EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
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Paquito
Bea
Hola Kruela:

Las Navidades del año 2.002 cogí unos días de vacaciones para descansar. Estuve frecuentando un bar con un individuo de camarero algo extraño. Por alguna razón el individuo se enamoró de mí, recuerdo que nos reíamos mucho juntos, pero él tenía y tiene pareja, y a mí no gusta causarle daño a nadie y ni muchísimo menos entrar en medio de ninguna relación, que las cosas si se rompen sea porque se tiene que romper. Verás, él siempre me mostraba desacuerdo y se enfadaba cuando me veía tocar a otros hombre dentro del local, cuando yo era una clienta más. Se estableció una especie de lucha, al mismo tiempo, porque él trafica con hachís y a mí ese tipo de personas no me gustan como pareja. Una "amiga" mía se lió con su hermano y como no está muy centrada empezó a meter cizaña entre que yo era una pija... Empezaron las discusiones con esta persona y yo decidí comprar unos regalos de Navidad, escribirles unas notas y despedirme ya que no coincidiamos en estilos de vida y que cada cual se quede con lo que le interesa.

Bajé, me despedí y decidí dedicar el 2.003 a cuidar de mis abuelos y a mi trabajo, ya que yo era la jefa de un departamento administrativo. Una de las últimas veces que bajé a ese local a recoger las llaves de mi coche, el tal Paquito, que así se hacía llamar, salió a la puerta del local con una cara como si de un demonio se tratase -yo nunca le había visto esa mirada-, normalmente solía ser agradable con la gente. Tuve otra discusión con él, y cuando me iba salió a la puerta del local, se me quedó mirando largo y tendido a la espalda y cuando subí a mi casa estaba completamente nerviosa, bajé a la hora en la que abre el local a decirle lo que había notado, pero estaba su pareja, lo que yo creo que intentó transmitirle telepáticamente es que estaba enamorado de mí, pero que yo era una pija. Me tomé élgo y me marché.

De buenas a primeras estando en casa haciendo la bolsa para ir a casa de los abuelos, me llamó la atención el champú que estaba encima de mi mesa..., este individuo había estado discutiendo conmigo con relación a los poderes de la ayahuasca y a los viajes astrales que se pueden realizar con ella, también le gustaba leer brujería, y como yo no tenía ni idea de estas cosas, ya que ni me han interesado, ni me interesan no le dí mayor atención. Algo me impulsó a meterme en la ducha (yo me ducho por las mañanas) y estando en la ducha apareció un ente abstracto, es decir sin forma, un espíritu, y me dijo: Venga Bea, que ésto es un juego psicológico, que es divertido, a ver con quién te pegas primero, con Mara o conmigo y empecé a batirme en la ducha.

Cuando salí de la ducha no había vaho en el cuarto de baño después de más de media hora de ducha en la que estaba duchando con este ente. Salgo de la ducha y mi imagen se modifica totalmente, aparezco en el espejo con el pelo negro como el azabache y yo soy rubia. La voz de este ente me dice: Bea abréte de piernas, que te voy a chupar el ....... un ratito, yo intento cerrarlas herméticamente pero me resulta imposible, están engarrotadas. Días antes había bajado con unas botellas vacías de Pampero que yo solía guardar para hacer violeteros, llamándome algo la atención sobre una bolsa abierta en la cocina, metí las botellas y las bajé a ese local. El tal Paquito me dijo: ¿Significa eso que dejas de beber? Yo dije que sí.

Así es que después de la ducha y ya ensoñada el ente me acompañó a casa de mi abuelos. Estando allí me dice: Bea ¿a que aquí no se puede follar? y le digo en ensoñación "no", y dice "pues vámonos para casa". Nos vamos a mi casa, yo ya me encuentro mal, estoy durmiendo y aparece en la habitación, se sube encima de mí y me dice: "Bea, no te asustes soy Paquito, esto es cariño y este es tu punto" y empieza a tener relaciones sexuales conmigo en estado de ensoñación. Le digo:
- ¡Esto no puede ser, a mí esto me hace daño!
y me pregunta:
- ¿Dónde están las Biblias? vamos tíralas ahora mismo.
Me lleva a la estantería y me hace tirarlas mientras yo me pongo a llorar diciendo que son libros sagrados, que esto no se puede tirar a la basura, y me dice "no metas las manos en la basura que te vas a cortar".

