EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
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Cosas raras
Carlos (Madrid. España)
Hola Kruela, antes de nada hacerte un poco la pelota que te lo mereces jeje. Siempre me ha encantado tu página y cada vez te lo curras más, ¡enhorabuena!
 
Bueno, soy Carlos de Madrid y aquí van unas cuantas experiencias:
 
A mí siempre me han pasado cosas raras, pero este año he tenido un periodo en el que han sido bastante fuertes. A finales del verano hablando con mi hermano, surgió el tema de "cosas raras" y me contó que desde hacía algún tiempo se sentía muy incómodo cuando se quedaba hasta muy de noche con el ordenador. Tengo que decir que mi ordenador está en una terraza cerrada y cuando lo usas siempre te queda delante una panorámica de todo el salón. Me contó que a partir de cierta hora empezaba a escuchar ruidos, incluso golpes fuertes en algún lugar del salón, y que incluso una vez le pareció ver a alguien cruzando el salón de lado a lado.

En otra ocasión apagó las luces para irse a dormir cuando escuchó un golpe, las volvió a encender y el florero que estaba encima de la mesa ahora estaba tirado en el suelo. Cosas así...

Yo no le di mayor importancia. Me creí que realmente le pasaron esas cosas, pero no le di importancia. Una noche me quedé yo con el ordenador. A las 2 de la madrugada más o menos (tras unas cuantas veces supe concretar la hora a la que pasaban las cosas raras) empecé a oir ruidos en alguna parte. El televisor crujía fuertemente a cada rato. Yo estaba haciendo cosas con el ordenador y trataba de ignorar todo. Pasó un rato y se dejaron de escuchar ruidos, entonces me concentré más en lo que estaba haciendo. Es irónico, pero una persona se acaba acostumbrando a todo, A TODO. Pasó un rato largo, cuando me dio un pinchazo en el estómago. Levanté ligeramente la vista del ordenador y me pareció ver como… avanzando muy rápido o levitando, alguien o algo desplazarse desde la pared derecha del salón hasta perderse por la izquierda fuera de mi campo de visión. Me levanté y me puse a inspeccionar el salón, estando casi seguro de que había sido mi hermano que me quería dar un susto. No había nadie. Las puertas estaban cerradas. Me puse a dar vueltas por la casa y abrí la puerta de la habitación de mi hermano. Estaba durmiendo, y por como roncaba tenía pinta de llevar durmiendo bastante rato. Entonces me di cuenta de la magnitud de la situación, de que lo que había pasado iba a ser difícil de ignorar. Rechacé ese pensamiento y me fui a dormir

A partir de ese día siempre que me quedaba con el ordenador hasta tarde empezaba a escuchar ruidos y el crujido de la televisión, cada vez más fuerte. Como si alguien tratase de llamar mi atención desesperadamente. A veces hasta me ponía a hablar yo solo a lo que se supusiese que estaba provocando eso: “¿Qué quieres? ¿qué quieres de mí?” pero por supuesto, no obtenía respuesta, salvo los golpes y crujidos. Tras unas cuantas veces pude ubicar la hora: siempre pasaba alrededor de las 2 de la madrugada. Incluso el día que hubo cambio horario y todavía no habíamos cambiado la hora, las cosas pasaron a las 3 según el reloj del salón, es decir a las 2 según el cambio de horario, lo cual encontré bastante curioso

A veces dejaba a mi gata en un sofá a mi lado para que me hiciese compañía. Pero cuando llegaba cierta hora, mi gata se ponía a mirar obsesivamente a la izquierda del salón, por debajo de las sillas. Incluso a veces seguía a algo, que yo no veía, con la mirada. Con los ojos muy abiertos, como muy sorprendida. Eso me ponía bastante nervioso así que al final prefería quedarme solo.

Otra noche, con la casa a oscuras, estaba deambulando por la cocina mientras escribía un mensaje con el móvil, sin prestar mucha atención a mi alrededor. Entonces con el rabillo del ojo vi a una silueta avanzar rápidamente por el pasillo y meterse en mi habitación. Puede que no lo viese del todo bien, pero cualquier persona con el rabillo del ojo aunque sea puede distinguir objetos y cosas en movimiento, estoy completamente seguro de que no fue mi imaginación. Me metí en mi cuarto, esperando encontrarme allí a mi hermano que me quería dar un susto (a mi hermano… le gusta darme sustos a veces). Encendí la luz. No había nadie. Me di una vuelta por la casa y cuando llegué al salón allí estaba mi hermano viendo la tele sin inmutarse. Y esto es lo peor de esas experiencias. Te sientes que estás mal de la cabeza. Tomas algo por real, tan real como si de repente te pones a hablar con tu madre o algo así, y entonces te das cuenta de que lo que acaba de pasar que has tomado por real no tiene ningún sentido. Y te convences de que ha sido fruto de tu imaginación,  pero en el fondo sabes que no es así. Total, que me fui a dormir bastante confuso procurando no pensar en lo que acababa de pasar.

Esta otra experiencia me da bastante mal rollo. Una noche cualquiera, me fui a dormir, pero una vez en la cama me puse a leer durante un largo rato. No sé qué hora sería cuando me fui a dormir de verdad, pero sería muy tarde y no había nadie ya despierto (ya no escuchaba a mi madre en la cocina por ejemplo). Al día siguiente transcurrió el día con normalidad. Cuando me encuentro con mi madre me comenta que “qué cara de dormido tenía anoche”. Yo la contesto que de qué está hablando. Me dice que anoche me levanté a por un vaso de agua y que estaba tan adormilado que no me di cuenta de que ella me estaba hablando desde el recibidor. Me dice que no sería ni la una de la madrugada de eso. A esa hora… estaba en mi habitación leyendo ¡No salí para absolutamente nada en toda la noche! No le comenté nada, pero el caso es que… alguien que se parecía a mí salió de mi habitación mientras yo estaba allí, a por un vaso de agua. O eso le pareció a mi madre porque según ella sólo escuchó correr el grifo durante un rato y, mientras suponía que “yo” seguía en la cocina bebiendo agua, se fue a otra habitación y “me” perdió de vista. Me quedé muy extrañado. Mi madre nunca en su vida ha mentido y por supuesto, nunca me ha tomado el pelo con nada.

