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septiembre 2006 |
En primer lugar mis felicitaciones por el excelente material contenido en su sitio web. Me he quedado pasmado y abrumado por tantas y tantas evidencias de fenómenos que en general son ignorados y hasta ridiculizados... pero sólo hasta que nos ocurren...Paso a relatar mi experiencia personal esperando sepan comprender al escritor reprimido que se encuentra en mi interior y que, por este medio, descubrió la forma de desahogar sus ímpetus sobre el papel.
DESDOBLAMIENTO
Era una tarde como cualquier otra, regresaba a mi casa abrumado por el trabajo cotidiano, estaba triste... casi siempre estoy triste, triste pensando, pensando en ella... ella... la mujer más hermosa que he podido ver, la más divina creación en la tierra... ella... inspiración encarnada y máxima obra sublime de Dios. ¿Cómo se puede vivir sin verla? ¿Cómo se saca de la cabeza un amor imposible? ¿Cómo se saca lo que se desea que allí permanezca? La amo, sí, cuánto la amo, y ella no me corresponde, ella decidió hace mucho no hacerlo... y eso me carcome poco a poco.
Un día más, lleno de esplendor pero lluvioso y sombrío en mis sentidos, de regreso a la misma habitación en la misma casa desolada. ¿Qué me ocurre?... necesito pensar en otras cosas, necesito despejar mi mente, necesito realizar otras actividades, pero ella... ella no lo permite, su recuerdo, su imagen en mi mente está presente, y no quiero que me abandone.
Tomo asiento junto al teléfono, la fantasía juega con mi realidad... espero, siempre espero y el aparato no se inmuta, espero su llamada, espero y nunca llama. ¿Porqué no llama? fue algo que hice o algo que dejé de hacer... quién sabe... tal vez lo mejor sea escapar, dejar de lado todo y nunca regresar, tal vez así consiga olvidarla pero... la extraño. Mi cerebro juega conmigo, la veo en la calle, en el colectivo, en el cielo pintada sobre blancas nubes. Voy a llamarla, tengo que llamarla... ya no soporto esta angustia de no saber de ella, de no escucharla, de no verla. Pero me detengo, me prometí a mi mismo no volver a hacerlo y, aunque me duela, mi amor propio me detiene ante las descontroladas e irreflexivas acciones.
Me siento ante el computador ¿Voy a trabajar? no lo creo, pero espero alejar de mi pensamiento su recuerdo, sentado frente al insensible manojo de cubos plásticos trato de presionar algunos de ellos. No puedo... mis manos se extienden sobre las letras de su nombre y lo escribo, lo escribo una y otra vez. Debo encontrar la solución a mi estado... esto no puede continuar.
No puedo hacer nada, presiono el botón de apagado y recurro al apacible calor de mi cobijo nocturno. Pero, no puedo dormir, pienso en lo que fue y pudo ser, pienso en ir a su lado, pienso en abrazarla y besarla, pienso en revolver mis manos en su largo cabello, me pienso como refugio de sus soledades y merecedor de su cariño... la tortura es lacerante, la depresión me somete y... entre sollozos quedo dormido.
¿Qué es eso? ¿Qué es ese ruido? La somnolencia me impide identificar la procedencia del tintineo incesante. Me sobresalto ¡es el teléfono!, pero ¿Quién puede llamar a esta hora? ¿Qué hora es? Como autómata sin reflejos levanto mi cuerpo de la cama y tomo el auricular... ¿Quién es?... ES ELLA!!!!... no lo puedo creer, la lucidez llega a mí como relámpago, no sé qué hacer, me paralizo, un escalofrío involuntario recorre mi espalda y electriza mi cuerpo ¿Qué le digo?, no puede saber que estoy tan desolado sin ella, no debe enterarse que mi vida no tiene sentido sin ella.
Conversamos por largo tiempo, su voz es tan dulce, escucharía sus palabras por toda la vida sin cansancio ¿Qué hablamos? ¿Qué dijimos?... no lo recuerdo... pero no quiero despedirme, quiero retener el arrullo de su plática, su risa, imagino su bello rostro y su sonrisa en mi cabeza. Mi corazón retumba, salta de alegría, parece que va a estallar en cualquier momento, quiere salir del pecho. Estoy feliz, tan feliz que me siento flotar, no lo puedo creer... ella me llamó!!!!
