¡¡Hola
Kruela!! Te escribo para contarte una historia que es muy conocida acá
en Buenos Aires.
Se trata de
la historia de Felicitas
Guerrero.
Hija de un
inmigrante español, a mediados del siglo XIX,
con
sólo 15 años, Felicitas se perfilaba como una de las jóvenes
más bellas de la Ciudad. Tanto, que los jóvenes de las
familias más aristocráticas empezaron a cortejarla, hasta
que su padre la entregó en matrimonio a Don Martín Gregorio
de Álzaga, un hombre entrado en años, hacendado y dueño
de gran parte de las estancias de Buenos Aires. La boda se llevó
a toda pompa; entre los presentes estaba Enrique Ocampo, un hombre de la
alta sociedad porteña; quien amaba a la jovencita en secreto.
El matrimonio
no era muy feliz, tuvieron un hijo que murió víctima de la
epidemia de fiebre amarilla a los 3 años. Meses después,
Felicitas queda embarazada nuevamente pero pierde el bebé al poco
tiempo, generando una profunda depresión en Don Martín de
Alzaga el cual muere al poco tiempo de la muerte de su hijo.
Felicitas,
con 25 años, se convierte así en una viuda rica y acaudalada.
Empieza a ser asediada por gran cantidad de pretendientes, entre ellos
Enrique Ocampo quien cree que está en su momento ideal para enamorar
a la muchacha. Pero Felicitas, luego de cumplir con un riguroso luto, conoce
a Samuel Sáenz Valente en una reunión y ambos quedan profundamente
fascinados. No tardó en nacer una relación amorosa que terminaría
en el altar. Enrique Ocampo, terriblemente angustiado con la noticia de
perder nuevamente a la mujer amada, visitó una mañana a Felicitas
para mostrarle su disconformidad y en un arrebato, le disparó por
la espalda.
Felicitas,
malherida cayó instantáneamente al suelo. Al ver lo que acabó
de provocar, Enrique apuntó el arma en su cabeza y se suicidó
al instante. Los cuerpos fueron encontrados por el primo de Felicitas,
Cristian De Marías, el cual se dió cuenta que ella aún
estaba con vida. Felicitas Guerrero de Álzaga murió tres
días después luego de una intensa agonía, el 30 de
enero de 1872 a los 26 años de edad. La fortuna pasó a manos
de sus padres, los cuales erigieron en honor a su hija una capilla en
el lugar donde ocurrió el pasional asesinato. La Iglesia de
Santa Felicitas se inauguró el 30 de enero de 1876 en el barrio
de Barracas.
Son numerosos
los relatos de los vecinos. Muchos afirman que el fantasma de Felicitas
vaga por la iglesia y todos los 30 de enero se la puede ver llorando tras
la rejas de la entrada. Otros afirman que las campanas suenan inexplicablemente
estando la iglesia vacía. Hay una escultura de Felicitas y su
hijo Félix en el interior de la iglesia, a la cual se le atribuye
el poder de traer la desgracia a quien ose besarla. También es común
el mito que dice que el que toque las rejas de la entrada, recuperará
a su amor para siempre.
Espero que
les haya gustado. Quienes viven en Buenos Aires y quieran visitar la iglesia,
ésta queda en Pinzon 1480, Barracas, frente a la Plaza Colombia.
Yo no fui todavía, pero me contaron que al entrar se siente una
energía total que te pone los pelos de punta ^^O_o^^ no olviden
que los restos de Felicitas están allí mismo sepultados.
Ah, otro dato,
hay una película sobre el fantasma de Felicitas, se llama "El retrato
de Felicitas Guerrero" dirigida por Alexis Puig.
¡¡¡Saludos!!!
Gizeh