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Hola Kruela :
Ya voy terminando. Ahora tocan experiencias de Muerte o cercanas a la Muerte.
Muchos más besos.
Natyae - Valencia, España
Experiencias de Muerte o Cercanas a la Muerte
Por supuesto, hablar de la muerte puede no resultar agradable a algunos. La diferencia puede estribar simplemente en el hecho de haber perdido a un ser querido.
Yo antes era más pasota con respecto a la muerte, lo reconozco. Me preocupaba menos. Es como ese dicho que dice que "El que nada tiene, poco le cuesta arriesgarlo todo" (o algo así). Ahora, desde que nacieron mis hijos y tal como he comentado en otros apartados, el miedo a no verles crecer, a no conocer a los hombres en los que se convertirán y cosas así, hace que le tenga un poco más de respeto o miedo o como queráis llamarlo, a la muerte... pero solamente por eso, no por el hecho de morir en sí.
Veamos...
La primera vez que vi un cadáver de cuerpo presente, dentro de su cajita, fue a la salida del colegio, con unos once años. Estaba situado en un barrio de casas bajitas la mayoría, de esas que tienen abierta la puerta y puedes ver, al pasar por delante, todo lo que ocurre dentro. Pues bien, un día estaban velando el cuerpo de un padre, de un familiar, de un hermano... o tal vez todo junto, no lo sé. Era un señor mayor y estaba "listo para partir".
Tuvo que pasar mucho tiempo para que un día me llamara mi tía al trabajo y me dijera que mi tío estaba mal, pero que esta vez era diferente. Pedí permiso y me fui corriendo a su casa. Mi tío me dijo que quería levantarse a tomarse un poleo. Se encontraba muy cansado y yo le iba a ayudar a andar. Mi tía se iba a la cocina a hacerlo, pero no se porqué, se quedó con nosotros. Mi tío se incorporó, le ayudé a levantarse de la cama (no había dicho que era mayor) andamos cuatro pasos y me dijo que estaba muy cansado y que necesitaba sentarse. Lo acerqué a un taburete cercano y se sentó. Lo tenía abrazado, sujetándolo, en un segundo empezó a respirar más profundamente y de repente una exhalación más larga y se detuvo... murió en mis brazos y fue una de las experiencias más bonitas de mi vida. Tan dulce, tan plácido. Noté como esa última exhalación fue vaciarse por dentro... liberarse... dejar en mis brazos tan solo un cascarón ya vacío.
No sé porqué no sentí lástima, solamente pena de saber que no lo vería más en ese cuerpo, pero nunca lástima. Tuvo una muerte como muchos desearían tener. Rodeado de seres queridos. Llena de paz.
En el primer momento que me quedé solo con él, aproveché para acercarme a él y explicarle que lo que le había pasado era que se había muerto. Que no debía estar asustado (porque a él la muerte le asustaba un poco) y que ahora unos maravillosos seres de luz vendrían a recogerle y que no se preocupara por nosotros, que estaríamos bien.
Cuando llegaron mis padres, al poco rato, recuerdo que mi madre hizo un comentario respecto a que "fíjate si estaba mal por dentro, de los medicamentos que había tomado, o de alguna enfermedad, que ya está oliendo y descomponiéndose". Algún tiempo después, en una conferencia "metafísica", alguien contó que cuando un ser querido muere, hay que explicarle lo que le ha pasado y todo eso. Que entonces no pasa miedo, porque para él es una experiencia nueva y muy fuerte y ve a todos los que le rodean sufriendo y llorando y no puede separarse de ellos y lo pasa mal... y que enseguida que lo comprendía, su cuerpo pasaba a descomponerse con mayor rapidez. ¿Curioso, no? Y yo no sabía nada de eso cuando se me ocurrió contárselo, pero qué casualidad que le pasara algo así.
En fin, un día, uno de mis hermanos contaría que cuando lo llamamos por la mañana al pueblo donde estaba de vacaciones, al sonar el teléfono le dijo a su mujer que éramos nosotros para decirle que nuestro tío había muerto. Lo sabía porque esa misma noche (y lo curioso es que aún no había muerto), se le apareció y le dijo que se fuera con él al sitio al que se tenía que ir, para poder jugar los dos a las cartas... mi hermano tardó mucho tiempo en volver a dormir con la luz apagada. No sé si pasó algo más, pero eso es lo que nos contó.
