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Lo que a continuación relataré, es lo más cercano que he vivido a una experiencia "rara", "paranormal" o como se le quiera llamar.Provengo de una numerosa familia de muchos primos y primas. Cuando era niña... (hará unos 15 años atrás) solíamos irnos todos a una propiedad a vacacionar, una verdadera sucursal del paraíso. Pertenecía a una institución pública de mi país y se localiza muy cerca de la costa pacífica. A mi tío se la prestaban una vez al año (al igual que al resto de los empleados de su categoría) por período de una semana. Muy felices empacábamos año tras año para nuestras maravillosas vacaciones en la finca de la playa. Era un terreno bastante grande con canchas deportivas, piscinas, columpios, árboles por todas partes, parqueo y dos casas grandes, una encima de la otra.
Un año en especial (la última vez que fuimos) estábamos todos los primos cantando juntos una canción, cuando de pronto, no supimos de dónde ¡¡¡saltó un fantasma!!!! Uno de mis tíos se había colocado una sábana encima y decidió asustarnos. La broma fue todo un éxito, tanto que se convirtió desde ese momento, en el juego predilecto de todos nosotros. Al fantasma le pusimos nombre y demás. Lo perseguíamos por toda la finca, y el que lo atrapaba le tocaba vestir la sábana y salir huyendo.
Después de ese día, nada volvió a ser igual...
Por la noche, a la media noche exacta, mis tías que no podían conciliar el sueño, empezaron a escuchar como en un murmullo el rezo de un rosario que provenía de la casa de arriba. Ellas, que son bastante católicas, rezaron a unísono del mismo. En la mañana comentaron lo sucedido, en una conversación bastante casual. ¡Sorpresa! Todos los de arriba muy extrañados, pues se acostaron a dormir temprano y a nadie rezó ni escuchó nada.
La noche siguiente la misma historia... el rosario.... muy leve, apenas perceptible, pero al fin de cuentas ¡perceptible! Obviamente ya todos estábamos preparados, armados de la compañía de primos y tías, para escuchar el rosario de las ánimas en pena... como le bautizamos. El rosario se repitió todas las noches a la misma hora hasta el día en que nos marchamos.
Muchas cosas extrañas empezaron a suceder. En una ocasión... ya muy entrada la noche, mi tía escuchó cómo se zambullían en la piscina. Cuando salió no vio a nadie... mas el agua de la piscina se movía y salpicaba... cual si hubiera alguien nadando en ella.
Se empezaron a ver sombras, se encontraron señas que marcaban lugares en la tierra, que al escarbar nos mostraban frascos llenos de porquerías (pelos, uñas, hilos, agujas etc.).
Una vez, y en plena luz del día, mis tres sobrinos jugaban en la piscina con otro niño, al empezar el cuarto niño a pelear, ellos entraron a la casa a acusarlo con sus mamás... No había en la finca, en ese momento, ningún niño más que mis tres sobrinos. Al salir nuevamente a chequear, la piscina estaba vacía... sin niño.
Lo que más nos aterró fue cuando un día vimos a nuestro "fantasma de la sábana". Empezamos nuevamente el juego. Rodeamos por completo la casa siguiendo al fantasma muy de cerca, hasta que al llegar nuevamente al punto de partida, lo vimos del otro lado de la reja (de unos 3 metros de altura) y bastante alejado ya, como para correr a una velocidad humanamente posible. Nos quedamos todos con la boca abierta, y no comentamos nada hasta días después... por temor a que no nos creyeran. Nunca supimos quién se disfrazó de fantasma esa vez, todos los tíos y primos mayores negaron haberlo hecho. Fue la última vez que jugamos al fantasma.
Este fue nuestro último viaje a la finca. Si se pasa ahora por ahí... se puede observar como lo que alguna vez fue una hermosa y muy bien cuidada finca, es ahora un lugar abandonado, la casa se oculta tras la maleza, sus paredes y techo corroídos por el paso del tiempo y el abandono. Parece que las demás familias que la ocupaban el resto de semanas del año, decidieron, por algún motivo, no regresar tampoco.
Mi mamá piensa, que al jugar nosotros a fantasmas, invocamos espíritus que se encontraban por ahí en calma... y los desatamos. ¿Es posible que un juego tan infantil e inocente lo haya podido provocar? Recordemos que fue ahí donde empezó todo. ¿Tú que opinas, Kruela?
Nota de KruelaMe cuesta creer que un simple juego inocente sin dobleces consiga algo así, es decir, puede resultar pura casualidad. Aquello tenía que ocurrir y ocurrió, pero justo cuando aquel año vuestra familia inventó el juego del fantasma de la sábana. Otra cosa es que alguien, ya fuera de tu familia o ajena, hiciera algo más que jugar a los fantasmas. Lo que has contado de los frascos llenos de porquerías, o lo hicieron los niños -que les encanta meter en frascos todo tipo de gorrinadas, como barro, ceniza, palos, etc.. y mezclarlos cual cocktail- o era brujería. Tal y como sucedieron los hechos y tal y como acabó aquel paraíso, me inclino por lo segundo. Alguien debió hacer algo más aquel verano.
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