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Mi nombre es Oscar y me gustaría enviar el siguiente relato, el cual hago constar es real, pues yo mismo lo viví.Yo vivo en Cd. Juárez, Chihuahua, México, y en agosto de 1997 fui enviado a prestar mi servicio social como médico cirujano a un pueblo llamado Janos, Chihuahua, el cual está a 200 km de Cd. Juárez. Para este fin, mi esposa se fue junto conmigo para acompanarme, además fue enviada una joven pasante de enfermería también para prestar servicio social. Janos es un pequeno poblado que fue fundado por los españoles allá por 1590; aún cuenta con una iglesia abandonada muy antigua que es la que originalmente construyeron los españoles y quien desee visitar el pueblo puede comprobarlo; se encuentra a espaldas del Centro de Salud, en el cual yo tenía que habitar durante 12 meses para estar disponible para atender a la población durante las 24 horas del día, en caso de alguna urgencia y para consulta diaria y diferentes servicios a la comunidad, sólo se me daban libres los fines de semana, los cuales a veces regresábamos a pasarlos en Cd. Juárez. Pues resulta que al poco tiempo algunas personas del pueblo empezaron a contarme todo tipo de historias acerca del Centro de Salud y decían que les daba miedo en las noches, pues aseguraban que se veían y se oían cosas raras. Yo nunca presté crédito a tales historias a pesar de lo que voy a contarles a continuación.
A los pocos meses de habernos instalado en el Centro de Salud, una noche pasé del cuarto de estar a la cocina y una puerta al fondo del pasillo que daba a la sala de partos se encontraba abierta, a pesar de que yo previamente la había cerrado. Fui a cerrarla nuevamente y al volver a pasar la vi abierta otra vez, tuve que volver a cerrarla.
Pasaron los meses y ya por el mes de abril de 1998, un domingo en la noche llegamos mi esposa y yo procedentes de Cd. Juárez y nos fuimos a nuestro cuarto, pensando que tal vez la enfermera, de nombre Veronica, ya estaría también en su cuarto, si es que había vuelto también de Cd. Juárez. A la media noche nos despertó el fuerte ruido de la lluvia ya que el techo era de lámina y ambos empezamos a escuchar claramente cómo se oía que arrastraban una cama metálica en el cuarto de Veronica. Pensamos que era ella, ya que su cuarto tenía algunas goteras y pensamos que estaba moviendo su cama para evitarlas. A la mañana siguiente por más que esperamos ella no salía de su cuarto, hasta que de pronto apareció ella viniendo de la calle; acababa de llegar en el autobús que venía de Cd. Juárez.
Ya faltando sólo un mes para terminar el servicio, empezaron a pasar cosas que yo interpreto como una "despedida". Una noche tocaron fuertemente la ventana de nuestro cuarto y yo pensando que era alguna urgencia, me levanté rápidamente y salí, pero no había nadie. Después de esa noche, y casi todas las noches se repetía lo mismo: tocaban fuerte en la ventana de nuestro cuarto, luego se pasaban a la otra ventana, golpeaban en la puerta principal, golpeaban en las paredes de cemento, etc. y todo esto también lo escuchaba mi esposa. Veronica no lo escuchaba siempre, pues su cuarto no daba hacia el patio frontal, que era la entrada principal. Debo aclarar que aunque los ruidos se oían fuertes y claros, y yo siempre salía rápido, pues muchas veces se presentaban pacientes en la madrugada para buscar atención, nunca pude ver nada ni a nadie que hiciera tales ruidos, sólo los oiamos.
Terminamos el servicio y regresamos a nuestra ciudad. Y hasta hace poco mi esposa me contó que a veces cuando estaban ella y Veronica en nuestro cuarto viendo televisión y yo estaba en el consultorio ya en la noche, como a las 8 o las 9 haciendo los últimos papeles antes de cerrar, ellas escuchaban pasos en el pasillo que iba del consultorio al cuarto, pero pensaban que era yo que trataba de asustarlas. Yo le dije que nunca hice eso, pues estaba concentrado en terminar el trabajo del día antes de cerrar.
Ya han pasado casi 6 años desde estos hechos y todavía recordamos todo con claridad, a pesar de no haber visto nada, sólo pudimos escuchar los ruidos del Centro de Salud.
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Roxana (Argentina)
Muy buenas tus historias. Es verdad, en los centros de salud se suelen ver y escuchar cosas muy extrañas (lo sé porque soy médica y trabajo en ellos). No sé por qué ocurren... pero ocurren. A mí me dan mucho miedo porque no tengo forma de explicarlas, pero debo confesar que también me atraen. Seguiré leyendo tus historias. ¡¡Mucha suerte!!
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