EXPERIENCIAS PERSONALES DE TERROR EN LA CASA DE KRUELA
Un intento de posesión
Edith (México)
Tengo dos hermanas "mayores", bueno en realidad tengo 4 hermanas mayores que yo, pero María y Ari son las mas grandes; cuando Lolis, Yessi y yo éramos unas niñas ellas ya iban a fiestas y salían mucho a lugares a los que nosotras no podíamos ir, por eso eran "las mayores"…

Ari tuvo siempre dones especiales, sabía cosas antes de que sucedieran, veía presencias que nadie más veía pero que a veces sentíamos. Si hubiera querido y hubiera dejado que la abuela la preparase para ello quizá hubiera desarrollado esas facultades, pero no quiso y cuando la abuela la "selló" para que esas facultades supuestamente dejaran de funcionar fue cuando empezaron todos sus problemas: empezó a ver a los muertos, pero había uno en especial que se empecinó en hablar con ella.

Claudia era la que no dejaba de fastidiar cada vez que podía, sobre todo cuando a Ari se le pasaban un poco las copas, cuando ella y María habían ido a una fiesta y bajo los efectos del alcohol regresaban a casa, empezaba a ver a Claudia cada vez con mayor frecuencia, quizás porque con las defensas menos alerta que de costumbre podía Claudia presentarse más fácilmente; se podía suponer que era eso, el alcohol nada más lo que la hacía ver visiones, así lo pensábamos todos cuando nos contaba lo que veía, siempre pensábamos que eran sólo visiones de ella, pero cada vez eran más frecuentes las visitas de Claudia. De pronto un día se hizo sin más ni más mientras comíamos, nadie la vió pero todos la sentimos, un frío que nos recorrió la espalda y las bromas que circulaban en la mesa en ese momento se quedaron suspendidas en el aire.

Volteamos a ver a Ari que se había puesto pálida de pronto viendo un punto mas allá de nuestras cabezas, detrás nuestro, justo en la puerta de salida al patio. No duró mucho, un par de minutos quizás, pero nos parecieron eternos, como si todo quedara colgando del aire…

Ari no quiso decir nada, sólo se levantó de la mesa y se fue a su cuarto…

Pronto tuvimos que aguantar algunas cosas más, algunas bromas pesadas, la ropa recién lavada que se caía sin más explicación y amanecía completamente revolcada por el piso… Que de pronto el agua caliente se tornara fría mientras alguien se bañaba… No faltaron los ruidos extraños, las vigas del techo que crujían más que de costumbre, movimientos y pasos en habitaciones vacías… O la vez que, sin que nadie se moviera, el susto nos dejó de una pieza todos los que estábamos, se descolgó de la percha una bolsa de mano, cayendo con estrépito al suelo… Aunque siempre hubo este tipo de manifestaciones en la casa de mis padres, a veces eran más de lo acostumbrado y era cuando, si nos tomaba desprevenidos, nos asustábamos, aun cuando pasado el susto no les diéramos mayor importancia.

Por último el día que todo pasó… habíamos ido de paseo, era un día de festejo, todos estábamos cansados. Ari se metió a su cuarto a dormir mientras María se arreglaba para más tarde irse ambas a una fiesta de disfraces. No llegaron a salir de casa.

Serían las 7 de la noche, como en cualquier otro día de invierno en mi ciudad silbaba ese viento helado que le ha valido el mote de La bella airosa. María le hablaba a Ari tratando de que ya se levantara, estaba despierta ya y le contestaba pero seguía en la cama. María quería que se levantara para que se fueran a la fiesta a la que tenían planeado asistir. Como siempre que mis hermanas se arreglaban, Lolis y yo nos colábamos a su cuarto para ver el ritual del maquillaje y escoger los vestidos, en esa ocasión los disfraces que usarían; María nos dijo que despertáramos a Ari, pues pensó que se había vuelto a dormir. Lolis y yo nos subimos a la cama y tratamos de hacer que se despertara. Nada, le abrimos los ojos pero parecía desmayada, entonces María se empezó a alarmar: intentó despertarla mientras nos mandaba a llamar a mamá.

Trataron de hacerla despertar, en la alarma del momento nadie se fijó en nosotras, aunque al entrar Mamá nos había mandado salir nosotras no hicimos caso y nos quedamos por ahí en un rincón no tanto asustadas como fascinadas y curiosas por la novedad de ver a Ari desmayada. Entonces otra vez el aire cambió. Lolis y yo nos miramos y miramos alrededor a ver qué era lo que había cambiado: la luz del techo estaba encendida pero parecía como si hubiera bajado el voltaje y se hiciera menos luminosa, empezamos a sentir calor, aun cuando eso era difícil en pleno invierno.

