|
|
|
|
Las pasiones humanas han sido en todos los tiempos causa de terribles delincuencias; cualquier persona invadida por una desenfrenada pasión, actúa en perjuicio de las sociedad y de sí misma. La venganza es uno de los sentimientos vengativos que llega a convertirse en obsesión destructiva.Muy a nuestro pesar, damos a conocer el caso de una terrible venganza; mas por lo que dicen los que dicen que así ocurrió; sentimos la obligación de narrarla, por tenebroso o inverosímil que parezca.
Un señor acaudalado y una bella mujer pueblerina, tuvieron un romance pasajero, fruto del cual nació una niña que llamaron Herlinda, después conocida bajo el apodo de La Copetes. El sujeto acaudalado hizo desaparecer a la madre de Herlinda, porque no quería compromisos de tal índole y, por supuesto, abandonó a la criatura. Así es que desde muy niña, Herlinda vagó de un lado a otro, primero recogida por alguna persona caritativa, mas luego desempeñó labores de sirvienta en varias casas.
Herlinda conocía su origen, por lo tanto acudía a su padre que la ayudaba de vez en cuando, hasta que un buen día compró una casona tipo huerta, con grandes árboles y plantas, en donde ella se instaló con el pretexto de poner un negocio de huéspedes que se convirtió en un negocio de otra clase, es decir, en casa de las que están en las llamadas zonas de “tolerancia”.
La Copetes administraba su negocio de lenocinio, que disfrutó a sus anchas por mucho tiempo; pues quizá en un principio no entraron en su mente ambiciones descabelladas, sino que simplemente se conformaba con cobrar a sus clientes las cuotas establecidas en esos sitios, aunque esta casa bien pudiera haber sido de mucha pompa, ya que tenía lujos excesivos, asimismo, La Copetes vestía con alarde.
Se dice que la casa era visitada por gente de buena posición económica y social; también que era centro de verdaderas bacanales y tremendas orgías.
Pasaron muchos años y aparentemente nada extraordinario había ocurrido; por lo tanto, no existiría motivo para escribir este relato, si no hubiera sido porque en ese remoto tiempo empezó a notarse la desaparición de algunos individuos de quienes no se sabía su paradero.
Se cuenta que personas de otros lugares venían a inquirir sobre el paradero de algún pariente o amigo, sin que nadie diera razón de dichas gentes. Hasta que un día, en una cantina cerca de la zona de tolerancia, se encontraron dos amigos y tras un rato de amigable charla, acompañada con algunas copas de su predilección, uno de ellos comenta que está muy preocupado ¡ay, algo triste por la desaparición de su patrón!, el dueño del establo donde él trabaja; dice que días atrás, él lo acompañó primero a tomar unas copas y luego lo encaminó a la casa de La Copetes donde, despidiéndose en la puerta, entró solo su patrón; quedaron de verse al día siguiente temprano, pero hasta la fecha no se le había vuelto a ver por ninguna parte. Por supuesto, la familia de su patrón estaba sumamente preocupada. Entonces el otro amigo le contesta con una pregunta:
- ¿Te acuerdas de Ramón, aquel que una vez te presenté y con quien comimos en más de una ocasión?
- Sí, me acuerdo muy bien ¿qué pasó con el?
- No aparece por ninguna parte y precisamente el día de su desaparición me dijo que iría a casa de La Copetes. Francamente me han entrado sospechas de que algo pasa en esa mendiga casa.
- Bueno, “pos” si quieres hacer algo, cuanta conmigo.
- La “mera verdá” sí, tengo un plan que si lo llevamos a cabo, presiento que descubriremos algo. Mira, se trata de lo siguiente: tu y yo vamos a casa de La Copetes y hacemos como si tomáramos muchas copas; pero tú te despides al poco rato y sabrás cómo lo haces, pero te escondes en el cuarto de La Copetes. Yo me hago el maje de que sigo tomando hasta ponerme perdido; luego le pido a La Copetes que vayamos a su habitación.
- Y qué, ¿los espero así nomás?
- No; yo te voy a conseguir una pistola; tú la sabes usar, como buen militar que eres, te vas bien entacuchado en tu uniforme.
- Oye, “pos” la cosa si está “re” buena, ya estoy bien entrado; pero “pa’” ir allí se necesitan muchos fierros... y yo francamente... ”pos” nomás no.
- Ni un quinto vas a necesitar; aunque a lo mejor consigo buena fierrada “pa’” impresionar a La Copetes.Días después, en casa de La Copetes estaban los apuestos galanes: un elegante joven civil y un pundoroso y brillante militar, que no pedían copas, sino botellas de buen vino. La Copetes estaba entusiasmada con los dos, pero más con el civil; pasado un rato el militar dice: “Una copa más y me marcho, pues tengo algo importante que hacer”. La Copetes y su acompañante siguen tomando, hasta que llegado el momento, es ella quien le pide ir a su cuarto. Tienen sexo y luego él finge quedarse dormido; entonces La Copetes lo ata fuertemente de manos y pies, se dirige a su tocador de donde saca un agudo estilete y al pretender clavarlo en el corazón a su amante pasajero, sale de su escondite el militar y la detiene con fuerza.
En seguida ellos amarran a La Copetes sobre la misma cama y la obligan a confesar dónde se encuentran sus amigos desaparecidos. La Copetes les dice que están sepultados en el hermoso y arbolado jardín de su casa, que con sus propias manos ha cubierto las tumbas de sus víctimas con bellos rosales, que florecen con lozanía por estar bien abonados.
Los dos amigos, encolerizados por los crímenes de La Copetes, atada y amordazada la llevan al jardín sobre las tumbas de sus numerosas víctimas. Luego, por medio de una carta, dan parte a las autoridades, de todo lo que ocurre en la casa de La Copetes. Ahí la encontraron, en medio del jardín, muerta del frío y el hambre.
Actualmente en esta zona aún pasea por las noches una dama elegantemente vestida; ya es inofensiva pero sigue penando.
Ady ( San Luis Potosi, México )
Ayuda a que no desaparezca la web, pincha aquí
![]()
Maria Elena (Ciudad de México)
Es buena la historia, gracias por compartirla.
Ayuda a que no desaparezca la web, pincha aquí
![]()
[VOTAR LEYENDA] ~ ~ ~ [ENVIAR UNA LEYENDA QUE CONOZCO]
recuerda poner tu nombre, ciudad y país para el voto

Webs relacionadas ciberanika | Anika Entre Libros | Anika Cine Magazine | Vinilo |© Todos los derechos reservados. No plagiar ni copiar el contenido de la web.