Al poco tiempo ocurrió algo inesperado. Debo decir primero que yo tengo un sueño tan profundo que incluso, una vez, vino el médico de urgencias a ver a mi otro hermano que padecía de asma y yo ni tan siquiera me desperté, durmiendo en su misma habitación, y el médico les preguntó a mis padres si me ocurría algo.
Bueno, pues una noche, que además me había dormido con los auriculares escuchando un poco de música, oí a mi hermano que me llamaba, pero fue un susurro, un susurro que me hizo saltar de la cama y los auriculares volaron. Encendí la luz y salté a su cama. Estaba incorporado con un gesto de no poder respirar y completamente morado. En mis brazos "murió"...
Pero esta vez no era igual. No había habido exhalación (lo que dicen el extertor de la muerte), lo notaba todavía lleno.
Fui como un rayo a la habitación de mis padres a despertarlos. Les dije que vinieran corriendo. Tumbé a mi hermano en una posición más horizontal, le tiré la cabeza hacia atrás y le di un "morreo" lanzándole tal cantidad de aire que creo que se hinchó entero como un globo... no hace falta que cuente en esos momentos el caos que se vivía en esa habitación. Mis hermanas, mi madre, mi cuñada que estaba esa noche ahí... un disgusto inigualable....mi padre le apretó el pecho, volví a tirarle aire, haciendo el ejercicio de larespiración asistida y mi padre le apretó el pecho, luego le cogí los brazos y se los movía adelante y atrás, estando yo en una pose que cuando todo acabó, me pasó factura en forma de agujetas y dolor de espalda y piernas.
Poco a poco, mi hermano comenzó a respirar... llegó el médico de urgencia y tras subir el oxígeno, ponerle una inyección de algo y no sé qué más, certificó que mi hermano había vivido una experiencia de muerte nosequé... se lo llevaron a la UVI del hospital y en unos días a casa (con el mismo genio de siempre).
Mil veces le preguntamos si había visto algo "celestial", pero siempre dijo que no. Fue en una de estas conversaciones cuando yo conté en mi casa lo del ser que conocí en aquel primer viaje astral.
Con esto, lo que quiero decir es que, aunque fuera sólo a efectos inconscientes, algo sentí de diferente entre la muerte de mi tío y la de mi hermano. Había un algo más que a mi hermano no se le escapó. Llamarlo alma, conciencia, corazón... no lo sé, pero algo, desde luego, hay.
Otro caso, bastante curioso también, me pasó teniendo el gabinete de tarot y astrología (ya no lo tengo).
No sé porqué y gracias a Dios, parece que ya no, me daban unos mareos de vez en cuando muy extraños. No pasaba nada extraño, simplemente me daba un mareo y me tenía que tumbar. Yo, bromeando, muchas veces he dicho que me pasan justo cuando creo que voy a moverme y no me muevo, porque se me desencaja el cuerpo astral...
El caso es que un día, estando en la casa donde tenía el gabinete, me da uno de esos mareos. Gracias a Dios que estaba con unos amigos. Me convencen para que me tumbe en la cama para que se me despeje la cabeza y se me pase el mareo.
Se hace la hora de ir a comer y me dicen que volverán después, ya que me estoy durmiendo. Me duermo. Al rato ya me despierto y se me ha pasado el mareo. Me levanto nuevo y me salgo al comedor... bueno, en realidad iba a la cocina a "papear" algo. Entonces, justo que oigo la puerta de la calle (por cierto, le había dejado las llaves a una amiga) y para que no me riñan por estar levantado, me voy corriendo a la cama otra vez. Me encontraba delante de la puerta de la habitación, justo acababa de pasar al comedor.
Es entonces cuando me doy la vuelta hacia la habitación para volver a la cama y me veo, tumbado en la cama a mí mismo. ME QUEDO ALUCINADO, porque yo sé perfectamente que estaba despierto. No sé, los que lean esto y hayan tenido alguna vez una experiencia de viaje astral o de visita de dormitorio, me entenderán perfectamente. Se sabe que se está despierto, aunque la experiencia que vives en ese momento te esté diciendo que debe ser un sueño, que no puede ser.
Al verme en la cama me quedo parado, sigo en la puerta de la habitación. Entonces me giro hacia el comedor, esperando ver entrar a quién hubiera hecho ese ruido en la puerta de la calle, pero lo que me encuentro es una concurrida fiesta en él. No recuerdo muy bien si la gente que había la conocía o no. Todo ocurre demasiado rápido y es algo que no me importa en ese momento. Sólo puedo "flipar" y enseguida se me acerca alguien y me llama por mi nombre y me dice que quiere presentarme a alguien que tiene muchas ganas de volver a verme y que no me asuste.