Otro día entre semana, por la mañana, estaba yo estudiando en una habitación de la casa. Estaba yo solo, mis padres trabajan y mi hermano había ido fuera. Entonces empecé a escuchar ruidos en algún lugar de la casa. Seguí estudiando. Empecé a escuchar pasos muy débiles y algo que se arrastraba. Me di la vuelta y miré a la puerta. Algo tapaba la luz que entraba por la rendija. Había alguien al otro lado. Abrí la puerta despacio… y asomé la cabeza. No había nada. Sólo el pasillo y la casa en silencio. Salí y me fui al salón a estudiar, llevándome a la gata conmigo para que me hiciese compañía. Pasó un rato y me despreocupé. Entonces se oyó un fuerte “PUUM!”. Me levanté de un brinco, algo sobresaltado. Mi gata miraba a la puerta con el pelo erizado, completamente histérica. Me quedé mirando yo también a la puerta cuando otro golpe fuerte sonó y vibró toda la puerta y la pared. Algo estaba golpeando la puerta fuertemente. Se escucharon un par de golpes más y todo cesó. No volvió a pasar nada más en toda la mañana, pero desde luego no me pude volver a concentrar para estudiar.

Una noche, estaba esperando la cena sentado en la cocina viendo al tele, al lado de mi hermana y cerca de mi madre, que estaba preparándola. Cuando me quise dar cuenta mi gata salió escopetada por debajo de la mesa persiguiendo algo blanco que corría a la par. Yo, no se porqué, muy cabreado la seguí corriendo. La seguí hasta el cuarto de mi madre, encendí la luz y allí estaba mi gata en medio, muy confusa, mirando por todas partes como tratando de buscar algo que había perdido de vista. Inspeccioné yo también la habitación y por supuesto no encontré nada. La cosa esa blanca era algo… del tamaño de mi gata, podía ser un gato y de hecho yo tengo otro gato de color NEGRO, con el que mi gata a veces juega a perseguirse. Por eso nada más inspeccionar la habitación me puse a buscar a mi gato, por si acaso. Le encontré en la otra punta de la casa durmiendo. No le encontré sentido a nada. Más tarde intenté recordar qué había pensado para estar tan cabreado en ese instante, y fue algo así: pensé que algo me estaba tomando el pelo y que era mi casa y ese algo no debía de estar aquí.

La última experiencia que me ha pasado y que parece que puso fin, por el momento, a todo, es la que más miedo me da. Estaba solo en casa y había quedado para cenar a una hora, así que para hacer tiempo, me puse un rato con el ordenador. No pasó mucho cuando se empezaron a escuchar ruidos. Yo ya, totalmente acostumbrado, era como si oyese llover. Pasa otro rato y cuando me quiero dar cuenta se han dejado de escuchar ruidos. Ajeno a todo, yo seguía con el ordenador. Mientras estaba mirando a la pantalla, veo como por encima del monitor se asoma una cabeza y acto seguido se vuelve a esconder. Me dio un pinchazo en el estómago, me quedé de piedra. Me pongo a inspeccionar por el salón y… nada. Me pongo a dar vueltas por la casa, miro todas las habitaciones, nada, no hay nadie. Estoy yo solo. Me fui a mi habitación y me encerré en ella, esta vez con miedo, puse la tele a todo volumen intentando no pensar en lo que acababa de pasar, esperando a que llegase alguien. Llegó mi madre y, eso es todo. Me fui luego a cenar y me olvidé un poco del tema. No puedo dar más datos acerca de lo que se asomó por encima del ordenador, sólo que era una cabeza, no tengo ni idea de cómo era, de qué aspecto tenía, no me dio tiempo a reaccionar y solo pude atisbar la forma: algo ovalado con dos orejas y dos zonas oscuras difuminadas que debían de ser los ojos… no recuerdo más.

Eso ocurrió hará unos 3 meses y desde entonces no me ha vuelto a pasar nada. He comentado las experiencias más fuertes que he tenido porque en ese periodo casi todos los días me pasaba algo extraño, cosas como que se me cerrasen y abriesen puertas delante de mis narices, que cuando vuelva la vista me encuentre objetos en el suelo que antes estaban encima de la mesa, que la mampara de mi baño se mueva sola, golpes y ruidos cada vez que me quedo solo, y más cosas que ahora mismo no recuerdo

Hace 3 semanas dice mi madre que me vio por la noche sonámbulo en mitad del salón murmurando algo como “…. Me vais a acabar matando!” Pero aparte de eso no me ha vuelto a suceder nada de nada en casi 3 meses.

Lo que más rabia me da es el no encontrarle ningún sentido, es como si sintiese que atentasen contra mi concepto del mundo y de las cosas cada vez que pasa algo raro, y no quiero creerlo. Realmente en ocasiones he pensado que me estaba volviendo loco, pero el pensar que se han visto otras personas involucradas, que no es algo sólo mío, me tranquiliza bastante.

Eso es todo. ¡Saludos y felicidades por la página!

Carlos

 
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