bueno, salí de dudas y les pregunté.
A esto respondieron con un poco de tartamudeo y dijo uno de ellos:
- Mira que ese niño que viste, se dice que es el duende.
Y ahí comprendí aquella cara.
Luego de esto menos quería ir a dormir. Porque para mi tragedia me contaron la idea, no recuerdo exactamente toda la historia y sólo sé que ese duende aterraba a los niños y al tiempo los trataba de volver locos para luego hacerlos ahogar en el río (sucede que el río pasa justo detrás de la casa de mi abuela y el garaje es la habitación más próxima a éste.)
Pues sin más remedio nos fuimos todos a dormir. Yo le rogué a mi abuela para poder dormir con ella pero ella fue bastante tajante y me hizo dormir en mi cama, la única recomendación... rezar, y luego dormir. A mí ese acto me dio más miedo porque asumí como algo muy cierto ese asunto.
Me recosté y vi de inmediato aquellas manos. Me quedé helado y ¡hoy sí mudo! E inmóvil, sólo sé que lo miré (vi) por no menos de 20 minutos (largos) y lo demás no lo sé, sólo sé que desperté en un corredor recostado en un sofá.
Mi abuela hoy sí muy preocupada le comentó a mi tío: él supuso que era un ladrón que entraba por el lado del río, por lo que se quedó escondido tras unos árboles de mango que están en el patio, pues yo esa noche dormí con mi abuela. En medio de la noche sólo se escuchó un grito (mi tío) y como que corrían por el patio y se escuchó como que subían por una pared hacia el techo y luego un salto hacia el río!.
Mi tío había dado con un machete en la espalda al individuo, dice él que sintió como el machete atravesó con facilidad aquel cuerpo inclusive hundiendo su puño en aquel. Pero así como lo hundió se zafó aquello y salió corriendo rapidísimo y dando gigantescos saltos hasta salir de la casa y caer en el rio. A mi tio le quedó una marca en su mano, es como una quemadura.
Horrible lo sucedido aquellas noches, al tiempo yo no voy más a dormir allá pero en ese mismo verano ocurrieron muchas otras cosas que luego comentaré.
Gracias por la atención Kruela.
F. Ricardo R. (El salvador)
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