Yo no quiero bajar al local del tal Paquito, pero el ente me hace bajar con regalos, etc. Este ente me acompaña a todos los sitios y por la noche me hace batirme en trances extáticos. Los labios los tengo resecos, los ojos caídos. El ente me baja al local de esta persona, a todo esto ando danzando por la casa con una muñeca de trapo a la que me abrazo. Este chico al verme así, se acerca a otra persona, se queda mirándome y entre diente dice: ¿Qué le pasa a esta chica?. Yo, que soy muy inocente, pensé que se refería a que quizá había bebido más de la cuenta y que estaba borracha, pero no era así, para esa época ya no bebía ni gota de alcohol. Así el ente se apodera de mí y me bate en trances extáticos todas las noches. Me hace comprarle un billete de avión al hermano de este chico y me crea un nerviosismo fuera de los normal y me lleva ensoñada e hipnotizada. A todo esto sigo bajando al local durante media hora y no me permite acercarme a ningún otro que no sea el tal Paquito, el camarero del local, me aparta de todo, de mi familia, de mis amigos, etc.

Me hace escribir una nota con relación a esta tal "amiga" Mara mía, con conversaciones que ha habido en la casa y entregársela a dos personas. A todo esto el ente ya no vuelve a tener relaciones sexuales conmigo. El tal Paquito camarero me dice, "déjame en paz a mí y a los míos". Me subo a mi casa y empiezo a encontrarme morir... le mando unos mensajes, pidiéndole que me perdone, que la nota no la han entendido y que soy chamán en proceso iniciático, éso es lo que yo me creo.

Días antes había sido el cumpleaños de este tal Paquito que coincide con el mío, preparo una tarta con un amigo suyo y bajo unas servilletas azules y unos tenedores rosas atados con una cuerda negra. A todo esto el ente se viene conmigo a comprar la ropa y me la elige él. Entro en un proceso catártico y escribo una catarsis. Me hace ver que he sido mala al escribir esa nota y que lo arregle. Como relación mi mal estar que no es mal que una muerte cerebral con la nota y que el espíritu es de este individuo, cosa que luego descubro no es cierta. Se la envío por fax a una floristería con trece rosas rojas. El individuo recoge la catarsis, y el ente medio muerta días más tarde me hace bajar después de haberme tenido sin dormir durante días contándole a otros espíritus esta catarsis o nota. El individuo me pide perdón y se me queda mirando a la muñeca que llevo una pulsera azul y al pubis largo rato. Yo permanezco estática, todo esto desde la puerta y me subo a mi casa. Días después empiezo a delirar y estoy delirando durante cuatro meses. Escupo, blasfemo, deliro, hablo sola por la calle con otros espíritus que me manifiestan sus nombres. Me siento en la puerta de este local llevada por este ente delirando y el camarero no me socorre, cierra la puerta tras de sí y no es capaz de llamar a un médico que me asista cosa que haríamos cualquier ciudadano libre.

Según voy bajando en los cuatro meses, el individuo me hace ver de diferentes formas que sabe lo que está pasando pero no quiere hablar de ello conmigo. Yo estoy asustada y no inicio la conversación por miedo a meter la pata. Finalmente salgo despavorida un día a la calle. A todo esto el tal Paquito camarero, se dedica a decirle a todo el mundo que estoy loca y a enseñar la catarsis, que es un escrito de "amor" bastante extraño.

Finalmente, el tal Paquito huye cada vez que me ve y no me deja acercarme a preguntarle. Mi angustia y temor son increíbles. Un día salgo despavorida de casa y le escupo en la puerta del local llevada por este ente, bajo imitando volar desde casa. Otro día ya no podía más, estoy delirando y bajo y le dejo una nota. Le llamo asesino y le digo que no pinche el cerebro, que soy un ángel blanco. ¿A qué se dedicó este tal Paquito el camarero?. El ente que se hacía llamar Paquito me decía que lo que pasaba es que me estaba convirtiendo en un chamán y yo soy judía. Que era un chamán de enseñanza y curandera. Pero eso no es cierto. Yo no sé como curar, ni qué es lo que enseño.

Me podrías ayudar.

Sigo con la parte dos de la historia:

Este ente o espíritu y yo -cuando me refiera a él le voy a llamar Paquito ya que es con el nombre con el que se me identificó-, vamos con los abuelos a comer el día de los enamorados, pasamos por una librería y me llama la atención sobre dos libros: El Viaje del Chamán, curación, poder y crecimiento personal y la Catarsis en la curación el rito y el drama. Empiezo a medio leer estos libros aunque no me queda tiempo, días después compramos un tapiz, el inicio del tapiz son los colores rojo y negro que marcan mi supuesta iniciación al chamanismo sin el consumo de sustancias psicotrópicas, me hace comprarme dos pijamas uno rojo y otro negro. Ya no vuelvo a entrar en trance nunca más, por esa época nos remontamos al mes de Marzo estoy pasando por un periodo de aislamiento, sólo voy a trabajar y al Bar del tal Paco durante media hora, sólo consumo un sandwich al día de tomates naturales, jamón de york, queso grüyere y aceite de oliva, y no bebo ni gota de alcohol.

