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A continuación os voy a relatar una serie de sucesos paranormales ocurridos en Barcelona. Creo que han pasado unos quince años posiblemente. Es una típica historia de espíritus y seres del más allá. Pero es real y podemos hablar con las personas que lo sufrieron en directo.En principio disfrazaré los nombres de los implicados para evitar posibles altercados. Luisa y Jose, mis tíos, conocían a un matrimonio amigo de la familia que solía hacer sesiones continuas de Ouija. Casi siempre era los sábados por la noche y en una pequeña casita que tenían en las afueras de Barcelona. Mis tíos iban de vez en cuando a pasar algun fin de semana allí y ellos siempre tenían historias para contar y crear ese morbo que todos sentimos cuando escuchamos algo así.
Aquel sábado por la noche decidieron pasar a la acción y probar la OUIJA. Tenían una gran mesa redonda de madera tallada con todo el abecedario escrito alrededor... seguido por los números del 1 al 0, y en el centro había en el lado izquierdo la palabra SI y debajo un HOLA; a la derecha había un NO acompañado de un ADIOS... La mesa debía tener 40 ó 50 años, había sido de los abuelos de la mujer y decidieron convertirla en un tablero de juego.
Era verano y al terminar la cena los dos matrimonios decidieron tomar una copa y charlar antes de iniciar el ritual. Los niños jugaban en el jardín, entre ellos mi primo. Tras unas cuantas copas de whisky y sin menospreciar unas caladas de marihuana se sentaron alrededor de la mesa. Marta, la dueña de la casa y de la mesa, cogió un vaso de una de las vitrinas del comedor. Era un vaso precioso, cristal de bohemia nítido, brillante de tal manera que parecía que poseía luz propia. Lo alzó al aire mostrándolo a todos los presentes. Los niños seguian corriendo y chillando en el jardín. Lo sostuvo más de un minuto en el aire casi a la altura del centro de la mesa, y lentamente lo fue bajando al mismo tiempo que lo giraba y lo colocaba boca abajo. Cuando rozo con la madera era como si flotara. Estaba allí solo en el centro de la mesa y hasta molestaba mirarlo de tanta luz que reflejaba.
Se dirigió hacia el panel de luces que estaba en la estancia y apagó tres lámparas de la sala. La habitación quedó en la penumbra, pero el vaso parecía no darse cuenta de ello. Les explicó que debían tomarse todo aquello muy en serio y que si no estaban seguros de querer hacerlo era el momento apropiado para decirlo. Unas sonrisas se reflejaron en los rostros de mis tíos, pero asintieron y siguieron adelante.
Marta miró a Pedro, su marido, y él no medió palabra, sólo bajó su mirada y la invitó a sentarse. Se acomodó en su silla y les indicó que sólo necesitaba que colocaran un dedo sobre el vaso. Sin presionar para no frenar el movimiento. Los cuatro pusieron sus dedos índices de sus manos derechas sobre el vaso. Suavemente. A mi tía le temblaba un poco el pulso y lo retiró, pero volvió a colocarlo. Se miraron los cuatro como cuando estás en lugar extraño y no puedes hablar. Una mirada a veces significa más que unas cuantas palabras. Marta pidió que cerraran los ojos y que pensaran en algo blanco. Algo típico para conseguir un poco de concentración. La sala de estar se quedó en silencio como cuando atraviesas una puerta de un cementerio y sientes ese vacío... ese silencio atípico en una ciudad. Sólo se oía al fondo los niños jugando en el jardín.
Estuvieron así dos o tres minutos hasta que Marta rompió el silencio y dijo con voz profunda:
- ¿Hay alguien aquí?Mi tía abrió a medias un ojo para mirar a mi tío y notó cómo Jose aguantaba para no estallar en una carcajada. Los volvió a cerrar. Marta preguntó de nuevo:
- ¿Hay alguien aquí?
Y fue cuando sintieron que el vaso temblaba y se desplazaba hacia la parte señalada con la palabra SI.Los cuatro abrieron los ojos y se miraron. Pedro sonrió y miró a Marta con complicidad. Mis tíos estaban sorprendidos. No sabían si era miedo o sentían que les estaban tomando el pelo. Pero no apartaron sus respectivos dedos del vaso. Marta siguió preguntando a lo que aquello fuera:
- ¿Hay alguien de los presentes que te moleste?El vaso hizo un ademán de dirigirse hacia el NO, pero empezó a vibrar y a girar por toda la mesa. Apenas podían seguirlo con las manos. De repente se detuvo frente a mi tío e hizo movimientos bruscos como si quisiera lanzarse sobre él.
Marta volvió a preguntar:
- ¿Te molesta alguien de los que estamos?
Y velozmente fue hacia el SI.Marta miró a mi tío con cara apenada.
- ¿Te molesta Jose?
El vaso dio una par de vueltas y volvio al SI.Mi tío se molestó y soltó el dedo del vaso quejándose y gritando que ¡¡ya estaba bien la broma!!, que lo dejaran ya. Marta gritó:
- ¡¡¡No quites el dedo!!! ¡¡aún no!!Jose se levantó y salió de la casa muy enfadado. Mi tía, inmóvil, miró a Marta esperando una respuesta. Marta volvió a preguntar:
- ¿Te molesta alguien más?
El vaso, rotundo, fue al NO.
- ¿Te apetece hablar con nosotros?
....lentamente al SI.......
- ¿Quién eres?....el vaso envuelto en luz dio vueltas y vueltas por la mesa... cada vez más rápido hasta que empezó a deletrear
..........................S
..........................A
..........................T
..........................A
..........................N
Marta miró a mi tía para tranquilizarla y le sonrió diciendo que no con la cabeza... y replicó:
- ¿Eres Satan?
El vaso se fue al SIMarta quiso ponerlo a prueba:
- Bien, si eres SATANAS seguro que puedes demostrarlo de alguna manera ¿no?... ¿Puedes decirnos quién está fuera de la casa?......El vaso dio vueltas de nuevo alrededor de toda la mesa... y se detuvo frente a la J... después la A... la J de nuevo... la A... así seis veces.
Marta, con tono autoritario, rechistó:
- ¿Te hace gracia algo?Mi tía mientras estaba temblando y las manos le sudaban... estaba muy nerviosa... El vaso se acercó a Marta y empezó a temblar... parecía que iba a estallar en mil pedazos... volvió al centro y comenzó a deletrear de nuevo
........J........O.......S........E........
........M.....A.......R......C......O.....S....
........S......I......L.....V.....I......A......
........P......A.......B.......L.......O.........
.....Y........M.....I....G....U....E....L... que está dentro de la piscina.... se acaba de caer y se está ahogando....
Los tres soltaron el vaso y salieron rápidamente de la casa a ver a los niños... y era cierto... Miguel, el más pequeño, había caído al agua y estaba casi a punto de ahogarse.
Aquel día no volvieron a jugar.
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Cintia
Una historia conmovedora.
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