Hola Kruela, primero que todo te escribo
desde Panamá fascinada con tu espectacular página dedicada
a los amantes del terror. Bueno, aquí en mi país tenemos
muchas leyendas folklóricas, aquí te va una de mis favoritas,
espero te guste.
La
Tepesa
María Dolores, una chica joven y muy atractiva,,con
una increíble pasión por el baile, decidió una noche
de las festividades de San Juan, celebración muy común en
los pueblos de campo, asistir al baile sin importar dejar en el abandono
a su pequeño bebé de tan sólo meses, y a su anciana
abuela en el pequeño rancho que tenían por hogar.
María Dolores era madre soltera y la única
persona que atendía al nene cuando ella salía (acción
frecuente) era la pobre y enferma anciana de avanzada edad, quien sin importar
lo grave de su salud se quedaba atendiendo al desdichado infante mientras
su nieta bailaba hasta el amanecer con los hombres del pueblo. Sucede que
esa dichosa noche de San Juan María Dolores se alistó muy
temprano pues el baile esa vez sería con un reconocido músico
de área y por supuesto ella no se lo quería perder, así
que bien vestida y con todos los ánimos decidió encaminarse
al pueblo ignorando las súplicas de su abuela quien repetidas veces
comunicó sentirse mal, y de los llantos ahogados de su hijo pequeño.
La muchacha dispuesta y altanera se dirigió presurosamente por el
camino al pueblo, la luna brillaba, el aire le pegaba en la cara y la hacía
sentir muchos ánimos de bailar. La hierba del monte se marcaba como
las olas del mar por la brisa y los grillos afinaban sus cuerdas festejando
aquella hermosa noche, el cielo era estrellado y apacible y a lo lejos
se veían las luces del pueblo que engalanaban el paisaje.
Por mitad de camino María Dolores se quitó
los zapatos y se arrolló el vestido para cruzar el río, éste
estaba bastante seco y lleno de cascajo (hojarascas) debido al verano,
así que con cuidado fue pasando poco a poco. Cuando iba por la mitad
del río sopló una brisa fuerte que le hizo perder el equilibrio
y caer sentada mojándose por completo. Cuando fue a levantarse la
brisa volvió a soplar y trajo consigo el llanto lejano de un bebé.
A María Dolores le dio una especie de remordimiento y dolor al recordar
a su hijo y su abuela pero aún así siguió cruzando.
Mientras más se acercaba a la orilla los
llantos del niño eran más frecuentes y su furia creció,
y maldiciendo y renegando se detuvo. En esos momentos un fuerte dolor le
atravesó el cuerpo: era como millones de agujas clavándose
en su piel. Atormentada por el dolor cae una vez más y siente cómo
su cuerpo se llena de un pelo grueso y largo, se fija en el resplandor
del agua y ve cómo su rostro se deforma y se cubre de pelo. Horrorizada
se revuelca en el agua, intenta escapar pero lo que hace es sumergirse
en las profundidades de las riveras oscuras; trata de salir de agua pero
sólo logra arrastrarse. Intenta pedir ayuda pero no puede parar
de lamentarse, sus quejidos -que le salen del alma- la atormentan.
Logra llegar hasta las cercanías de su
rancho e intenta entrar pero no puede, una fuerza superior la obliga a
caer de rodillas. El viento se agita y los árboles roncan... María
Dolores grita aterrada, la puerta se abre y aparecen las figuras de su
abuela inerte sobre una silla y su pequeño niño con los pulmones
reventados de tanto llorar. En eso una voz del cielo se oye y exclama "TEPESA
AHORA TEPESA"... "maldita
serás entre las criaturas que habitan la tierra y deberás
esconderte entre las sombras, por tu error no andarás de pie sino
arrastrada y sólo de tu boca saldrán lamentos por la pérdida
de tu hijo y así vagarás por la eternidad hasta que hayas
pagado tu crimen."
Esta leyenda es común en Panamá
y cuentan las personas que es muy normal oirla por las orillas de los rios
al anochecer arrastrándose y lamentándose por lo que hizo,
acechando las casas donde hay bebés intentando llevarse los que
no están resguardados pues esos son los que la atraen.