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diciembre 2002 |
Tenía yo unos 9 años y por motivos de trabajo de mi padre nos trasladamos toda la familia de Madrid a Lugo. Allí todo era nuevo, me hice amiga de las amigas de mis hermanas, con las cuales no me llevaba de ninguna forma. Mis hermanas, al ser yo la pequeña de las tres siempre me sometían a la no integración en sociedad pero allí, en Galicia, todo fue diferente y pese a ellas allí estaba yo.El caso es que esa tarde habíamos estado jugando al "balón prisionero" y ya se habían cansado, nos sentamos en un banco, yo en una esquina, al lado de mi hermana la del medio. Todo el banco estaba ocupado. En un momento dado me quedé mirando mis pies que no llegaban al suelo y como en un sueño, ví a uno de los chicos como, desde unos 10 metros de distancia de mi sitio en el banco, se disponía a chutar el balón y me daba en la cara. Cuando desperté de mi ensoñación ví el balón dirigiéndose a mí a toda velocidad dándome el tiempo justo de echarme hacia atrás y darle el balonazo a mi hermana en la mejilla derecha. El balonazo fue de impresión y yo me quedé blanca y aturdida pensando que ese balón iba dirigido a mí y no a ella, siempre pienso que podría haberlo parado con las manos y no lo hice. He de añadir que tengo una facultad especial con los reflejos, sé donde me voy a golpear o me van a golpear jugando antes de que suceda, aunque algunas veces "decida" no esquivar el golpe por no llamar mucho la atención.
Otro caso fue el del "Cola-cao" como yo lo llamo. Tendría yo unos 17 años. Estaba en casa, era sábado y me levanté tarde, cuando lo hize ya toda la familia se había levantado y yo me fui a la cocina a prepararme el Cola-cao. Yo tomaba la bebida en un cuenco blanco, me eché la leche y a continuación el Cola-cao y, removiéndolo creo que caí en un estado hipnótico, me quedé mirando a las baldosas blancas de la pared no sé cuánto tiempo mientras lo removía. Fui al salón a poner el cuenco en la mesa grande, recuerdo que estaba la televisión puesta y la luz del salón encendida pues en invierno se ve poco. Al intentar poner el cuenco mi hermana la del medio me dió un grito, le dije que pondría un paño para no ensuciar ya que estaba ella limpiando, me recriminó que no lo hiciese, el caso es que yo sentía que le respondía pero no me oía, pero sí oía lo que ella me gritaba pues todo le parecía mal, según ella me tendría que tomar el desayuno en la cocina y de pie. Cuando ya los gritos hacían temblar las paredes me sobresalté, yo seguía en la cocina removiendo el Cola-cao y "parece ser" que no me había movido de allí, había estado soñando. Me fui al salón y todo ocurrió según lo había yo vivido minutos antes sólo que ahora sí oía lo que le estaba diciendo, me sorprendió que ella dijese palabra por palabra todo lo que yo ya había escuchado hasta que elevó el grito a las paredes y yo... sin proponérmelo me eché a reir... justo donde acababa mi visión, ella se enfadó más conmigo porque pensó que me reía de ella pero yo tenía un ataque de risa y no podía convencerla de lo que me había sucedido.
Bueno, ya está... Muchas gracias por la atención que estas experiencias os pueda merecer.
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