EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
¿Con quién hablo, a quién veo?
Laura Doyrens (España)
¡Muy buenas Kruela y compañía! Os contaré lo que me pasó hace una semana más o menos. Ya dejé bien claro que soy deficiente visual y auditiva, que veo todo lo que me rodea pero me cuesta distinguir qué tipo de objetos son (algunos) y oigo todos los sonidos pero no entiendo cuando me hablan, como un español a un japonés... Bueno, a algunas personas sí las oigo. Lo bueno es que cuando me di cuenta de todo lo paranormal que me pasaba a los ocho años, fue cuando perdí la vista.

Las personas que entienden de cosas parapsicólogas dicen que es como si me restaran de ver lo material para poder ser una puerta hacia lo paranormal. Lo mismo pasó con el oído. Cuando ya no necesitaba las cintas para oír lo del Más Allá (y Más Acá, porque hay cosas que no son espíritus... como las Doyrenses), cuando ya lo oía todo, perdí audición para lo que decían los seres humanos.

A lo que iba. Resulta que llamé a Sareyne por teléfono el viernes. Voy a transcribir la conversación porque me acuerdo perfectamente de tantas vueltas que le di y de la atención que puse a todo.

Sareyne: ¿Sí?
Laureyne: ¿Sara? ¿Eres tú?
S: Sí.
L: ¿Sara? ¿Seguro?
S: Sí.
L: ¿Cómo es que no viniste a la una y media a verme como me dijiste?
S: Ah...
L: ¿Te olvidaste?
S: Sí.
L: Ya, bueno, entonces nos vemos a las dos y media. Ok.
S: ¡No, Laura!
L: ¿Qué pasa ahora?
S: A las 4.
L: Pero, Sara, si me habías dicho a las dos y media...
S: A las 4.
L: Sara, ¿por qué me dices una hora y luego la cambias?
S: Vale.
L: ¿A las dos y media?
S: Sí.
L: Bueno y no llegues tarde porque me enojaré que sino llego yo tarde al psicólogo. ¿Me oíste Sara? ¿Sara?

La conversación muy normalita, ¿no? He de decir que cuando yo me callaba o hablaba, al otro lado reinaba un silencio sepulcral: ni televisión ni nada. Y, cuando yo pensé que Sara colgó, no se oía el tuc-tuc, ni sonido alguno. Parecía uno de los silencios que dejaba a ratos.

Lo curioso viene que cuando Sara llegó a mi casa le dije:
- Estoy enojada contigo porque quedamos a una hora y luego me dices que no.
Me respondió:
- ¿Qué te inventas? Yo no te he dicho nada.

Se lo conté, y ella -a la hora que yo llamé- todavía no había vuelto del teatro (hace crédito variable teatral en el instituto y los viernes sale media hora más tarde que yo). María aseguraba que cuando cogió el teléfono se oía silencio, que yo ya habría colgado AUNQUE COGIÓ EN EL SEGUNDO TIMBRE cuando a mí me cogieron al sexto, que estuve a punto de colgar. Juan tampoco fue porque él tiene voz muy grave y no lo entendería. De todos modos, María no tiene la misma voz que Sara (María es una mujer de casi sesenta y Sareyne tiene casi 15) y mucho menos el acento.

Pero, aquí no acaba la cosa. El lunes siguiente (el de esta semana), eran las seis de la tarde y yo estaba súper alterada porque Sara no llegaba y tendría que haber vuelto de la escuela a menos cuarto.

En eso que vuelvo del baño y la veo entrar en mi habitación. Yo no me había fijado por la mañana qué color llevaba Sara pero ahorita que la tenía delante, vi que iba de oscuro y llevaba la mochila. Oí perfectamente los pasos, vi cómo tiraba la mochila al suelo y el sonido de ésta, sacó una de las sillas de dentro de la otra (son de terraza) y se sentó mirándome como quien pasa de cualquier bronca que le fuese a meter. Yo me apoyé en el marco de la puerta mirándola como diciendo si eran horas de llegar. El ruido de las sillas se había oído desde el comedor y todo, figurad si era fuerte. Si cogéis dos sillas de terraza y sacudís para que salga la de abajo, veréis el sonido. Bueno, el caso es que no me hizo ni caso y yo la miraba a los ojos y ella me pareció que miraba la agenda, pero no lo sabía, no lo distinguía bien. En eso que fui a darle en el hombro para llamarle la atención y... me encontré una silla dentro de la otra y nadie había allí. Yo no se lo conté a Sara hasta el día siguiente.

Pero lo bueno es que a veces yo estoy hablando con Sara y hay un momento que no la entiendo y le doy el teléfono a mi madre y ella oye a María. Y María tiene la voz más fuerte y un acento andaluz que en ella no existe.

También pasa a veces que hablo con Sara después que María me diga que un momento y cuando estoy a punto de colgar, oigo: "¿Sí?", y tengo que repetir la historia porque resulta que Sara aún no había cogido el teéfono. O, a veces termino de hablar SUPUESTAMENTE con ella y al colgar llama ella para decirme que por qué llamé y colgué antes que cogiese el teléfono. Inclusive, un día yo estaba discutiendo con ella y en su casa no había nadie más. Estaba a punto de colgarle el auricular cuando Sara me preguntó en dactilológico (abecedario de signos en la mano), con quién hablaba.

Y de verla en mi cuarto cuando no está, ya me había pasado pero nunca tan claramente como el lunes.
Lo curioso es que sólo me pasa con ella. Y lo bueno es que entiendo mejor a esa Sara 2ª que a la real por teléfono.

Aclaro que en la casa de María sólo vive ella con su marido y Sara, que está a su cuidado. Su hija Montse trabaja y tiene un acento muy catalán, cosa que Sara no. Y no me equivoco de número porque ya me fijo y voy despacio para no errar.

En broma le dije a Sara (aunque lo pienso de verdad), que se trata de algún espíritu pero que no entiendo su conducta. Una de las invisibles no puede ser: yo a los espíritus los veo como sombras negras, transparentes, de color... Pero los seres invisibles los veo a todo color y estoy a diario en contacto con ellos.

¿Sabéis por qué les interesa tanto la sangre a los extraterrestres? A través de la sangre se originan los invisibles que cuando salen de la Tierra y entran en muchos de los otros planetas dejan de serlo. Y, para ser sincera, mi sangre sólo está destinada a ellos, por eso los que han utilizado mi sangre para reproducir se llaman Doyrenses.

Ya os contaré sobre Mariana Doyrens, la Doyrense principal y os dejaré de piedra. Veréis qué diferencia entre un invisible y un espíritu.

Puede que os lo cuete después de lavarme el pelo o tal vez mañana. Pero pronto. ¿OK? Sólo os adelanto una cosa: Los invisibles dan tan poco crédito a lo material como los humanos a lo paranormal, nunca entrarán a la OUIJA porque ellos pueden visualizarse y hablar con voz normal, no ultratumba.

Hasta luego, cuates y un besazo Kruela.


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