¡¡Hola
Kruela!!
Te escribo
para contarte una leyenda de Michoacán que nos contó la abuela
de una amiga mía.
Se dice que
hace muchos años en la época colonial de México en
Michoacán existía (o existe) un pueblo llamado De los Urdiales,
allí vivía el administrador de la Hacienda del Quinceo, este
hombre era don Juan de la Cadena Frigueros. Antes se usaba que muchos españoles
venían a México a hacer fortuna, él era uno de ellos
que, arruinado en su tierra natal, decidió viajar a la Nueva España
(en ese entonces a Morelia Michoacán se le llamaba Valladolid) para
tratar de recuperar lo perdido.
Este hombre
consiguió trabajo en calidad de administrador, por don Pedro de
la Coruña, conde de la Sierra Gorda. Don Pedro tenía una
hija muy hermosa, a la que cuidaba como a la niña de sus ojos. Ella
no salía si no era en carro y sólo asistía a los coros
de la iglesia y a pocas tertulias. Quiso el destino entonces que el
sr. don Juan de la Cadena pusiera sus ojos en ella, quedando locamente
enamorado, pero como sus caudales ni su nobleza eran suficientes para
pretenderla se dedicó a tratar de conseguir dinero ya fuera de forma
legal o no, el chiste era conseguirlo a como diera lugar y así siendo
rico hacerse merecedor de la mano de la hija de Don Pedro, hacía
lo que fuera. Sembraba y cosechaba diversos productos que luego vendía
más caros en el mercado, criaba y cebaba ganado para sacar más
ganancia, cultivaba caballos Arabes que había traído de España
y que en todas las ferias del país vendía a los mejores precios.
Prestaba dinero a rédito bastante elevado quedándose luego
con los ranchos o las casas que servían de garantía, en caso
de que la gente no le pudiera pagar lo que le había prestado, pero
lo peor de todo es que por mucho tiempo por esto o por aquéllo,
había rebajado en las rayas de los peones de la hacienda que administraba
medio real.
Al señor
don Pedro le decía que aquel medio era un ahorro que cada peón
quería hacer para casarse, curarse o satisfacer cualquiera otra
necesidad que a lo mejor se ofreciese. Y enseguida aquel dinero iba a dar
a la usura.
Finalmente
Don Juan de la Cadena logró hacer una gran fortuna, grande
en verdad, y fue entonces que se animó a pedir la mano de la
hija de don Pedro. Ésta le fue negada lo que provocó en Don
Juan una depresión tal que lo llevó a la muerte.
Se dice que
desde entonces por las noches su alma pena gritando "vengan por su medio"
y así se queda como una hora hasta desaparecer en lo que fuera su
casa, y de vez en cuando en las noches es cuando se deja oir ese grito.
Yo pienso que fue porque robó mucho para lograr lo que quería
y al no lograrlo lo que desea es regresar todo lo que se robó, de
una u otra forma. Por supuesto nadie ha acudido a su llamado.
Bueno Kruela,
esta es la leyenda, tengo muchas más de Michoacán que ya
te iré contando poco a poco, espero que te haya gustado.
Saludos
Rocio