EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
Psicofonías
Marta (Valencia. España)
Hola Kruela. Te escribo porque quería contarte una experiencia con espíritus, que no me pasó a mí, sino a mi madre, pero aunque no me haya pasado a mí, es real. La narraré según el relato de mi madre, en primera persona.

Sucedió, más o menos, el 20 de Mayo de 1979, en Valencia, en la calle Serranos. Mi hermano estaba muy interesado en temas relacionados con lo paranormal, destacando los espíritus.

Un amigo de mi hermano, Miguel, tenía una casa muy antigua totalmente deshabitada desde el año 1873, que contaba de tres pisos y un bajo. La familia de Miguel tenía un tostadero de café, en el bajo de este edificio. En el primer piso, hace años, vivió un médico cirujano. En este piso de la casa, es donde vivimos nuestra experiencia. Esta zona del edificio, era un pequeño palacete. En la entrada, las escaleras eran de mármol gris, muy anchas, con una barandilla de madera, que conducían a la puerta de la casa del primer piso.

Una noche, mis amigos, mi hermano y yo, estabamos reunidos en mi casa. Entonces decidimos visitar la casa de médico, porque, al ser propiedad de nuestro amigo, teníamos acceso a la vivienda.

Serían las doce de la noche, cuando llegamos a la casa. La calle, estaba totalmente silenciosa, sin rastro alguno de movimiento, puesto que esta calle, era poco transitable. Solamente pasaban autobuses a media noche.

Entramos. Todo estaba cubierto por un manto de polvo. Nos quedamos sin palabras al contemplar la inmensa entrada que daba acceso a la casa. A mano izquierda, había un enorme salón. Entramos en él, y pudimos ver que las paredes estaban recubiertas de un tejido que en su tiempo sería seda, ahora casi deshecha. El techo era de pan de oro, y el suelo, era de madera oscura.

Salimos del salón, y nos adentramos en la casa. Había un corredor muy ancho, totalmente plagado de enormes vidrieras compuestas por un cristal muy fino. Al mirar a través de ellas, se podía ver, debajo, un patio con muchas plantas descuidadas. Al final de este corredor, estaba la cocina, y otras habitaciones. Entre estas habitciones, descubrimos una capilla. En esta parte de la casa, pusimos el magnetofón que llevábamos. Lo que pretendíamos hacer era grabar psicofonías, es decir, sonidos que quedan grabados en las paredes de las casas, generalmente provinientes de personas que antiguamente las habitaba, y que solamente se pueden oir con ayuda de un cassette.

Pusimos el magnetofón a grabar, y uno de nuestros amigos, invocó a los espíritus (pero lo decía de coña, sin intención de que se grabara nada): "Espíritus -decía-. Escuchadme: si hay algún espíritu que quiera manifestarse, que lo haga ahora". Esto se oye al comienzo de la cinta, y de fondo, las risas de nuestros amigos.

Una vez dicho esto, salimos de la casa, dejando el magnetofón grabando. Nos fuimos mientras tanto a dar una vuelta alrededor del barrio. A las dos o tres horas de habernos marchado, volvimos a la casa, recogimos el magnetofón y nos fuimos a mi casa a escuchar la grabación.

Serían las cuatro y media de la madrugada, cuando pusimos en marcha a cinta. Se escuchó la invocación de nuestro amigo, y volvimos a reirnos. Se escucharon también nuestros pasos saliendo de la casa. Entonces, todo era silencio. No se escuchaba nada en la cinta, y mientras, nos pusimos a hablar, pero, sobre las cinco de la madrugada, en la cinta, se empezaron a oir chirridos de puertas que se abrían y se cerraban. No podía haber sido nadie de la calle, porque no tenían las llaves para entrar en la casa, y la cerradura no tenía ninguna seña de que había sido forzada. Todos nos callamos, y entonces, de repente, se empezaron a escuchar murmullos de personas. Se nos puso la carne de gallina, pero entonces, se escuchó claramente una voz femenina que preguntaba:

"¿Ha muerto?" y otra voz, también de una mujer, le respondía:
"Sí, ha muerto" y la primera mujer, ahogándose en un mar de lágrimas, gritaba:
"¡Ha muerto, ha muerto!".

De fondo, se oían más llantos, y de pronto, la cinta volvió a silenciarse. No se escuchaba nada más en toda la habitación que nuestra nerviosa respiracion. Aún confusos, volvimos a poner a grabación, y se escuchaba lo mismo. Era espantoso, terrorífico. Entonces, nos dimos cuenta de que, sin pretenderlo, habíamos grabado PSICOFONÍAS. Desde ese día, me creo todo lo relacionado con los espíritus.

Esto es lo que vivieron mi madre y mi tío, que me lo ha contado tantas veces, y yo no me lo creía, hasta que escuché la cinta. Desde entonces, yo también me tomo muy enserio todo lo que tenga que ver con temas paranormales.

Bueno Kruela, espero que te haya gustado. Es un poco larga, pero es así como sucedió. Me gustaría que la publicaras, pero sino no pasa nada.
Gracias y hasta pronto.


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