No puedo dormir... estoy tan feliz... tiemblo de alegría... mi cuerpo se estremece pensando en el destello de sus ojos, en sus labios amorosos en perfecta armonía, en su figura sinuosa y esbelta. Pero, ahora debo descansar, ha sido un sobresalto indescriptible y mañana tengo que trabajar. Cierro los ojos esperando vencer al insomnio y que la letanía e inmovilidad de mi cuerpo precipiten el letargo reparador.
De repente el zumbido... ¿Qué es esto?... ya me ha pasado antes pero ¿Cómo es posible que me pase hoy?, justamente hoy que me llamó!!!. No importa, estoy tan feliz que no me interesa, lo ignoraré y seguro me dejará, por ahora necesito dormir y reparar mis fuerzas para las labores de mañana. Me tranquilizo pensando, pensando que pronto pasará.
¿Qué ocurre? este sonido incesante no desaparece, este zumbido estridente atacando mis oídos. ¿Qué es? ¿Porqué nuevamente?... En otras ocasiones tampoco se anticipó ¿Porqué ahora me extraña que llegue sin avisar? Sin embargo, hoy soy diferente, estoy lleno de júbilo y me siento protegido, no tengo miedo como las otras veces.
Trato de incorporarme, quizá al levantarme el sonido desista y desaparezca pero... no puedo moverme... trato de girar la cabeza pero, incólume se mantiene cual efigie de mármol. Mis brazos y piernas también están paralizados y siento una presión en el pecho, pero aún así no tengo miedo, el amor que siento es más fuerte... me tranquilizo y procuro relajarme como cuando estoy meditando... respiro... respiro pausada y armónicamente como aprendí en mis incansables lecturas y espero... espero...
Recuerdo haber leído sobre las etapas del estado de sueño, recuerdo que comprende altos profundos y bajos letárgicos, recuerdo que ocurren cíclicamente durante la noche, inclusive recuerdo algo llamado estado alfa, un estado de seudo vigilia y sueño profundo, en esta etapa uno puede desprenderse del cuerpo físico y salir como cuerpo astral, como espíritu... Recuerdo lo que llaman el cordón de plata, el cual, partiendo desde el ombligo del cuerpo astral conecta y mantiene el enlace con el cuerpo físico. Pero, recuerdo también que el desdoblamiento es un estado que debe ser practicado bajo supervisión y con mucha cautela, sin embargo, estoy feliz... ella me llamó!!!.
De repente ocurrió... decido ya no resistirme, estoy feliz... siento que nada malo puede ocurrirme... elijo dejarme llevar y siento que floto, que levito... el sonido desaparece pero todavía no puedo moverme... ¿Qué hago?... Creo que es el momento de abrir los ojos...
Las imágenes aparecen difusas pero llenas de un brillo indescriptible, todo es luz, todo refleja plenitud y armonía. Las paredes de mi habitación permanecen en su sitio pero son diferentes... son de oro... todo es de reluciente oro... observo perplejo la escena, mis pensamientos divagan entre la estupefacción y el arrebato. Alcancé el estado alfa, sin quererlo eso es seguro ¿Qué hacer si no puedo moverme?. Entonces entendí, no importa que no pueda moverme, el alma no depende de las leyes físicas elaboradas por el hombre. Sin embargo, mi mente recuerda otra faceta importante del desdoblamiento, es muy importante no precipitarse y mucho menos aventurarse desaforadamente, es un proceso lento por el cual hay que aprender a salir del cuerpo y también aprender a regresar, esta última etapa es la que más me inquieta pero, decido hacerlo, decido abandonar mi cuerpo físico poco a poco iniciando por la cabeza.
Siento claramente cómo mi espíritu abandonaba la parte superior de mi cuerpo, siento cómo mi cabeza se convierte en luz y atraviesa mi caja craneal. Es increíble... puedo apreciar el panorama más maravilloso que se pueda describir, todo es luz y destellos mágicos, todo refleja magnificencia y esplendor... es sublime. Mi cordura entonces me indica que lo tome con calma, me conviene aprender a desprenderme pausadamente, así como también aprender a regresar poco a poco a mi cuerpo físico, entonces, reclino nuevamente la cabeza y vuelvo a cerrar los ojos.
La fascinación e incredulidad me mantienen perplejo ante las circunstancias ¿Es posible? ¿Lo estoy haciendo de verdad? Algo que hasta el momento sólo había sido parte de mis lecturas e investigaciones más ilusas, algo que me había cautivado desde la primera línea del primer libro. Estupefacto pero en calma, decido continuar pero, en esta ocasión, tratando de desprender la mitad de mi cuerpo. Vuelvo a abrir los ojos...
