EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
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Terror en la bañera
Dora (Monterrey, Nuevo León. México)
Hola Kruela, mi nombre es Dora, tengo 27 años y vivo en Monterrey, N. L. Las experiencias que te voy a relatar sucedieron cuando era niña, tenía 9 años y pasó en la casa en que vivíamos por aquel tiempo en Cd. Victoria, Tamps. México, no era nuestra, la rentábamos.

La casa era grande, de 2 plantas: en la planta alta estaban 2 recámaras, una estancia y un baño completo con tina de agua; en la planta baja estaba la sala-comedor, 2 baños completos, 4 recámaras conectadas entre sí y la cocina, de manera que para llegar a la cocina teníamos que pasar por las 4 recámaras.

Digo que era grande porque en aquel tiempo sólo éramos mi papá, mi mamá, mi hermanita de 4 años y yo de 9, así que sólo ocupábamos la planta de arriba para vivir y la otra planta (la de abajo) la ocupaba mi papá como bodega de almacenamiento de cajas de dulces, plásticos y desechables, porque él tenía una dulcería.

En aquel tiempo mi mamá estaba embarazada de 5 meses y esperaba gemelitas, pero desde que llegamos a vivir ahí, sentíamos cosas raras y escuchábamos ruidos y voces en la planta baja. Yo creo que mi madre por estar embarazada era más sensible que nosotros. Mi hermanita y yo a pesar de que sentíamos miedo, seguíamos con la vida normal de cualquier niño, la escuela, los juegos, la tele, etc.

Un día por la tarde, mi mamá se estaba bañando, la tina estaba llena y mi mamá tenía todo su cuerpo sumergido en el agua, excepto la cabeza, estaba relajada. De pronto, nosotras que estábamos viendo la tele en nuestra recámara la oimos gritar. Gritaba desesperada como si alguien la estuviera atacando. En ese momento mi papá estaba trabajando en la dulcería así que mi hermanita y yo corrimos para ver qué le pasaba, llegamos al baño y la puerta estaba cerrada con llave. Mi mamá seguía gritando y mi hermanita y yo también empezamos a llorar del susto y no sabíamos qué hacer. Yo corrí a hablarle por teléfono a mi papá, recuerdo que estaba temblando y no podía marcar el teléfono de la dulcería. Cuando lo logré le dije que mamá estaba gritando en el baño y que no podíamos abrir la puerta. Colgó inmediatamente y se vino rumbo a la casa.

Regresé corriendo a la puerta del baño y ya no se escuchaban los gritos de mi mamá, de pronto ella abrió la puerta desde adento y estaba llorando; no nos quiso decir nada, dijo que se había resbalado y que se había caído al piso, nos tranquilizó como pudo y se fue a acostar, siguió llorando y nosotras detrás de ella. Cuando llegó mi papá nos mandó a nuestra recámara y ellos se encerraron en la suya. No nos dijeron nada. Por más que le pregunté a mi mamá qué le había sucedido, me repetía que se había caído.

Hace algunos años empezamos a platicar acerca de cuando vivíamos en esa casa y de todas las cosas feas que sentíamos, y le volví a preguntar qué había pasado aquella tarde, por fin me contó. Dijo que cuando estaba sumergida en el agua, sintió como que "algo" entró en su vientre y que éste empezó a deformarse, como si quisieran romperle la piel y sacarle a las niñas, y que poco a poco su vientre fue creciendo como si tuviera 10 bebés dentro y fuera a explotar, que se veían como manos desde dentro y como que empujaban la piel hacia afuera. Dijo que en su desesperación empezó a manotear y su cabeza se hundió en el agua y se estaba ahogando. Su única reacción fue quitar el corcho de la tina para drenar el agua. Dijo que cuando se vació por completo la tina, todo acabó, su vientre regresó a su tamaño normal y ya no sentía nada raro dentro de su cuerpo. Se veía muy asustada cuando me lo contó, fue como si lo hubiera vivido otra vez; después de eso ya nunca volvió a bañarse en la tina, siempre parada en la regadera.

Mandaron traer a un sacerdote para "limpiar" la casa pero no funcionó, rociaron con agua bendita y colocaron imágenes de la Virgen y Jesús en cada lugar de la planta baja, pero nosotros seguíamos escuchando voces y llantos de niños pequeños. Al principio, cuando mis papás oían el llanto, siempre pensaban que éramos nosotras y que nos había regañado, por ejemplo, si mi mamá estaba en la cocina, escuchaba el llanto en la planta alta y entonces ella pensaba que mi papá nos había regañado a mi hermanita y a mí y que por eso llorábamos, y al contrario, en ese mismo momento mi papá escuchaba el llanto en la planta baja y pensaba que mamá nos había regañado, pero no, mi hermanita y yo estábamos tranquilas en nuestra recámara jugando o haciendo la tarea. Sobrenatural ¿no?
 
 

Nota de Kruela

Totalmente. La segunda experiencia va en otra página :)


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Genny (Valencia. Venezuela)
Te doy mi voto, me parece una historia aterradora. Saludos.


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