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Me llamo Fabiola y soy de un pueblo de Sevilla, Utrera. Esta historia es real y me ocurrió hace algún tiempo. Hace ya tiempo que no me ocurre nada extraño, sin embargo hubo unos meses en los que el que me pasaran cosas fuera de lo normal era de lo más normal. Al principio creía que eran casos aislados pero algo me hizo entender que todo guardaba relación.La primera cosa rara que me pasó me dí cuenta de que no era normal cuando me ocurrió muchas veces. Puede sonar extraño, pero cuando iba caminando de noche por la calle, las farolas se apagaban a mi paso. No todas (porque entonces sí que hubiera sido raro) pero sí muchas. Cuando más me pasaba iba sola o con mi novio, Fran. Al principio lo achacaba a casualidad pero después de tantas veces era demasiada coincidencia... Llegó un punto en el que ya iba pendiente de las farolas de la calle preguntándome a mi misma: "¿se apagará?". Normalmente cuando pensaba esto no se solían apagar sino que lo hacían cuando yo no reparaba en ello e iba distraída con cualquier otra cosa. Una vez se lo conté a mi hermana, ella se mostró un tanto escéptica como lo habría hecho cualquier persona, pero un día que iba con ella pudo comprobarlo por sí misma...
Entonces me sucedió lo más extraño que me ha pasado nunca. Estaba estudiando por la noche en mi cuarto que está en el piso de arriba de la casa. Mi cuarto tiene dos puertas, una de ellas da al cuarto de mi hermana y la otra al pasillo de la escalera. Mi hermana estaba en su cuarto (pegado al mío) y mi madre en el piso de abajo preparando la cena con la puerta de la cocina cerrada. No había nadie más en la casa. Pues bien, como digo, estaba estudiando y en un momento determinado alguien llamó a la puerta del pasillo: "Toc, toc, toc". Como habría podido llamar mi padre o cualquiera siempre. Tres llamadas espaciadas. Me quedé petrificada, pues ni mi madre ni mi hermana podían haber sido. Mi primera reacción fue abrir la puerta lo más rápidamente posible, ver que no había nadie (no sé qué hubiera pasado si hubiera habido alguien o algo) y volver a cerrarla igual de rápido. Acto seguido fui corriendo al cuarto de mi hermana a preguntarle si ella lo había escuchado (los tres golpes) y me dijo que no. Le conté lo que me había pasado y evidentemente empezó a buscarle razonamiento científico: que si había sido cualquier golpe en la calle, un ruido del vecino, que me lo había imaginado... pero me dio la impresión de que me creyó porque, según me dijo después, yo tenía la cara descompuesta. A mí también me hubiera gustado creer algo científico pero me resultaba difícil porque la puerta del pasillo está justo pegada al escritorio donde estudio y los golpes sonaron prácticamente en mi oreja como pueden sonar cuando llama alguien de mi familia.
Otro día, me pasó algo con mi novio. Estábamos en el piso de su abuela. Su abuela hacía años que no vivía allí y de vez en cuando nos íbamos allí a pasar el rato. Estaba él en el cuarto de baño y yo en el salón. Entonces me pareció que me había llamado aunque no me había enterado de lo que había dicho así que pregunté: "¿qué?" al tiempo que oía claramente que él también hacía la misma pregunta. Vino al salón y nos miramos. Él creía que yo le había llamado y yo creía que me había llamado él. Nos quedamos petrificados. Ambos habíamos escuchado una voz en el pasillo que separa el cuarto de baño del salón aunque no habíamos entendido lo que había dicho.
A todo esto, mi abuelo fumaba mucho, cada día estaba peor, respiraba muy mal y se ahogaba mucho. Desde que murió mi abuela ya nada parecía importarle y parecía no tener ilusión por nada. A veces me daba la impresión de que quería morirse también y por eso seguía fumando aunque el médico le había dicho que tenía que dejarlo. Por aquel entonces las farolas se me apagaban cada vez con más frecuencia, cada vez más. Un día llevaron a mi abuelo al médico a una revisión. Llegó casi asfixiado y lo tuvieron que ingresar. Ese mismo día el médico dijo que tenía cáncer de pulmón, y ese mismo día murió en la cama del hospital.
