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Hola Kruela, es la primera vez que escribo mi historia porque nada más de recordarlo me da un miedo espantoso que no puedo contener.
Hace como 11 años nos cambiamos de casa; yo en ese entonces tenía 8 años, ahora tengo 23, pero todo empezó desde los ocho. Como te dije nos cambiamos de casa, yo estaba feliz porque iba a tener un cuarto para mí y mi hermana. Lo malo es que el cuarto era muy pequeño, pero no importaba. Mi hermana y yo nos dormíamos en una sola cama. Atrás de mi casa había siembras de maíz. Todo iba muy bien, hasta que un día me desperté en la noche porque de repente oí pasos sobre el techo de la casa, pero no le tomé importancia porque pensé que eran gatos. Pero cuál fue mi sorpresa que todos los días pasaba lo mismo, siempre se oían pasos. Le decía a mi mamá pero ella no me creía. Decía que estaba soñando. Me pasaba noches en vela, cada vez que los oía no podía dormir después.Un día de esos en los que hacía mucho calor abrí la ventana para que entrara un poco de aire. Ya habían pasado varios días que no escuchaba nada. Hasta que de pronto cuando de repente me desperté algo me hizo ver (mirar) hacia la ventana y en la barda del patio de mi casa estaba sentada una niña. La barda está muy cerca de mi ventana. Me quedé inmovilizada del miedo, no sabía qué hacer, cuando de repente escuché su voz que me dijo: “¿QUIERES JUGAR CONMIGO?”. Cuando oí eso no pude ni gritar, ni moverme, sólo cerré los ojos para ver si la dejaba de ver. Cuando volvía a abrir los ojos ya no estaba ahí. Gracias a Dios. No quise decirle a mi mamá porque no me creería. Así que toda la noche me la pasé despierta, tapada de la cara, llorando. Casi muerta de miedo. Desde entonces no volví a abrir la ventana, pero seguí escuchando pasos en el techo de mi cuarto, sólo ahí se oían.
Lo peor empezó después, ya no dormía. Cuando mi mamá se empezó a dar cuenta de eso se quedaba conmigo hasta que me venciera el sueño y quedara profundamente dormida. Sólo con ella podía dormir. Pero entonces empezaba a soñar con su cara y tenía pesadillas con ella constantemente, no me dejaba en paz. Entonces volvía a despertarme y oía esos pasos, esas cosas que se arrastraban y volvía a empezar lo mismo otra vez. Era desesperante. Entonces ya empezaba a gritar en las noches, de miedo. Mi mamá siempre se levantaba y me decía que sólo eran sueños, pero sólo yo sabía que no era así. Ya en las noches me iba al cuarto de mi mamá y sólo así podía dormir.
Un día mi mamá decidió sacarme de ese cuarto. Y ese fue el día más feliz de mi vida. Ya no escuchaba nada, dormía como una bebé. Pero después de un tiempo mi carácter fue cambiando mucho, me volví muy rebelde, cuando antes ni siquiera me atrevía a contestarle porque ella no era mala, no me pegaba, ni me gritaba, nada. Era muy buena, igual que mi papá. En realidad no sabía qué me estaba pasando, en las noche me salía al patio y allí me gustaba estar, donde vi esa niña. Me gustaba estar ahí sentada, sin hacer nada. Mi mamá se asustaba mucho cuando sin motivo alguno empezaba a gritar y a llorar sin motivo alguno, no quería que nadie me tocara, ni me dijera nada, sólo lloraba hasta que me quedaba dormida. Y al siguiente día despertaba como si nada hubiera pasado.
Mi mamá se preocupó y me llevó con una señora que es “curandera”. Yo no creía en eso, pero acepté por calmarla. La señora me metía en un cuarto y con yerbas me empezaba a “barrer”. Yo no decía nada, me daba igual. Me llevaban cada quince días, mi comportamiento empezaba a mejorar, ya empezaba a ser la misma de antes, seria, tranquila. Me sentía mejor, ya no estaba triste. Después de tres meses la “curandera” dijo que faltaba sólo una “curación” pero que tenía que ser en luna llena. Yo no dije nada porque pensé que iba a ser lo mismo, pero no fue así. Ese día llegamos a su casa, nos dijo que nos fuéramos, eran como las 11:30, teníamos que llegar a un lugar a las 12:00.