La verdad es que no había tenido tiempo de asustarme. No daban ningún tipo de "mal rollo". Sólo estaban en grupos hablando como si se tratara de una recepción o fiesta en cualquier casa de cualquier persona y el que se me acercó a hablarme no me asustó ni nada. Estaba tan alucinado, que todo lo veía desde una perspectiva de ver qué era lo que pasaba ahí.
Detrás de él llegó mi tío, el que al principio de este apartado conté que había muerto en mis brazos. Nos dimos un efusivo abrazo. Creo recordar que ese abrazo me hizo sentir algún tipo de agradecimiento por haberle "cuidado" en el momento de su "transición", pero sin darle más importancia, como algo que se pasa y que no pasa nada.
Al momento reaccioné y le pregunté que cómo era que estaba ahí, me miró con compasión, pero no de pena, sino de "ahora verás cómo te quedas cuando te lo cuente"... y entonces lo comprendí. Le dije que si estaba ahí, era porque yo estaba muerto. Asintió con la cabeza.
Fue alucinante. No me asusté por el hecho de creerme muerto, sino porque tenía tantas cosas que hacer que me sentía como el que está preparando un examen, llega el día y todavía le queda por estudiar algunas lecciones y acabar algunos trabajos. Tanto por hacer.
Le comenté que era un "palo" (intento no decir nunca tacos) y que si había alguna forma de posponerlo un par de semanas para poder despedirme de la gente. Que ahora había empezado a componer música (bueno, es que no os había dicho que compongo música), que tenía novia y un niño del que cuidaba. Que cómo iba a irme justo ahora.
Me dijo que él no podía hacer nada, que había venido a recogerme, pero que podíamos ir a hablarlo con Él. Ahora no sé a quién se refería, pero en ese momento, la "sumisión" era total, ni me planteaba discutir y coger una rabieta y decir que de mi cuerpo no me separaba, ni nada de nada. Tranquilamente decidí ir con mi tío a hablar con ese Ser que tenía que darme permiso para quedarme. Nos acercamos al ventanal del balcón, sin abrirlo pasamos a la parte de fuera e hizo además de cogerme en brazos para llevarme. Le dije que no se preocupara, que yo sabía volar en ese estado porque ya había practicado mucho en los sueños. Se alegró y juntos despegamos hacia arriba. Hacia el cielo.
Recuerdo haber volado hacia arriba por encima de la ciudad, hacia una luz que en aquel momento pensé que era el Sol y nada más. Me desperté nuevamente en mi cama.
Pasé dos semanas alucinantes, pensando que eran las dos últimas semanas de mi vida, pero sin ningún tipo de miedo. Se lo conté a mi novia por si me pasaba algo, que no tuviera miedo, que yo no lo tenía y que la sensación era maravillosa, porque nuevamente, te hacía sentir que no estábamos solos y que todo es mucho más GRANDE de lo que percibimos habitualmente con nuestros sentidos.
Se quedó de piedra... pero bueno, eso ya es otra historia, porque el caso es que de esto ya hace años y, o fue un sueño, o mi tío intercedió por mí para que me quedara un ratito más por aquí.
La verdad es que, quién sabe, quizá estar aquí sea más castigo que ahí, porque si una cosa tengo clara es que no nos es fácil salir al astral o como lo queráis llamar, porque de poder hacerlo, quién iba a estar en esta parte física. Es tanto el Amor y la Paz que se siente (y además vuelas) que para nada puedes esperar sentirlo en este plano de existencia, tal vez, solamente algún que otro "ramalazo".
No lo sé.
Nota de Kruela¡Dios! Tienes las mismas preocupaciones que yo, hay que ver... (te remito a tu texto: "Ahora, desde que nacieron mis hijos y tal como he comentado en otros apartados, el miedo a no verles crecer, a no conocer a los hombres en los que se convertirán y cosas así, hace que le tenga un poco más de respeto o miedo o como queráis llamarlo, a la muerte... pero solamente por eso, no por el hecho de morir en sí.".
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Kristhy
¡Le doy un 10000000000000000 infinito! Antes le tenía miedo a este tipo de cosas pero ahora con esta descripción tan... no sé cómo explicarlo, es como una alegría en el corazón. Felicidades al autor porque haya vivido cosas tan bonitas y no tan bonitas. Besos.
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