EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
¿Pacto con el Diablo?
Gustavo (Ciudad Juárez, México)
¡Hola Kruela!
 
Aquí me tienes de nuevo, con todo gusto saludando a la gente lectora de esta revista, y añadiendo una historia que, si bien no me pasó en lo personal, ocurrió cuando estaba pequeño y vivía en la ciudad de Chihuahua, México. De ello fue testigo un conocido de la familia, y te lo relato tal y como sucedió:
 
Este señor tenía una casa en una zona residencial, en ese entonces. Dice que un día acudió a la puerta de su casa un hombre con facha de "serrano" (bota vaquera, pantalón jeans, camisa vaquera y sombrero) a preguntarle que en cuánto vendía su casa; él le comentó que no la vendía, pero que si le daban (en ese entonces) 25 millones de pesos, lo hacía. Luego que dijo eso -según nos contó- el extraño metió la mano a la bolsa del pantalón, y sacó un fajo de billetes de 50,000 pesos (los de más alta denominación en aquel entonces), y siguió sacando y metiendo la mano al bolsillo, hasta que completó la cantidad; cosa que también se le hacía extraño a nuestro conocido. Como le había pagado lo pedido, sólo le pidió tiempo para salirse de la casa, a lo que quedaron que en una semana desocuparía, y mientras podrían llegar los albañiles para hacer las adecuaciones que quería el nuevo propietario. También comentó que le llamó mucho la atención un crucifijo enorme que traía el nuevo dueño de la casa.
 
A la semana siguiente fue a visitarnos el amigo de la casa que había vendido la propiedad, y comentando acerca de cómo iban las cosas, nos dijo que el comprador era una persona de la sierra de Sinaloa, que iba a vivir en la casa con la esposa, y que entre las cosas que habían remozado en la casa era el colocar toda la pared de la habitación prncipal de espejos.
 
Tiempo después, nos enteramos de algo muy peculiar que pasó en esa casa, con sus nuevos inquilinos:
 
Un día estaban jugando los nuevos dueños con otra pareja al strip poker, y de pronto a la esposa se le ocurrió quitarle, jugando, el crucifijo del cuello al comprador... Éste se puso blanco, y a gritos pedía que se lo devolviera.... De pronto empezó a contorsionarse y a gritar ininteligiblemente.... Los otros 2 amigos, asustados, corrieron a una iglesia que está a 6 calles de la casa, a pedirle al padre que acudiera con ellos. El cura salió de la iglesia, llegó a la casa, y al querer pasar el barandal no se lo permitía algo... Después de varios minutos de intentar, el cura desistió y les dijo que buscaran al señor Obispo, porque fuera lo que fuera, era mucho para él.
 
Mientras tanto, la esposa se había quedado a tratar de salvar a su esposo. Dice que éste corrió rumbo a la habitación- mas bien como si lo jalaran- y ella lo siguió; ahí él pedía a gritos que rompiera los espejos, que lo estaba llevando (así gritaba, sin decir quién). Le aventó sillas, una mesa, todo lo que encontró a los espejos, pero nada pasaba... Luego de un rato, el hombre dejó de gritar, se acostó en posición fetal y ahí expiró.
 
Espero sea de su interés el relato. Un saludo dese Ciudad Juárez.
Gustavo.
 

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