Entramos a un monte cerca un canal. Me dijo que me pusiera en el centro de un círculo de fuego, y ella empezó a rezar. Lo hice, ella me pidió que apagara el fuego como yo quisiera, pero por más que lo intentaba no podía, era muy chica la llama del fuego y no podía. Entonces escuché una voz de las personas que estaban en ese lugar que decía “ahí está ¡mírenlas arriba del árbol!”. La señora me gritaba "¡Apaga el fuego!", hasta que pude. Luego dijo que ya nos teníamos que ir, que le apuráramos
Ya íbamos en la camioneta cuando a mi lado empezaron a aparecer unas bolas enormes rojas grandes, y oía que me chiflaban y chistaban y me estaba siguiendo. La señora me decía que le gritara, que les dijera que se fueran o me iban a seguir y me iban a hacer daño. No podía, me abrace de mi mamá, la gente les gritaba de cosas, hasta que desaparecieron. Ya estando de regreso vi que un perro nos estaba siguiendo, era blanco, y se metió entre el monte y desapareció.
Desde ese día ya no me ha vuelto a pasar nada. Duermo muy tranquila, no oigo ni veo nada, mi mamá nunca me dijo qué me estaba pasando y nunca quise preguntar. Nunca volví a dormir en ese cuarto, no me atrevo. Me salí de la casa a los 19 y regresé a los 23, me casé, tengo una hija. Mi hermano ahora duerme en ese cuarto y me dijo que escuchaba pasos en el techo, pero él no tiene miedo. Pero lo raro es que mi hija no puede dormir en ese cuarto, llora mucho. Por eso nunca la dejo entrar ahí. El cuarto es raro, se prenden las luces solas y se mueven las cosas de lugar. Mi vecina tiene una niña de 6 años y me dijo que su hija le había dicho que ha visto a la niña en su casa dos veces.
Bueno Kruela, espero que no te hayas aburrido, tenía años que no le contaba esto a nadie, la última vez que lo hice fue cuando me casé. Esta fue una etapa muy horrible de mi vida que sé que nunca podré olvidar. Quisiera que me dijeras qué piensas de lo que me pasó de niña. GRACIAS por escuchar o leer mi historia. Te ganaste mi confianza con tu página. De nuevo gracias.
Nota de KruelaAnte todo y sobre todo gracias a ti por la confianza. Mira, yo veo dos cosas distintas en esta historia: la niña parece un espíritu, y las bolas de fuego, brujas. Lógicamente yo no creo realmente en la brujería pero basándome en el folklore podría decir que esas bolas y las brujas son sinónimos a lo largo de la historia. También podría ser que la niña fuera una visión que te hicieran ver esas brujas. Pero volvamos a lo mismo: las brujas (en España tenemos a las meigas, que son lo mismo) hacen conjuros con hierbas, rezos, etc... generalmente es todo para bien, su magia (por llamarlo como todos lo conoceis) es buena. Oigo y leo muchas experiencias sobre brujas malas en esta web (y a pesar de que no creo en ellas) y suelen tener algo en común con tu historia: acosan a alguien todavía pequeño (niño o niña), suelen asustarles con golpes en el techo de su habitación y se convierten en luces (o animales). Si tuviera que creer en las brujas te diría que lo que te pasó fue que fuiste acosada por brujas. Lógicamente me es más fácil pensar que alguien se hace llamar "bruja" a que lo sea en realidad, no sé si me explico. Lo que está claro es que cuando te ha pasado algo así, cuando sabes que es real, que lo has vivido, nada ni nadie puede hacerte creer que pueda ser otra cosa, porque no hay explicación lógica a esto.
Si existen las brujas, creo que fuiste acosada por ellas. La niña representaría la forma de llamar tu atención sin asustarte (algo que falló), y tu cambio de carácter una especie de posesión. Quédatelo como una anécdota de tu vida y trata de verlo desde la lejanía, no se puede vivir con miedo.
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