EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
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En la casa de la Tía Toña
Eduardo (México D. F.)
Estoy leyendo su historia *** y es también sobre la casa de la tia Toña. Se cuenta que desde hace mucho tiempo esta casa está maldita, y esto ocurrió cuando la familia que habitaba allí se mataron entre ellos mismos por la herencia que dejó Antonia. La casa es muy grande, de hecho si ustedes se pueden ubicar, está asentada en una zona residencial.

No recuerdo muy bien, pero esa noche íbamos puros amigos en dos coches después de la fiesta a la aventura, y en esa ocasión uno de ellos nos comentó de esta casa, nos dijo que espantaban y que se escuchaban cosas raras, y por esas fechas tendría como 16 o 17 años. Estábamos todos un poco tomados, y en esa ocasión nos convencieron a todos de dirigirnos a ese lugar. La verdad, nunca nos imaginamos lo tétrico del lugar. Llegamos en los coches (compactos), éramos como 11 chavos y los dejamos a un costado de un parque, pero con mucho cuidado porque nos comentaba nuestro amigo, que por cierto era ya el más viejo de todos, que existía mucha vigilancia y que por lo tanto teníamos que ser cuidadosos.

En el momento que dejamos los autos estacionados, empezamos a entrar por grupitos al parque, que por cierto no sé si todavía exista, es el parque del Tarzán, estaba muy obscuro, simplemente no se veía nada, solamente las voces de la palomilla; pasaba el tiempo y avanzábamos más, la luz de la luna se lograba filtrar entre los árboles que por cierto eran grandes, y se alcanzaba a escuchar un grito de una mujer hacia río abajo. El parque se encontraba distribuido como espiral, conforme avanzabas bajabas más y más, pasabas por puentes de madera con maderos ya viejos, y los andamiajes estaban hechos de cuerda y madera. Todo se empezaba a poner más feo, los sonidos empezaban a aumentar, hasta que llegamos a un puente largo de concreto en donde todos nosotros vimos hasta el final de este una silueta o resplandor blanco, muy blanco. En ese momento todos nos frenamos aterrados por ese hecho, no sabíamos qué hacer, algunos querían continuar y otros no...

Este fenómeno se desapareció por completo, pero claramente se escuchaba como algo entre la obscuridad susurraba, los troncos de los árboles parecían quejarse por algo, hasta que llegamos al final del camino; había un tipo río, el cual teníamos que atravesar para llegar a un acueducto (muy grande); la forma de atravesar era por medio de un tronco que se encontraba como puente, nada seguro, pero era el único medio para continuar con la aventura. Algunos ya no quisieron continuar, lo tomado que íbamos la mayoría se sustituyó por una sensación de miedo, como que el ambiente olía a eso, a miedo, nunca nos imaginamos lo que seguía... pero al continuar y al cruzar ese tronco, entramos a ese acueducto donde no se veía absolutamente nada, nos alumbrábamos con encededores, con lo que podíamos y en ese momento nos topamos con unas escaleras de metal, ya viejas por cierto y muy descuidadas. En ese momento, nada más del grupo quedábamos 4 chavos los cuales decidimos subir. Al momento de destapar una coladera que nos impedía subir libremente, cayeron muchas hojas secas, amenazando aún más el ambiente.

Al subir los cuatro nos percatamos de que estábamos en un patio muy grande y con mucha vegetación. En ese patio se encontraba una entrada a la parte trasera de esa mansión, las puertas eran de madera, pesadas y muy viejas, en ese momento decidimos entrar, y un amigo empezó a gritar muy feo. Se empezó a azotar en la pared de la entrada, no se veía muy bien, nada más se alcanzaba a percibir una sombra que gritaba. En ese momento se empezó a escuchar una voz muy bajita, cuando lo percibimos todos, salimos de allí corriendo.

Yo cargué a mi amigo que estaba gritando dentro de la casa, al dirigirnos nuevamente a la alcantarilla bajamos lo más rápido que se pudo, salimos del acueducto y estaban los demás esperándonos muy asustados por los gritos. En ese momento atravesamos sabe dios cómo, corrimos lo más rápido que se logró correr, pasamos los puentes, subimos hasta donde iniciamos y al llegar habían federales. Nos detuvieron y mi amigo, el que gritó abajo, tenía toda la cara rasguñada y los brazos también, y lo peor de todo es que éramos 11 y en ese momento y hasta la fecha nunca volvimos a ser 11, nunca supimos qué fue de él, no supimos qué pasó. La policía nos castigó y nos encerraron hasta iniciar con las investigaciones de la desaparición... y hasta la fecha tenemos esa inquietud. Queremos regresar, porque queremos saber qué pasó, qué fue de él... lo hemos intentado pero ya está muy custodiado.

Existen maneras para entrar pero es muy arriesgado, aunque algún día lo vamos a hacer. Allí hay algo muy malo, solamente el que lo ha vivido sabe de lo que hablo.
 
Atte: EDUARDO
México D.F.
 

Nota de Kruela

*** Se refiere a la experiencia La casa de la Tia Toña (expe1491) de Ana Laura.

Una pregunta -si puede ser la contestas-, cuando dices que sois 11, ¿quién es el que falta? El amigo que gritó dentro de la casa, y que luego aparece rasguñado, obviamente no porque según cuentas tú lo arrastraste contigo (lo cargaste). ¿El que falta en qué punto desapareció?


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