Entre destellos sólo tuve tiempo de apreciar la sombra que se lanzaba sobre mi cuerpo inmóvil, no he podido reaccionar, solamente he podido ver su rostro, un rostro inverosímil, un rostro sin forma, un rostro demacrado, un rostro cuyas facciones dejaron de ser humanas hace mucho, un rostro invisible al común mortal pero con la marcada evidencia del terror y desesperación de una existencia olvidada. Literalmente se abalanza sobre mí y sus manos, sus manos sobresalen como las ramas secas de un árbol retorcido, manos espectrales desprovistas de soporte con el bulto negro de su cuerpo. Y me sujetan... me sujetan por la garganta... Mi única reacción, deduzco involuntaria y atribuida a un reflejo condicionado, es volver a cerrar los ojos...
Las palabras se niegan a salir con la habitual naturalidad cuando trato de describir las sensaciones que me acometieron, siento pavor, siento horror... ese rostro... ¿Quién es? ¿Qué es?... recuerdo las lecturas, lecturas de libros corroídos por el tiempo y el uso, lecturas irreales al general humano, lecturas sobre espíritus, espíritus inconformes con su situación incorpórea, decididos a retomar lo que se niegan a abandonar, atentos a cualquier evento sobre el cual sacar partido, atentos a cualquier receptáculo que poder ocupar, atentos a cualquier imprudente, inexperto en las artes ocultas... Petrificado e inmovilizado decidí tomar la única acción posible... encomendarme a Dios y rezar...
Entonces, un pensamiento, una idea sobrevino desde los confines de mi cerebro... la respuesta a mis plegarias... este es el camino... esta es la fórmula buscada, la oportunidad para poder cuidarla y protegerla, la alternativa para poder estar a su lado, para volver a estar con ella... y no dejarla... siempre permanecer a su lado...
Trato de ser objetivo, trato de analizar la situación y determinar opciones pero... su recuerdo se apodera de mí... ella... siempre ella... ¿Es éste el tipo de obsesiones que atan a un espíritu y no le permiten descansar? ¿Es así como un alma atormentada decide no enfrentar su destino y opta por no cruzar al otro lado? ¿Es una decisión tan descabellada el elegir estar con quien se ama?... ¿Por siempre?... Trato de calmarme, procuro retomar el ritmo apacible de mi respiración, me concentro, me concentro y medito sobre lo que estoy a punto de realizar. Respiro profundamente y... me desprendo, me desprendo totalmente... me siento flotando, flotando sobre mi cuerpo y... abro los ojos...
Las imágenes, que voluntariamente me veo avocado a presenciar, generan sensaciones de aturdimiento, desolación, lástima y felicidad. Mezclado con la increíble ilusión de un mundo resplandeciente y abrumador, una excepción, una mancha negra, una mancha translúcida y obscura sobre mi cuerpo en reposo tratando de abrirse camino hacia su interior. Se aprecia el gran esfuerzo emprendido sin resultado alguno. Puedo verlo, se retuerce cual serpiente atacando y engullendo a su presa, veo que se concentra en la parte abdominal, veo como al fin lo consigue, veo como se abre camino, veo como ingresa, con calma, poco a poco como en incontables páginas narran mis libros... y luego la calma... estoy en calma... estoy feliz... al fin voy a estar con ella...
Mientras mi alma incorpórea se alejaba, observé finalmente como el último vínculo, el otrora reluciente lazo que conectaba el ombligo de mi espíritu con mi cuerpo, emitía sus últimos destellos espásmicos y mientras la luz que lo alimentaba gradualmente se desvanecía, reconocí a la distancia, como el hasta hace poco inmóvil receptáculo que albergaba mi espíritu, se incorporaba y agitaba su mano de arriba a abajo, me despedía... me despedía con una sonrisa mezcla de agradecimiento y satisfacción.
NOTA
La experiencia que relato, por obvias razones, posee exageraciones propias de mi imaginación, sin embargo, la parte del desdoblamiento y de la aparición del espectro me ocurrieron de verdad. Fue el peor susto de mi vida, sinceramente lo único que atiné a hacer fue ponerme a rezar como loco y rogar que “eso” ya no estuviera al abrir los ojos. Gracias a Dios cuando lo hice ya había desaparecido pero, me quedó una duda, qué o quién era ese rostro que vi.Atentamente,
Efrén
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