Hola,
buenos días aquí en México. La siguiente historia
que le envío me la relataron hace unos meses que visité un
pueblo de la región minera de Pachuca Hidalgo, soy mexicano y vivo
en la ciudad de México.
Hace muchos
años, para ser exactos en 1853, vivían en Pachuca una familia
de mineros y jornaleros, los cuales se dedicaban desde temprano a las labores
de minería y el campo respectivamente. Entre ellos había
un minero llamado Juan, el cual era un hombre muy ambicioso, y día
tras día no dejaba de quejarse de su suerte. La suerte de
este tipo cambió, ya que un día al terminar su jornada laboral
se dirigió a la cantina más cercana y comenzó a beber
en compañía de sus compañeros de trabajo. Ya cuando
se encontraba borracho realizó el siguiente comentario "la vida
es muy injusta con nosotros, daría lo que fuera porque yo fuera
rico y poderoso". En ese momento un hombre alto y vestido de charro
en tela negra entró a la cantina y le dijo: "tu deseo será
realidad".
Al escucharlo
los demás presentes se persignaron y algunos se retiraron del
lugar, el extraño ser le informó que debería ir esa
misma noche a la mina del Coyote, que era en realidad una vieja mina abandonada;
Juan accedió, y se presentó en la vieja mina al anochecer,
sin embargo no encontró nada. Al retirarse descubrió un agujero
en el cual había una víbora que lo observaba fijamente. Juan
se impresionó al ver el tamaño descomunal de este animal,
por lo cual decidió llevárselo a su casa para poder venderlo
posteriormente. Al llegar a su casa lo depositó en un viejo pozo
de agua que se encontraba seco y lo tapó con tablas de madera.
Al entrar a
su casa su esposa, preocupada, le preguntó que adónde se
había ido, a lo que Juan contestó que no lo estuviera molestando,
que estaba muy cansado y quería dormir. Juan tenía dos hijos,
la mayor de seis años y un bebé varón de escasos seis
meses. Juan descansó y comenzó a soñar con la serpiente
que en sueños le decía "Juan, gracias por darme un hogar
y aceptar que entrara en tu vida y en las almas de ustedes. Al despertar
encontrarás en tu granero el pago por tu alma, si decides aceptarlo
tendrás que darme a tu hijo varón".
Al día
siguiente Juan despertó y se dirigió al granero, donde encontró
que entre el maíz desgranado había pequeñas bolsas
repletas de monedas de oro. No salía de su asombro cuando el llanto
de su mujer lo saco de su concentración: su hijo menor había
desapareciodo y la hija de él les indicaba con señas que
el niño estaba en el pozo. Juan quitó las tablas y encontró
a su hijo despedazado pero no encontró a la serpiente.
Juan se hizo
con terrenos y construyó una hacienda. El tiempo pasó y en
sueños la serpiente le comentó que si deseaba ampliar su
fortuna debería de entregar más hijos suyos, por lo cual
Juan se hizo con varias amantes de pueblos lejanos al suyo. Tras dar a
luz estas mujeres, Juan aparecía y les exigía al niño
para su crianza. Los años pasaron y la fortuna de Juan crecía,
sin embargo Juan murió pasados los años...
Cuentan que
en su velorio la gente que se encontraba presente rezaba cuando entró
por la puerta principal un charro vestido en color negro, que exclamó
¡Juan,
estoy aquí por el último pago!; dicho esto desapareció
dejando un olor a azufre tras de sí. La gente, al ver (mirar) el
ataúd de Juan no encontró más que un esqueleto.
Ojalá
les guste este relato, gracias por tener esta página. Me despido
de usted y le doy las gracias por tener este espacio para personas como
yo, que me atraen este tipo de historias, de las cuales sé bastantes
gracias a mis abuelos. Hasta pronto.
Nota
de Kruela
Gracias a ti
por la historia. :).