EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
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Tristes y demoniacas presencias
David (México D. F.)
mayo 2006
Hola Kruela ¿cómo estás? espero bien, me alegra que hayas actualizado la pagina por fin aunque entiendo que es bueno tomarse tiempo para sí mismo y descansar un poco porque una página web absorbe mucho tiempo. Bueno, no sé si me recuerdas, soy David y te escribí una historia llamada La anciana y su perro/demonio  aunque me equivoqué de sección y la mandé en "experiencias personales" y no en "Leyendas", lo siento... Bueno, esta vez te voy a contar una historia personal que me sucedió hace unas semanas, a la que me gustaría titular:

Tristes y demoniacas presencias

Bueno, antes que nada quiero decirte que siempre había tenido facilidad para sentir y presentir cosas, por ejemplo recuerdo que el día en que los aviones se estrellaron en el W.T.C no dejaba de sentir algo profundamente malo. También siempre he sido muy empático para sentir las emociones de las otras personas, incluso una vez estoy seguro de que hice un viaje astral, aunque casi nunca hablo sobre esto porque me ven raro. Bien, ahora que ya expliqué un poco te voy a relatar mi experiencia.

Varias semanas atrás fui a un pueblo con varios amigos, nos hospedamos en una posada durante una semana ya que estábamos en las vacaciones de semana santa. Aproximadamente en el tercer día caminábamos al lado de un lago y había muchas personas en ese lugar haciendo algo así como una ceremonia u ofreciendo cosas como incienso. Me llamó mucho la atención una anciana que permanecía de pie sin moverse, incluso bromeé con mis amigos diciendo que tal vez ya había muerto (sé que es imposible quedarse de pie y muerto, pero no se movía ni 1 cm), cuando de repente volvió la vista hacia donde nosotros estábamos. Mis amigos se asustaron y corrieron de ese lugar, pero en sus ojos veía algo. Se me acercó poco a poco, la verdad es que yo me asusté porque pensé que me había escuchado, pero sólo me veía (miraba) fijamente hasta que estuvo muy cerca de mí y me dijo algo en otro idioma, creo que era Nahuatl.

Como era de esperar no entendí nada (pues es una lengua indígena de aquí de México y jamás la he estudiado), después señaló a los que estaban haciendo la ceremonia y me volvió a decir pero esta vez en español:
- Hay personas que hacen ofrendas buscando energía para poder ver a sus seres difuntos, sin embargo hay personas en las que esa energía permanece dentro de ella y pueden hacerlo aunque no se den cuenta de eso, noté que veías mis ojos fijamente.
(Debo decirte que suelo hacer eso aunque a veces consideren que es de mala educación o que los estoy retando, es porque se me hace fácil ver la esencia real de las personas por sus ojos, no me tomes por loco). Yo no sabía ni qué decirle, así que me quedé callado mientras veía cómo mis amigos me veían desde lejos y se reían. Le dije que me tenía que ir, y me di la vuelta cuando alcancé a oir que dijo:
- No temas por ser diferente, no cualquiera tiene el don que estoy segura que posees.
Estaba tan sorprendido por que me hablara que no tomé mucha importancia a lo que me decía. Cuando llegué con mis amigos ellos se estaban burlando diciendo que le había gustado a la anciana. No me molestó, ni siquiera dije nada, no dejaba de pensar en lo que me había dicho.

Durante los dos días que siguieron no volví a sentir nada o a ver algo extraño, únicamente no dejaba de pensar en si realmente poseía un gran don. Terminaron las vacaciones y volvimos a la ciudad, sin embargo, aquí es donde empieza la verdadera historia...

No apartaba de mi mente las palabras de esa anciana ya que tenía muchas dudas y pues, si iba a la iglesia me iban a decir que estaba loco, o que era satánico, así que convencí a Miguel, Mariana, Javier y Gustavo de que hiciéramos la Ouija, y así poder contactar con algún "guía" que me ayudara a aprender más sobre esto; así que Miguel consiguió la Ouija. Al anochecer nos juntamos en su casa, teníamos lo típico, velas, agua, tierra y un vaso donde cada uno puso un poco de aliento (para representar los 5 elementos), comenzamos a invocar a un guía; primero se apareció un ente que me pareció amigable y le comenzamos a hacer preguntas:

- ¿Como te llamas?
No quiso respondernos
- ¿De dónde eres?
De Mexico
- ¿Cómo moriste?
Un accidente de tráfico
- ¿Te molesta que hablemos contigo?
No
Yo le pregunté:
- Dime, ¿hay algo diferente en mí a los demás?

- ¿Qué es?
Una luz muy fuerte
- ¿Qué quieres decir con luz?
..................
- ¿Estás ahí?
..................

Durante unos minutos no tuvimos respuesta, cuando empezamos a sentir que el apuntador se movía nuevamente, le repetí la pregunta, pero esta vez sentí que era alguien diferente. Comencé a sentirme mal, tenía miedo, un miedo muy fuerte y sentía una presencia pesada y mala. Mariana lo notó y me preguntó qué era lo que me sucedía. Le expliqué y como ella siempre ha creído en que yo tengo algo especial dijo que nos detuviéramos, pero necesitábamos decir adiós, sin embargo algo no nos dejaba, así que le preguntamos:

- ¿Quién eres?
Satanas
- Sabemos que no eres tú ¿quién eres y qué quieres?
Los mataré
- No te creemos, danos una señal si es que eres tan malo (esto lo preguntó Javier)

Estuvimos unos momentos en completo silencio mientras nos mirábamos esperando que no pasara nada, y realmente nunca sucedió nada.

