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julio 2006 |
Hola Kruela, esto es un hecho que le pasó a mi padre cuando tenía 14 años, lo hice de forma de historia. Mi tía, quien experimentó lo mismo, me contó la misma historia un día que me quedé en su casa, y encajaba perfectamente con la de mi padre. Esta es una de las muchas cosas que le pasaron en aquel pueblo, y muchas más en su propia casa, pero esta será el comienzo:La Señora de la media noche
“- Levántate, ya es tarde – dijo Martha, una chica de 17 años, quien empujaba el brazo de su hermano Jesús violentamente para despertarlo, este al fin abrió sus ojos, era un chico delgado de cara fina, sus ojos se tornaron en blanco, al ver a su hermana, y dijo soñoliento: - ¿Ya son las 5:00 de la mañana?- , dejando salir un bostezo largo y pronunciado, y agregó diciendo: - Es que me parece que no he dormido nada, bueno que más da, salte que ya me visto -.
Martha le esperó impaciente en la sala de la casa humilde, sus muebles algo remendados pero limpios y la puerta principal lucía una cortina de flores desteñida, aún estaba oscuro, tan oscuro como la media noche, no se oía a nadie en las afueras de la calle. Jesús salió del cuarto, bien abrigado con su suéter de lana azul, tenía 14 años pero era más alto que su hermana mayor. Caminó con lentitud hasta la puerta, la abrió y miró con recelo la calle diciendo: - Sí es raro, la Señora Jiménez aún no ha salido al mercado, siempre deja la luz prendida de la cocina -, señaló la puerta de enfrente, estaban las luces apagadas dentro, no quiso indagar más y caminó calle abajo, donde también observó que las demás casas estaban en silencio, todos sus habitantes dormían aún plácidamente.
Martha le seguía de cerca, esquivando los grandes agujeros de aquella calle pobre y llena de tierra que hacía una pronunciada bajada hacia el centro del pueblo; estos agujeros eran el futuro desagüe de la comunidad y tenían de profundidad casi tres metros, algo que evitaría las grandes fosas de desechos, y traería más salubridad a aquellas personas.
Jesús saltaba alegremente entre los grandes huecos, imitando un profesional malabarista. En pocos minutos ya habían bajado, y cruzaron la calle, tomando la siguiente calle que los guiaba en línea recta hacia la plaza..., no había nadie, y eso extraño aún más a Jesús. Por lo general, los domingos, la gente del pueblo se levantaba a las 5:00 de la mañana, antes de que saliera el sol, para ir a la misa, la cual le llamaban misa de gallo, porque como es costumbre en muchas regiones, el gallo canta más o menos a esta hora, y los que no asistían iban hacia la avenida principal a montar sus tiendas y tarantines para la venta de víveres, ése era el lugar del mercado popular.
Al llegar a la plaza, Martha se paró en seco, Jesús jugaba entre los banco de la plaza y no miraba a la iglesia. Su hermana lo llamó y dijo: - Prométeme que no te vas a disgustar, por favor -, Jesús algo extrañado dijo: - ¿Por qué? ¿Qué pasa? -, Es que me equivoqué, escuché las campanadas que me despertaron y pensé que eran las 5, cuando en realidad eran las 12. Jesús miró hacia el gran reloj de la iglesia y se enfureció, y le dio mucha rabia saber que fue levantado a tan sólo una hora de haberse acostado a dormir, ya que estaba viendo las luchas con sus amigos el sábado en la noche.
Volteó con la cara roja llena de rabia y dijo: - No entiendo porqué no viste el reloj de la casa, yo de animal que te seguí la corriente, ahora no te acompaño más a las misas de 5 de la mañana ¿entiendes?
La empujó y caminó con paso acelerado de vuelta a su casa, subió la inclinada colina esquivando los agujeros y viendo al suelo, y a escasos metros de distancia de la casa algo hizo que mirara al cielo, ya que notó que había un gran objeto en su camino. Martha gritó detrás de él, y éste se quedó estupefacto, todo su cuerpo se congeló. Allí, delante de él, estaba una gran señora, inmensa, medía más de 6 metros, mirándolo con su rostro pálido y una sonrisa algo malévola, sus ojos eran tan negros como esa noche, y sus cabellos largos y sedosos. Intentó alcanzarlo con sus largos brazos, y Jesús reaccionó, se echó para atrás cayendo en una gran fosa. Martha corrió hacia la casa y entró asustada, Jesús gritaba: - No me dejes aquí, ayúdame –
La mujer se acercaba peligrosamente a él, el chico pudo subir por un lado de aquel agujero, sintió que una mano le rozó la cabeza y entró a su casa, asustado y pálido. Al voltear vió que el rostro de la mujer se asomaba por la ventana sonriéndole, él corrió hacia su cuarto y se arropó hasta la cabeza. Después de ese día, prefirió las misas diurnas y no deambular por esa calle después de las doce.”
Después envío otras, y dime qué opinas de la historia. Hago las demás experiencias de esta forma, de antemano gracias por la oportunidad.
Nota de KruelaHola Mayra. Cuesta opinar de la experiencia viéndola relatada como si fuera una historia ficticia. Me cuesta igualmente imaginar a una señora de 6 metros de altitud. No digo que tu padre y tu tía se inventen la historia, pero leyéndola como un cuento, un relato de ficción, no me hago a la idea. Si intento imaginarla como si la hubieran contado ellos, me da la impresión de que lo que vieron es uno de los misterios más grandes por imaginar. Ni siquiera sé en qué tema encajarlo, imagínate.
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