¡Buenas
noches, Kruela!
Quería
contarte la leyenda. Me la ha contado un amigo en una acampada y quedé
flipando, porque, además de ser una historia que se va contando
de boca en boca, es sobre una isla que es parque nacional de la Isla de
Fuerteventura (Canarias).
Próximamente,
cuando me dé tiempo, me haré una escapada a la isla, porque
luego de oir la historia, me entraron ganas de ir a investigar. Quería
aclarar que la historia tiene cuatro capítulos, y mi amigo, como
no la sabía a la perfección, me la contó un poco más
breve de lo que verdaderamente es.
Espero que
te guste y que les guste a los visitantes. Cuando tenga la oportunidad
de ver la zona que se describe en el relato, ya te contaré (si es
que la leyenda no es cierta y no me pasa nada... )
¡¡¡Saludos
y que puedan dormir luego de la historia!!!
Ileana.
Cuenta la
leyenda, que a partir del momento en que las Islas Canarias comenzaron
a formar parte del territorio español, aún no se sabía
nada de la Isla de Lobos. Las autoridades decidieron comenzar a poblar
esa zona. Enviaron barcos con grupos de entre 20 y 30 personas por barco.
Lo misterioso residía en que nadie sabía por qué nunca
regresaban todos los exploradores y los que lo hacían, no volvían
en buenas condiciones mentales (volvían trastornados). Entre toda
la gente que se envió, más de 50 eran los desaparecidos.
Según cuentan, una vez, una familia decidió arriesgarse e
ir a la isla a pasar un par de días. La gente del pueblo comenzaba
a preocuparse porque tardaban en regresar. Pero lo hicieron. Y contaron
lo siguiente:
"Llegamos
a la isla y vimos que estaba plagada de lobos marinos. Como eran salvajes,
atacaban a todo aquel que se acercara. Hicimos un círculo de fuego
alrededor de nuestras cosas y pudimos estar tranquilos, porque el fuego
los alejaba."
Como esta familia
había vuelto sana y salva, se enviaron más barcos con más
gente. Pero las personas seguían desapareciendo.
Un día,
un grupo de exploradores que había ido a la isla, encontró
un camino que llevaba hasta unas cuevas. La entrada era pequeña
para un hombre de tamaño normal. Dentro de ellas, encontraron los
cadáveres de todas las personas desaparecidas. Pero había
algo fuera de lo normal. Reconocieron los huesos encontrados, pero había
algo que no encajaba.
Hombres (en
vida) de 1,70 o 1,80 mts de altura, ahora medían 1,50 ó 1,40.
Su tamaño se había reducido en varios cms. Enterraron los
cuerpos. Pero las desapariciones seguían consternando a la gente.
Más adelante, se construyó una casa, sin saber que debajo
se encontraba el sitio con los restos mortales de los exploradores. Las
personas que habitaron la casa, comenzaron a oir ruidos extraños
por las noches. Creían que era el viento, así que taparon
todo los sitios por los que éste podría pasar y producir
esos sonidos. Pero no sirvió de nada, porque los sonidos seguían
escuchándose. Y como no encontraron explicación para ello,
deciden abandonar la casa. Intentaron hacer un experimento, colocando
a cuatro hombres en la misma habitación, con armas.
La casa no
tenía ningun otro acceso que la puerta de entrada, en la cual colocaron
cuatro enormes maderos para trancar la puerta. Además, tenía
una pequeña ventana, por donde sólo podría pasar un
niño pequeño. A la mañana siguiente, a pesar de todos
los cuidados que habían tenido, uno de ellos desapareció.
No había forma de entrar o salir de la casa, a no ser que fuese
por la ventana de la puerta, la cual hallaron abierta. Registraron la casa
y no había rastros de él. Investigaron todo sitio por donde
el hombre hubiese podido salir, pero no encontraron nada.
Empezaron a
mover todas las cosas y al mover la cama, accidentalmente, uno de los hombres,
dejó caer su martillo y éste golpeo contra el suelo, haciendo
un ruido seco. Rompieron esa parte y descubrieron un pasaje muy pequeño,
que, casualmente, llevaba hasta las cuevas.
Allí
encontraron el cuerpo sin vida del desaparecido. A partir de ese momento,
las personas de la isla dejaron de pasar por los alrededores de la cueva
y más aún, durante la noche. Otra de las desapariciones más
llamativas ha sido la de un niño y su perro. Luego del suceso, la
gente comenzó a buscarlos desesperadamente, sin tener noticias de
ellos. Las cuevas están conectadas a las Lagunitas, un sitio con
arenas movedizas. Incluso allí buscaron, pero nada de nada.
La búsqueda
fue un fracaso. Hasta que decidieron ir a ver a las cuevas. Encontraron
al perro del niño, arañando una pared de piedra, de la cual
sobresalía el brazo del niño. La gente de la zona tiene
miedo de que la leyenda sea cierta, por lo cual han dejado de circular
de noche en las proximidades de la cueva. Según dicen, estos sucesos
son cometidos por unos duendes que habitan la isla. Una persona ha comentado
haber visto una especie de hormiguero pero un poco más grande y
como conclusión, se dice que la isla está habitada por gnomos
o duendes.