¿Porque no hiciste nada?
No me dejan
¿Quién no te deja?
Uno de ustedes
¿Quién?
............
¿Quién?
no puedo saquenlo
¡¡¡¿Quién es?!!!!!
..............

Me parecía que se refería a mí así que sin pensarlo quité mi dedo del apuntador, pero cuando lo hice volví a sentir mucho miedo, y un fuerte escalofrío. Todos dijeron que había empezado a hacer mucho frío y se oía como si los muebles empezaran a crujir (más del sonido normal que producen de noche). Mariana se había asustado mucho, comenzó a llorar y soltó el apuntador. Recordé que había leído aquí que no se debe de quitar el dedo o el ente se libera, así que puse mi mano y tomé la de Mariana para ponerla en el apuntador, y dirigimos éste hacia la palabra adiós. Cuando lo hicimos todo se detuvo, todo, pero desde ese día mi intuición y sensibilidad aumentaron.

Al regresar a mi casa y acostarme a dormir ya había olvidado un poco todo eso, así que poco a poco comencé a dormirme. No sé cuántas horas pasaron pero me desperté sintiéndome pesado, como si alguien estuviera sobre mí. Sé que sonará tonto pero pensé "genial, nunca se me había subido el muerto", cuando me di cuenta de que no era nada genial ya que sentí como si me quitaran la respiración, y no podía hacer nada, recuerdé que la mayoría reza para alejar los entes, pero no recordaba ninguna (no soy muy religioso) pero susurraba: Soy una luz de vida, mi luz te ciega y de mí te aleja... Algo así decía, no lo recuerdo muy bien, pero logré hacer que ese ser me dejara. No sé si fue la fe, mi luz interior o un poco de ambas, pero sirvió. Después de eso logré dormir tranquilamente sin ninguna preocupación.

Por la mañana en la escuela no hablamos sobre eso. Aunque Mariana aún lucía alterada no tocamos el tema. Todo estaba normal pero poco a poco me di cuenta de que con la vista periférica (o de reojo) veía sombras. Supuse que sólo eran ilusiones ópticas, pero también sentía cada vez más fuerte las sensaciones de que alguien estaba cerca de mí, incluso llegué a oir voces, susurros, y no, aún no he enloquecido.

Hay una casa cerca de la escuela donde hace unos años atrás hubo un suicidio colectivo, fue una noticia que estuvo mucho tiempo en los diarios, y cada vez que paso por esa casa siento tristeza y miedo juntos, incluso una presencia estuvo mucho tiempo conmigo, la sentía tan fuertemente que incluso llegué a sentir sus emociones, una gran tristeza; al despertar incluso sentía como si me robara el aliento. Después había una presencia que me llegaba a dejar marcas en mi brazo, marcas de rasguños y a veces moretones, fue algo muy feo para mí sobre todo porque no entendía aún muy bien qué pasaba, ya que a pesar de saber que poseía un don como decía la anciana, nunca pensé que fuera tan real...

Lo peor vino días después, tenía pesadillas horribles donde veía personas desfiguradas y gritando, algunas incluso gritaban mi nombre. Desperté muchas noches sin poder respirar, tenía que levantarme y acariciar a mi perrita, eso me ayudaba a relajarme. Cuando me levantaba al baño, en el espejo veía mi rostro y mis ojos me asustaban enormemente, simplemente no era yo, había veces en que sentía que iba a volverme loco. Era mucha información para mí, sentía incluso como si me tocaran el hombro o me empujaran, oía susurros y gritos a lo lejos. Un día incluso lloré por las emociones que sentía por parte de esos entes, me estaba consumiendo lentamente; decidí ir a la iglesia a visitar a un padre para saber qué me podía aconsejar y me dijo que rezara 5 rosarios cada día a las 9 de la noche, pero esto no me ayudó mucho. Comencé a acostumbrarme a esto pero mi forma de ser cambió, me enojaba por todo mientras que por dentro estaba triste. Estaba a punto de ser una persona bipolar si no hacía algo pronto.

Le dije todo lo que me ocurría a mi mejor amiga, Cecilia. Ella se sorprendió al oir todo esto, me abrazó y me dijo:
- No podías haber venido a alguien mejor, hace tiempo pasé por lo mismo que tú, sin embargo debes de entender que sientes todo esto porque desean ser ayudados.
Ella me dijo muchas cosas que ha aprendido en el tiempo que lleva sabiendo esto, aunque no puedo decirlas por una promesa que le hice a ella, sólo puedo decir que cuando me abrazó y me dijo sus experiencias sentí como si mi alma estuviera en paz, y entendí que esa luz que poseo es la misma que puede ayudar a encontrar a los que lo necesitan la verdadera luz de vida...

Bueno Kruela, sé que no es una historia de terror y que me extendí creo que demasiado, pero espero que esta historia real ayude a quienes puedan pasar por lo mismo que yo. Gracias por leer mi historia.

Cúidate, adiós.
Atte:
David.
 

Nota de Kruela

La historia que comenta David al inicio:
2064 - La anciana y su perro-demonio.

David, a mí no me ha parecido que te hayas extendido, y si lo has hecho no hay nada que sobre, todo me resulta interesante. Gracias por la historia. Y dirás que no es de terror, pero algo de terror sí he percibido en la experiencia. Supongo que es porque me suelo meter en la piel de todos vosotros.

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Alejandra (Argentina)
Hola. Realmente esta fue una verdadera experiencia asustadora. Hace varios años atrás, viví algo que hasta el día de hoy recuerdo, pero nada parecido a esto. David, qué bueno que uses tu don para ayudar... Si fuera por mí le pondría, del 1 al 5, un 4.
Besos... Alejandra -de Argentina-
 
 

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