Ari empezó a hablar, parecía hablar con Mamá que estaba sentada a su lado en la cama y con María, parada al lado de la cama, pero no abría los ojos. Les decía que Claudia estaba ahí, que quería que fuera con ella que le iba a mostrar algo, pero que ella no quería ir pues tenía miedo, su cuerpo, todo, se puso tenso y mi madre le daba masajes en los brazos para que se relajara. María le hablaba que no le hiciera caso, que no fuera con ella; mi madre le decía lo mismo. Mientras, al reparar en que estabamos ahí, nos mandaba por trapos y agua, pues el cuerpo de Ari estaba calentándose como si tuviera fiebre…

Con trabajo y más miedo fuimos Lolis y yo corriendo a la cocina, le dimos los trapos a mi madre quien nos mandó que saliéramos del cuarto. Otra vez no hicimos caso y nos quedamos ahí en un rincón paradas, tratando de pasar desapercibidas pero sin perder detalle; nos dimos cuenta de que algo había pasado mientras no estábamos: Ari respiraba con dificultad, María le hablaba e incluso le gritaba pero no parecía oirla, mi madre también le hablaba y le rogaba que no se fuera. Seguía haciendo calor en el cuarto y Ari tenía los brazos llenos de ronchas, parecidas a las que le salían en la piel cuando tocaba el detergente.

María y mi madre no sabían que hacer y entonces mi madre empezó a pedir ayuda, habló como si pudieran escucharla y le hablaba a su mamá, a su papá, muertos mucho tiempo antes, imploraba la ayuda de la bisabuela y del abuelo, que le ayudaran a mi hermana, que no permitieran que se la llevara. Se quitó la medalla que siempre tenía el cuello y que nunca se quitaba pues era la que le habían regalado el día de su boda, se la puso en la mano a Ari.

Otra vez se sintió algo raro en el aire, sentimos que había alguien más, que no sólo estábamos mis hermanas mi mamá y yo en el cuarto, como si hubiera mucha gente en el cuarto y trataran de ayudar a Ari a luchar contra eso que se la quería llevar… A algún lugar…

Todo el tiempo Ari había estado hablando diciendo que esta persona, Claudia se la quería llevar, que quería que le dejara su cuerpo, le ofrecía oro, mucho oro, dinero, le prometía que ni a mi madre ni a la familia le faltaría nunca nada, pero que le permitiera quedarse con su cuerpo. Todo eso le decía Ari a María y a Mamá y ellas le decían que no... que no le hiciera caso, que le dijera que se fuera, que no podía dejarle su cuerpo.

En el momento que el cuarto se llenó de presencias Ari dejó de hablar, su cuerpo se tensó y sólo se escuchó el rezo de mi madre y María que le hablaba a Ari una y otra vez. Pasaron casi 10 minutos en los que parecía que no había ningún cambio. De pronto el cuerpo de Ari dió como un salto en la cama, sus manos que habían estado tensas se abrieron como si quisiera asirse de algo y aventó la medalla que mi madre le había puesto en la mano. Todos sentimos un terrible olor a quemado y casi estuvimos a punto de salir corriendo Lolis y yo pues en ese momento, cuando mi madre le ponía de nuevo la medalla en la mano y María le gritaba a Ari que no se dejara, que no se fuera, vimos al centro del cuarto como si flotara una presencia, un cuerpo casi transparente. No supimos qué era o cómo y en qué momento se había formado, como si la energía no le hubiera alcanzado para tomar bien la forma de su cuerpo, como si le faltaran partes, pero pudimos ver su cara: era una muchacha de pelo largo aunque no nos fijamos mucho en los detalles de las facciones. Cuando Lolis y yo tratábamos de recordar cómo era, nunca pudimos describirla, ni nosotros ni mis otros hermanos que a esas alturas estaba asomados todos por la puerta del cuarto.

Esa presencia duró sólo un minuto cuando mucho, se desvaneció en el momento en que la medalla de Mamá le quemaba la mano a Ari y ella sin poderla soltar gritaba de dolor. María la sujetaba por los hombros y le seguía hablando y pidiendo que no se fuera, Mamá rezaba y pedía la ayuda de los abuelos. Cuando la presencia de la chica desapareció, pudieron por fin hacer que Ari despertara, llorando y sin estar del todo consciente dijo que Claudia la había llevado detrás del cerro (del monte) que se ve por la ventana del cuarto, que ahí detrás había mucho oro que se lo daría, le dijo, si ella permitía que se quedara con su cuerpo, le dijo que ella había muerto en una casa que estaba en una carretera rumbo a un pueblo cercano, describió la casa y el lugar, la habían llevado ahí unos tipos que la violaron y luego quemaron la casa con ella dentro, así es que se quemó y asi fue como falleció.

