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Cuentan
que en el siglo XIX en Valdemoro (un pueblo de Madrid) había una
familia muy rica. Tenían dos hijos y el tío de los niños
era pobre.
Una noche todos
estaban sentados al fuego cuando llamaron a la puerta. El mayordomo de
los Hilver abrió la puerta y vieron que detrás de ésta
estaba el tío de los niños. Estaba lleno de heridas y mal
vestido.
Los padres
les dijeron a sus hijos que se fueran a su habitación. Estos se
fueron y cuando entraron vieron todos sus juguetes ordenados y un cuadro
que no habían visto nunca, el de un payaso. El payaso tenía
la cara triste.
Mientras en
el salón los padres de los niños yacían muertos en
el suelo, el tío ya no estaba en la casa. Estaba fuera quemando
la casa. El mayordomo se lo intentó impedir pero el tío le
quemó la cara y el mayordomo murió.
Los niños
murieron, la casa se quemó, toda la casa excepto el cuadro del payaso,
que ahora estaba feliz.
Ahora están
destrozando la casa para hacer unos chalets pero yo no compraría
ninguno de esos chalets.
¿Quién
sabe si ese suelo está maldito? ¿Quién sabe si el
espíritu del payaso bobo sigue estando allí?
FIN. |