EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
Sucesos extraños
Rafael
Hola Kruela.

Estaba en una noche de esas tristes en que no puedes dormir cuando encontré tu web. Me puse a leer las historias y la verdad en algunas hasta sentí un poco de empatía. Por eso me gustaría compartir digamos cosas de mi vida que nunca me he podido explicar, que sé que significan algo pero supongo que no sabré nunca el que...
 

La 1º

La 1º me ocurrió cuando tendría entre 8 ó 10 años.

Recuerdo que estaba enfadado por alguna tontería que me parecía injusta. Entonces mi abuela me echó una bronca por algo que había hecho y yo que era (y sigo siendo muy cabezón) le contesté mal. Entonces mi abuela me recriminó que sería castigado por Jesucristo si soy malo (o algo así, mi abuela era muy religiosa).

Yo, como estaba enfadado, la contesté que me daba igual... Entonces ocurrió, como de repente, sonó una radio dentro de la habitación, por un breve instante, como 5 segundos, con una melodía como de coros, algo religioso que no he oído jamás todavía.

El caso que mi abuela se puso a rezar después del suceso y yo tuve algo de miedo, después de que se fuera mi abuela me fui a examinar la radio y estaba desenchufada. Era una radio que también usaba pilas, pero que siempre se la hacía funcinar por medio de un enchufe y comprobé como estaba además desenchufada (lo normal es que estuviese siempre enchufada). Después de eso salí corriendo de la habitación.

La radio todavía la sigo teniendo después de 20 años o más desde el suceso, y sigue funcionando, aunque no se ha repetido jamás aquello.
 

La 2º

Esta es más confusa, era ya algo mayor. Por aquel entonces solía ir al pueblo a jugar con una bicicleta.

En este pueblo había una cuesta muy pendiente que me encantaba bajar con la bicicleta a toda prisa. Sin embargo, un día, recuerdo que me dí un golpe de impresión y perdí el conocimiento (o eso creo).

De este accidente tengo un extraño recuerdo, porque no recuerdo el golpe, pero sí recuerdo como de esa cuesta por la que solía bajar de repente aparecía una desviación por la que nunca había ido, (y que por supuesto no hay); esta desviación descendía en forma de caracol rodeada por zarzas y arbustos que no dejaban salirse el camino hacia una fuente o abrevaredo.

Recuerdo claramente como en el final del camino donde estaba la fuente, había una señorita muy guapa, no recuerdo su cara o su pelo, sí recuerdo que iba de blanco, invitándome a que siguiese el camino, hasta me decía con una voz suave que siguiese bajando porque me paré asustado a unos 15 metros con la bicicleta. Recuerdo también que ahí había más gente, quizás mi hermana mayor, no lo sé bien, se que erá alguíen que conocía pero me dió miedo y le dije que no, corriendo en direción contraria con la bici.

Después lo que recuerdo es que subía con la bici todo ensangrentado y llorando para casa y estaba anocheciendo.
 

La 3º

Esta igual es menos espectacular y puede que una mala jugada de la imaginación, sin embargo creo que gustará.

Sucedió en el día de todos los difuntos (1 noviembre), era pequeñajo y estaba en el cementerio del pueblo de mi padre. Y claro, como me aburría mucho de las ceremonias me salí del cementerio a jugar en un bosque de pinos que había al lado.

Jugando ahí, me empecé a preocupar no sé por qué, así que volví al cementerio donde se seguía con la ceremonia de los rezos; entonces, cuando estaba caminando entre el bosque y uno de los muros del cementerio noté algo detrás mío, me dí la vuelta con la cabeza pero sin dejar de andar y ví algo que me sorprendió mucho.

Era una dama de blanco, como las de las leyendas, rubia, de tez pálida, pelo ondulado ligeramente, muy largo, muy hermosa.... caminaba o volaba (no me fijé) en perpendicular a mi trayectoria, a 6 ó 7 pasos míos y si lo pienso habría salido del muro del cementerio. La mirada no era ni triste ni tampoco feliz, parecía que buscase algo y en el camino me hubiese visto y me mirase un rato como hice yo con ella, como cuando se nos cruza un gato y le miramos un rato sin para el paso.

Este hecho duro 2 ó 3 segundos, el tiempo en mirar hacia atrás un rato, después me dije: -¡ah!, no es un bicho o lobo, sólo una mujer de blanco... ¿una mujer de blanco? y ¿qué hace ahí?.

Entonces me dí la vuelta ya alarmado porque me había dado cuenta que eso era algo raro y no ví nada, sólo una bolsa blanca volando en la dirección y la posición donde se supone que ví la aparición.

La última vez que volví al cementerio ese camino ya ha sido ocultado por zarzas y en la entrada del camino hay un pequeño basurero, aun así me da escalofríos cada vez que lo veo.
 

Bueno, espero que te hayan gustado las historias, hasta puede que alguna tenga su significado, quién sabe.
Un Saludo.


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