Todo esto lo reconstruimos entre todos mucho tiempo después, una vez que se amortiguó un poco la impresión de todo lo que pasó.

Mientras hablaba y decía todo esto el calor que hacía en el cuarto cambió y se sintió el frío natural del invierno, aunque el ambiente dentro del cuarto seguía siendo pesado. Mamá tenía abrazada a Ari y María le sostenía por detrás cuando se separó un poco del cuerpo de mi madre, ya bien despierta pero llorando, vimos que la mano en la que le habían puesto la medalla la tenía quemada. La medalla le quemó: a la fecha tiene una pequeña cicatriz en medio de la palma.

Nos corrieron del cuarto a todos. Esa noche creo que nadie pudo dormir, aunque tampoco nadie quiso quedarse a dormir en el cuarto de mis hermanas. Al otro día fueron a la iglesia María, Mamá y Ari. Al regresar dijeron que habían mandado decir una misa de difuntos por Claudia.

Después de esa noche en que no la dejaron quedarse nunca más volvimos a tener la presencia de Claudia en casa. Muchos años después, cuando por fin nos atrevimos a recuperar la memoria de esa noche, Ari nos dijo que ella la había sentido alguna vez más, pero que siempre tratando de tranquilizarla le hablaba y rezaba por ella. Nunca volvió a tratar de llevarse a Ari, sin embargo creo que de alguna forma todos teníamos la duda de si eso que había pasado fue tan cierto como lo vimos o si esa historia de Claudia la había inventado mi hermana, pero habíamos demasiados testigos…

Uno de mis hermanos, cuando empezó a trabajar en la Policía Judicial, se dió a la tarea de investigar acerca de esa Claudia: efectivamente hay un lugar en la carretera que entonces se mencionó, que la gente del lugar le nombra como "Casas quemadas" y le contaron a mi hermano que eran dos casas que se quemaron; muchos decían que habían matado a alguien ahí, que cuando se apagó el incendio había al menos una persona que se había quemado dentro, pero que no estaban seguros, que nadie se acercaba porque varios de los que por ahí vivían decían que algunas veces se escuchaban gritos y que algunos habían visto una muchacha de pelo largo que se aparecía en las ruinas de la casa.

Como mi hermano sigue siendo un escéptico, se hizo de una orden y fueron a remover las ruinas de la casa: encontraron restos de una persona carbonizada, enterrado y un bolso y una credencial de estudiante.

Claudia existió, fue violada y quemada en esa casa, nunca encontramos a su familia…

Mi hermana sigue viendo cosas raras, pero nunca mas volvió a ver, ni ella (aunque la sentía) ni nosotros, a Claudia después de que se rezó un rosario y se mandó a decir una misa…

No hablábamos de todo eso entre nosotros, era como una leyenda que a veces parecía irreal, hasta hace un par de años cuando mi hermano nos contó lo que él había averiguado y cuánto le impresionó enterarse de que todo lo que había pasado aquella noche del "Día los muertos" (en México se festeja el 1º de noviembre) tenía una historia cruel en algo que había pasado unos años antes, muy cerca de la casa de mis padres…

Ayuda a que no desaparezca la web, pincha aquí



Reynita Flores (Monterrey, Nuevo León. México)

Hola Kruela, es la primera vez que visito la página y apenas comienzo a leer las historias, jejeje. Ya sé que van en la 2000 y cacho, pero no importa, tendré que actualizarme. Y sobre esta historia, la verdad, me parece muy buena. ¡¡Un voto por ella!!


Brenda (México)

WOW.
Escalofriantes sucesos…muchos testigos. Mi voto para esta experiencia.


Joel Torres (Pachuca Hgo. México)

Felicidades Kruela por tu página, la verdad está muy interesante. Quiero votar por este relato, es la primera vez que entro y este relato en particular me gustó mucho porque yo también soy de la bella airosa (Pachuca Hgo.) y conozco "casas quemadas", aunque no sabía la historia por el nombre. Mucha suerte y que tu página siga creciendo. Bye, y un saludo a Edith y gracias por compartir su historia.


Soraya (Madrid. España)
03/09/2006

Es genial tu historia... Lo siento por tu familia, lo debisteis pasar muy mal. ¡Yo a tu historia le doy un 5!

Ayuda a que no desaparezca la web, pincha aquí

[VOTAR EXPERIENCIA] ~ ~ ~ [ENVIAR MI EXPERIENCIA]
recuerda poner tu nombre, ciudad y país para el voto

© Todos los derechos reservados. No plagiar ni copiar el contenido de la web.
Webs relacionadas ciberanika | Anika Entre Libros | Anika Cine MagazineVinilo  |

© La Casa de Kruela, ciberanika.com
[si sólo ves esta página y no ves el menú, pincha aquí]