Hola
Kruela, mi nombre es Kathy y soy de México. Hace algún tiempo
que sigo tu página, aunque es la primera vez que escribo; está
genial y quiero felicitarte por ella. Mi pequeña contribución
es una leyenda de la col. Chimalistac, en la Ciudad de México
Ahí
aún existe una casa que data del tiempo de la colonia, y lo
que voy a relatar a continuación se supone ocurrió en aquellos
años.
Esta enorme
casa era, en tiempos de la colonia, un obraje, esto es, una fábrica
de embutidos, pero también tenía tierras de cultivo y crianza
de ganado. Los dueños eran unos hermanos que, al morir su padre,
el menor de ellos se fue a vivir a España, quedándose
el mayor como administrador del obraje. El hermano menor se casó
en España y tuvo una hija, mientras que el hermano mayor tuvo también
una hija, pero no vivía con él.
Pocos años
después el hermano menor murió y la viuda le escribió
al hermano mayor informándole lo sucedido y que iría a visitarlo
con los abogados para reclamar la herencia de su hija.
El hermano
mayor se enojó mucho, pues él se consideraba dueño
absoluto del negocio. Finalmente, un día recibió noticias
de su cuñada y su sobrina. Le anunciaban la fecha en la que llegarían
solas. Cuando supo esto, el hermano mayor ordenó a su mayoral
que las recibiera y le dió instrucciones, ya que él no iba
a estar presente cuando llegaran. Lo que el mayoral tenía que
hacer era darles un somnífero con la cena y después las
encadenaría en la bodega para luego emparedarlas (construír
una pared alrededor de ellas).
Llegó
el día señalado y también llegaron a la finca una
mujer y una niña preguntando por el hermano mayor. El mayoral las
recibió y les dijo que no tardaría, que pasaran a instalarse
y esperar. Después hizo lo ordenado por su patrón; en la
cena de la mujer y la niña puso un somnífero y cuando éste
hizo efecto ellas fueron encadenadas y emparedadas en la bodega.
A la mañana
siguiente regresó el hermano mayor y el mayoral le dijo que todo
se había hecho tal cual se lo había indicado, incluso había
ocultado el equipaje con ellas. El hermano mayor organizó una fiesta
para el día siguiente y ese día, en medio del festejo,
llegaron a la casa una mujer y una niña con un inmenso equipaje,
y cuando entraron al salón todos guardaron silencio... La mujer
se presentó como la viuda del hermano menor disculpándose
por no haber llegado el día señalado (algo había ocurrido
que les impidó llegar la fecha programada).
El hermano
mayor al oír quienes eran, sin salir de su asombro tomó un
marro y derribó la pared recién construida, sólo
para encontrar a su mujer y a su hija encadenadas y muertas. Ellas
habían ido a pasar unos días con él y habían
querido llegar de sorpresa. Al darse cuenta de la terrible confusión,
el hermano mayor enloqueció.
Esta casa
ahora alberga oficinas y dicen que aún pueden escucharse los lamentos
de este hombre por la noche. Personas que pocas veces se han quedado
a trabajar hasta tarde ahí, han podido sentir y escuchar pasos en
el edificio, incluso se han visto huellas de lodo en los pasillos por la
noche (cuando se supone que ya no hay nadie que haya podido hacerlas) desapareciendo
estas en pocos minutos.
Bueno Kruela,
no sé cómo quieras titularla, pero sí espero que puedas
publicarla y sobretodo que te haya gustado (y asustado) tanto como a mí.
Un abrazo desde México para ti y los que hacen posible esta excelente
página.