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Hola
Kruela, aquí te mando estas leyendas y espero que te gusten, son
para morirse de miedo, espero principalmente que te guste y la logre publicar
y quiero volver a felicitarte por tu gran web-site.
La hacienda
del señor Barrera estaba al pie del cerro Panaga, cerca de la Unidad
Vecinal. Sólo tenía una pocas reses que pastaban en el pequeño
prado. Al cuidado de ellas estaba un muchacho de unos once años
de nombre Angelito. Era alto, delgado, de tez curtida por el sol, ojos
y cabellos castaños y expresión simpática. Mientras
pastaban el ganado tallaba figuras en madera con una pequeña navaja
o tocaba la flauta.
Una tarde pastoreando
las reses se acercaron a una capilla de aspecto lúgubre, que los
vecinos llaman la capilla Embrujada. Angelito recordó lo que habían
dicho de ella:
¡Espantan
de día y de noche!.
¡Si
pasas cerca no entres!..
¡Huye
del lugar, la capilla esta embrujada!.
A pesar de
todo se acercó a la capilla movido por la curiosidad. Entró
del todo y se acercó a la capilla movido por la curiosidad.
Entró
muy despacio, miró todo lo que había en su interior y .....
- ¡¡¡Auxilio!!!.
Los desgarradores
gritos de Angelito resonaron en todos los contornos del cerro de Panaga.
El ganado corrió espantado hasta la hacienda. La tarde quedó
en silencio. De la hacienda de los alrededores corría la gente aterrorizada.
Algunos cautelosos se acercaron a la capilla y no vieron nada. Nadie pudo
explicarse la misteriosa desaparición del niño. Ha pasado
mucho tiempo y aún no lo han encontrado. Su familia le lleva flores.
La gente del
lugar cambia de ruta para no pasar por delante de la capilla y nadie se
atreve a transitar de allí. Es una capilla solitaria y tétrica,
su aspecto sobrecoge. Solamente los que no conocen la historia de Angelito
pasan tranquilos por el lugar.
Nos cuentan
los vecinos que a veces en altas horas de la madrugada se despiertan espantados
por los ruidos extraños que salen de la capilla, acompañados
de gritos desgarradores, y el llanto de un niño. |