EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
Una comunión terrorífica
Ruth
Decir ante todo que esto ocurrió cuando yo tenía nueve años. Preferiría guardar mi identidad así que me llamaré Ruth. Me costó mucho superar el problema ya que tuve muchos traumas debido a esto:

Se estaba acercando el día de mi primera comunión, como cualquier niño o niña estaba ilusionadísima y en clase estábamos preparando todo, ya que lo íbamos a hacer en la iglesia de mi escuela. Todos mis familiares habían venido ya que no vivían en mi ciudad y teníamos el sitio idóneo para celebrarlo. Sí, todo parecía ser perfecto.

Llegó la noche anterior.
Me sentía muy extraña y frágil, como si me fuera a desmayar. Pero todos pensaron que era de los nervios y me tranquilizaron.

La mañana de la comunión, y ahí es donde comienza el problema.
Me sentía totalmente mal. Estaba enfadada y muy gruñona, no quería hablar con nadie incluso cuando llegué a la iglesia. Los que hayais hecho la comunión sabréis que una de las partes es que un niño o niña lee una pequeña oración hacia Dios. Salí al altar y comencé a insultar a Jesucristo y a escupir sobre la virgen María.

Todos se sentían muy incómodos y ofendidos. A continuación cogí un gran ramo que habían depositado allí y empecé a comérmelo y a escupirlo encima del sacerdote. Todos me tenían miedo y a la vez rencor. Estaba poseída y a nadie se le había ocurrido.

Mi madre se levantó y fue corriendo hacia mí con mucha educación. Mi madre es una persona fornida y es prácticamente imposible tirarla pero, como decía, estaba poseída no sé por quién ni por qué, y tenía una fuerza sobrenatural. La tiré de una forma tan brusca que ya había gente que llamaba a la policía.

Después me desperté y todo fue un sueño. Un sueño que me traumatizó de tal manera que la mañana siguiente no quise hacer la comunión. Ese sueño nunca se volvió a repetir, pero dentro de poco me voy a casar y a esto no pienso renunciar. ¿Qué podría hacer?

Gracias por atenderme, Kruela.
 
 

Nota de Kruela

Amiga Ruth, si te quieres casar, cásate. Aquello que te ocurrió no fue real, y tener conciencia de eso es lo que te ayudará a superarlo y a casarte con toda la felicidad del mundo. Mira, lo de los nervios es real, algo te daba miedo (no sé por qué, pero recuerda que no ocurrió realmente, que lo soñaste, otra cosa muy distinta sería que hubiera ocurrido en realidad pero no fue así). Cuando te vas a casar, aunque no te enteres, pasas por un estado de estrés, adelgazas hasta el último día, el de la boda, y aunque no quieras prácticamente es así en todas las novias ¿Vale? bien, pues ese estado de nerviosismo tú puedes -podrías- plasmarlo en tus sueños, y lo que estás soñando no es real pero sí tiene un significado simbólico: miedo.

Siendo consciente de ello puedes luchar contra él. Cásate y sé feliz, no renuncies a la boda ni a pisar la iglesia. Los sueños no siempre significan lo que parecen (por ejemplo la posesión, aunque entiendo que siendo una niña te asustara tantísimo), si no que tienen significados simbólicos, y a veces ni siquiera están obligados a significar algo. No renuncies a tu vida ni a tu felicidad por culpa de un sueño que no significa lo que crees.



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