Tengo un baúl y yo no me doy cuenta de la simbología que hay allí pero ahora que la recuerdo era muy fuerte, siempre había dos de cada cosa y tres el número de velas que había encima de la mesa encendidas constantemente. Lo que me llama la atención de todo esto, es que todo gira entorno al tal Paco y la ensoñación es con él. La nota de la catarsis que escribo para el día 21 de abril tiene aproximadamente 8 hojas en las que relato la ensoñación desde el inicio de la misma. En este local tengo visiones y alucinaciones, por ejemplo veo al individuo vestido de dos formas diferentes en intervalos de segundos, y él continúa con la simbología de colores establecida para comunicarme con este ente o espíritu. De hecho en casa, el color azul era el de Paquito y el rojo el mío. Los cojines rojo el mío, azul el suyo. Para el mes de Febrero ya sólo me visto en negro y rojo pero no intenso, y el espíritu al hablar a través de mí dice cosas a la gente sorprendentes. Estoy muy nerviosa y empiezo a verme y a ver mi infancia como vivida por otra persona. Hasta la catarsis todo bajo control, pero después de la catarsis todo es un delirio constante. Deliro, hablo con espíritus que adoptan nombres de gente relacionada con la familia del tal Paco. Nos visitan, o eso me hace ver, ángeles negros que inundan la casa y tenemos que salir corriendo y pedir refugio a mis abuelos, allí permanezco en la habitación sola hasta altas horas de la madrugada y el tal Paquito me dice que estamos en guerra de espíritus para protegerme de la muerte, ya que quieren acabar con mi vida a toda costa. Todo esto parece sacado de una novela de terror, pero es verídico y tangible. Me dice que soy un chamán. Me hacen comprar figuras de marmolina y escayola para pintar, diciendo que es para hacerles ver a los ángeles negros que soy un mago blanco.

Blasfemo por la calle. Una noche tiro cosas por la ventana, las que había comprado con el tal Paquito y pido que me lleven a un hospital. Entro delirando, me ponen una inyección y estoy algunos días, dicen que es un brote psicótico, pero los médicos se quedan con la boca abierta, ya que desaparece totalmente en cuestión de un par de días. Que me limpio y ordeno la habitación, lavo mi ropa y me dan de alta, diciendo que puede que sea una carencia afectiva sin más. Llego a casa y continúo delirando. Me tiene sin comer, sin dormir y el tal Paquito empieza a volver a tener relaciones sexuales conmigo, haciendome creer que el tal Paco lo hace a distancia, cosa real ilusoria y nunca cierta. Me dicen que estoy conjurada y que puedo morir.

Vamos a comprar ropa y me enseñan a desconjurar, y supuestamente a matar a los ángeles negros. Vamos otra vez a la librería y me hace comprar más libros: Ensoñación y espacio interior, el mundo del chamán y el chamanismo y las técnicas arcaicas del extasis. No los leo, no los entiendo, me siguen mintiendo. Me dicen que he parido un espíritu durante la catarsis, que se llama Beatriz como yo y que es: cándida, dulce y tierna. El tal Paquito es tierno, cariñoso y compasivo, poderoso y veloz, me da la sensación de tener 17 años y me paseo como a una niña por el parque, me hace comprar cosas en la carnicería: careta de cerdo entera, un pollo de corral hecho pedazos pequeños, siete filetes de buey muy finos también y exponerlos al sol y yo me siento en un banco hablando con espíritus y convulsionándome en ocasiones. Se queda conmigo hasta el mes de Septiembre, en el que ya he perdido mucho peso, pero voy al médico y me da de alta.