Ocurrió casi sin darme cuenta, pero mucho después de que muriera mi abuelo, me percaté de que ya no se me apagaban las farolas y de que no me había pasado nada extraño desde aquello que ya he contado. Creo que ahí empecé a entenderlo todo. Siempre, con lo de las farolas y las cosas raras que me habían pasado, había pensado que había alguien que estaba junto a mí y junto a mi novio (porque a él también le pasaron algunas cosas). Había pensado en que nos querían proteger por algún motivo y demostrarnos que estaban con nosotros. Y había pensado en mi abuela y en un primo de mi madre, ya que eran los únicos miembros de la familia que habían muerto. Pero me dí cuenta de algo: se me habían empezado a apagar las farolas cuando mi abuela murió. Y no me había dado cuenta de ello hasta entonces. Una idea cobró fuerza: mi abuela había estado esperando a mi abuelo todo ese tiempo y había estado intentando avisarme de ello. Su amor en vida había sido muy grande. Mi abuelo, por decirlo de alguna forma, pertenecía a una familia "bien" y mi abuela era de una familia más pobre. Sin embargo, se enamoraron y mi abuelo empezó a salir con ella. Por eso creo que querían protegernos a Fran y a mí. Porque quizá querían proteger un amor que les recordaba al suyo y que es tan difícil de encontrar. Cuando las farolas se apagaban con más frecuencia mi abuela me estaba avisando de que mi abuelo se iba a morir pronto. Siempre he pensado que el amor es tan poderoso que puede vencer a la muerte, pero creo que sin quererlo, mis abuelos me lo demostraron.
Todo esto se lo conté a mi hermana un día que estábamos hablando de mi abuelo y cuando le conté mi interpretación me miró como un poco sorprendida y me dijo: "El día que murió la abuela, yo estaba en un cuarto y las luces empezaron a parpadear a la hora en la, según me dijeron papá y mamá después, ella había fallecido".
Hoy, a veces, se me apaga alguna farola y, también a veces, siento un aire frío que acaricia mi mano cuando estoy estudiando como si alguien me la estuviera acariciando. Realmente no tengo miedo. Cuando me ocurre sonrío. Sé que están descansando juntos y que de vez en cuando vienen a darme un toque para ver cómo estamos.
En recuerdo de mis abuelos, cuyo amor como dijo Quevedo ha sido "más poderoso que la muerte".
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T/_.T
Muy emotiva tu experiencia. ¡¡Felicidades!!Magdalena Nava Perez
¡¡Hola!! Es muy bueno este relato, a mí me pasó algo similar alguna vez. :-)Angie (Barcelona. España)
Hola me llamo Angie, tengo 26 años y soy de un barrio de Barcelona. Debo decir que esta historia me ha emocionado muchísimo, es verdaderamente preciosa a la vez que un poco aterradora, pero debo decir que me ha sobrecogido tan bonita historia y no he podido evitar derramar alguna lágrima a medida que la iba leyendo.Por otra parte debo felicitarte Kruela por esta página tan impresionante a la que cada día accedo porque me parecen impresionantes muchas historias que escriben a la vez que me encanta todo lo que tenga que ver con lo paranormal, los fantasmas, la ouija y todo esto, aunque la verdad no lo practico ya que le tengo mucho respeto.
Bueno, me despido con un fuerte abrazo y muchas felicidades tanto a ti Kruela como a Fabiola por esta preciosa histora que tanto me ha emocionado.
Nota de Kruela a Angie
Por la parte que me toca, gracias. Seguro que Fabiola también se sentirá agradecida por tus palabras.
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