Vuelvo a mi trabajo, dejo mi puesto y pido un traslado a otro centro de trabajo, allí también delirando digo y hago cosas extrañísimas. La gente no da crédito a lo que ve, mi padre no sabe ni lo que me está pasando. Yo creo en la ley y en los profetas, pero blasfemo sobre el nombre de Dios, como poseída. No levito, no tengos estigmas, y durante los primeros cuatro meses la alimentación es buena. En el mes de agosto, me hace comprar chocolate, carne y cerveza negra, diciéndome que es comida y bebida de magia negra, y empiezo a vomitar. Vomito a mi madre, a mi padre, a mi propio hijo, al tal Paquito y al camarero del local. Me dicen que soy un ángel blanco y que me vista como tal, así es que por la noches y para evitar que entren otros espíritus a tener relaciones sexuales conmigo me visto con una camiseta infantil y una braguitas de piolín que habíamos ido a comprar al rastro. Toda esta simbología aún está en mi casa guardada en cajas o en bolsas. Me dicen que la descendencia soy yo, que soy un chamán de enseñanza y curandera, que tengo agresividad en vuelo mágico para curar. Ahora desde Octubre que estoy trabajando no hay sucesos extraños en la casa, pero en ocasiones siento miedo y angustia y una sensación de vacio terrible.

Según recuerde te diré más cosas. Me hacen hablar con los ángeles blancos, y me dicen que están para proteger al humano que van en manadas o camaditas y no les tiene que evidenciar nada. El lenguaje de los espíritus no es como el nuestro. Entienden lo que hablamos, pero cuando dicen que les evidenciemos cosas, quieren decir que se las expliquemos. Ya no hay más visiones ni más de nada.

Parte tres:

De entrada la simbología que había en el baúl. Estaban dos sacas de cuero, una de ellas contenía monedas para Paquito y otra con collares míos, un cofre y encima del cofre una máscara (con grabados rojos y negros) que este ente me hizo bajar al tal Paco. Al llevársela a este individuo me puso unos ojos extraños como de otro mundo y no me dio las gracias, en su cara se deducía "enamoramiento" y "agradecimiento". Un candelabro negro de los de sombra, dos cartones de camel. Un calendario que en el mes de Febrero era una joven vestida de negro sosteniendo un libro con las manos muy grandes, emulándome a mí. Siempre que vamos a la compra, me hacía comprar dos de cada, y la ropa interior me la elige él. Me hace comprarle un pijama de color azul, que aún lo conservo en el armario. Me hace quitar los budas y meterlos en una caja, simbolizando el pasado. Junto con la máscara con inscripciones rojas y negras, se le baja incienso chino en una caja de color rojo y un felpudo también de color rojo y negro, que yo no compraría en mi vida, como los pijamas rojos o negros, a mí me gustan de colores alegres. También compramos alfombras para la casa en colores negros o muy oscuros y un coche con una inscripción: "mi amor", de cerámica. La alacena se divide en dos partes, una para él con botellas, etc., y la otra parte para mí con mis floreritos y las teteras y tacitas chinas.

El día de mi cumpleaños y debido a la ensoñación (hipnosis o embrujamiento) profundo que padezco, unido a mi falta de conocimientos sobre chamanismo, brujería, etc., bajo una nota y le escribo al tal Paco: "Gracias por todo, te debo algunas", refiriéndome al tal Paquito, que me había "ayudado" a pelearme con mi padre y a enfrentarme a él por todo lo que me había estado haciendo desde pequeña con sus palizas y chantajes emocionales. El tal Paco no me dice, conocedor de lo que estaba pasando, "Bea te confundes" o me lo hace ver de alguna manera, para nada, se calla. Cuando le bajo la tarta, me dice, mirándome con la misma mirada extraña:
- ¿Qué es ésto?
Y yo le digo
- Guárdame un cacho para luego
Y me subo a casa. Bajo a las 1:15h, ya es mi cumpleaños, me dice:
- ¿Qué hacemos con la tarta?.
Yo hipnotizada, le contesto,
- No sé, sácala.
Me dice:
- Las servilletas -sabiendo que dentro de la bolsa están las otras- ¿éstas?
Digo:
- No, éstas
- Y mi plato ¿cuál?
- Éste (al lado mío y de un amigo suyo)
Llevada por este ente, sólo pongo dos tenedores rosas, uno para él y otro para mí y servilletas azules para todos. Se acerca a mí cuando sale de la barra y me posa un michelín en mi costilla, yo no me retiro, al darle dos besos para felicitarme el cumpleaños su cara me parece fría como el mármol. Me voy a mi casa, el ente me hace comerme la tarta deprisa. Después de sacar una nota, con lo que yo denominaba proceso de imaginería mental para lo que es malo, que el ente me pincha para hacerlo con relación a las conversaciones que se mantienen en mi casa con la tal Mara. Una nota que empieza a María Lorenzo Antón (María por lo de chismosa), antecedentes de hecho en un juicio de valores. Yo estaba rallada con los valores. Llevo la nota a dos testigos y estos son clientes del local y van con ella, me lleva el ente de nuevo, el tal Paco está detrás de la barra, me da dos libros que he bajado y me dice:
- Déjame en paz a mí y a los míos.
Yo digo:
- Bueno, me voy a casa.
A todo esto me había los pasquines de cupido que me tenía puestos. Cuando llego a casa empiezo a sentirme morir, y empiezo a chillar ¡Que no me lo quites, que me lo devuelvas!, como si ya me estuviese despertando del embrujamiento, hipnosis y lo relacionase con que el ente se ha ido de la casa. Entro en catarsis, me dura tres días, me salen heridas en los labios, pierdo peso, me salen canas muchísimas y escribo la catarsis simbolizándola con trece rosas rojas, que es como si fuera mi entrega a este individuo. El ente me baja el domingo, vestida de rojo y negro con dos bolsas conteniendo la siguiente simbología: una máscara igual que la que tiene ese individuo expuesta, caramelos sin azúcar (ya que me engaña haciéndome creer que está malo con las muelas) y dos dromedarios que habíamos comprado juntos ya que trafican con hachís. NO las dejo, desde la puerta digo:
- Traigo ésto.
El individuo me dice "Lo siento" desde el otro lado de la barra, se me queda mirando a la pulsera de color azul y al pubis durante un rato, siento ternura en la mirada, agacho la cabeza y me voy mirándome los cordones del pantalón. A partir de ahí empiezo a delirar y el individuo a enseñar la catarsis y a decirle a la gente que estoy loca. Imagino que se acojonó o es que no está bien de la cabeza.
 

Nota de Kruela

Bea, tengo la impresión de que no has terminado tu experiencia. Creía que en la parte 3 terminaba, pero me da que aún estás en medio de esa catarsis, ensoñación, hipnosis o posesión. Si un médico no puede ayudarte (estoy recordando lo del brote psicótico) los demás, aún menos. Lo que te ocurre es sumamente extraño, te pasas meses poseída, pero... sin ánimo de ofender ¿estás segura de que lo que te ha pasado no te ha provocado algo más en la mente? Imagina que empieza todo de una forma casual, extraña, estando bajo el poder de cualquier cosa, pero que tu mente no puede superar esto y es entonces cuando empiezan los problemas.

Una vez un médico me dijo que todos los seres humanos teníamos todo tipo de posibles enfermedades "dormidas", que están ahí pero que no se tienen por qué despertar, entre ellas, por ejemplo, un cáncer o una esquizofrenia. Algunos pueden vivir toda su vida sin que estas enfermedades se despierten pero otras sufren brotes que hacen que esas enfermedades avancen.

No sé si tu problema empezó y terminó (o no) con un ente, si realmente estás destinada a curar o eres una reencarnación de un chamán (todo esto puede sonar ridículo incluso a mí, y hasta creo que a ti, que también tienes tus dudas) pero lo que sí sé es que no se puede vivir tanto tiempo en el mismo estado sin sufrir un problema psíquico.

Cuídate Bea, no dejes que esto te lleve a ti de la mano, sé tú quien lo maneje (ya sea con fuerza de voluntad si se trata de sugestión o el poder de hipnotismo de otra persona -recuerda que nadie bajo hipnosis hace algo que no quiere hacer, que el libre albedrío basado en principios evita esta posibilidad, esto es importante, estoy recordando ahora mismo algunas de las cosas que has hecho y que dices que no querías hacer-, o acudiendo de nuevo a un médico, esta vez especialista, que te hagan escáners, porque si realmente tienes un problema psíquico y no lo sabes, puedes tener problemas peores). Lucha, aunque sea contra tus creencias: primero acude al médico, y si te dicen que el escáner es perfecto, que no tienes ningún problema psíquico, entonces busca otras opciones. Nada de lo que te ha ocurrido es "normal", Bea.

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Bea bbasurto
No sé desde dónde escribe Bea, algo me dice que es de algún lugar de España, de ser así y aunque me encuentro a poco más de un océano de distancia, espero que hasta allá le lleguen mis buenos deseos, deseo de corazón que vuelva a vivir con tranquilidad. En una parte del relato menciona a sus padres e hijo, ese pequeño necesita de su madre así que espero que se recupere. Sé fuerte Bea, ojalá leas estas líneas y que sirvan de algo para que retomes fuerzas y esperemos que cuando nos compartas el final de tu relato sea con muy buenas noticias, reitero el manifestar mis mejores deseos para ti y tu hijo, que Dios los bendiga. Las recomendaciones de Kruela no son para nada descabelladas…no estás sola pero eres tú principalmente quien te puede sacar de esto o bien, aprender a vivir con ello. Ánimo.
 
 

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