Esta
leyenda la oí hace tiempo en uno de los campamentos a los que asisto.
Se trata de la Santa
Comparsa, tal vez
hayan oído hablar de ella.
Antes de empezar
les diré que la Santa Comparsa es un grupo de espíritus -algunos
malvados y otros no tan malvados- que cada 36 días sale por la noche
y aparecen en cementerios, bosques... No se sabe a ciencia cierta si es
verdad o no porque como también dice la leyenda, si la ves, a los
pocos días mueres y pasas a formar parte de ella.
La historia
se basa en hace cientos de años, un joven noble llamado Juan de
Bernet ciudadano del Reino Valenciano, de oficio trovador se dirigía
hacia el reino de Aragón; era de noche, y, haciendo caso omiso de
todo lo que le habían advertido se adentró en el bosque ya
que era un atajo para llegar al lugar que quería.
Durante el
camino iba pensando en lo que escribiría en su próximo poema...,
de repente oyó
a un grupo de gente lamentándose,
y el sonido de unos timbales de guerra. Se giró buscando cuál
podría ser el foco de este ruido para ir a buscarlos y propocionarles
ayuda, pues como buen caballero debía seguir el ejemplo de Rotlan.
Se giró y miró a todos los lados..., no vio a nadie, ni un
foco de luz que le indicara el paradero. De repente la voz de su anciana
madre le vino a la cabeza: "Joan, no te adentres en el bosque a deshoras,
hoy no por favor, la Santa Comparsa podría verte". En voz alta
se dijo para sí mismo, "Tranquila madre, no existe eso a lo que
temes"..., pero ahora no estaba tan seguro. Para tranquilizarse se
decía a sí mismo que lo que había oído era
fruto del cansancio del viaje, pero en su interior sabía lo que
había sido de verdad, aquello de lo que él dudaba desde hacía
tiempo.
Siguió
caminando un par de horas hasta que sus piernas no resistieron más
y se tumbó a descansar. Una luz tenue lo despertó y se incorporó,
delante de él veía pasar a cientos de personas con una velita
en la mano y al fondo algunos tocaban los timbales. Uno de ellos le resultó
familiar, la ropa que llevaba, el pelo... se acercó más para
mirar y ¡era él!. En un momento le vinieron a la cabeza todas
las historias que el repudiaba, todo lo que él negaba, todo a lo
que él había dicho NO.
Pasaron los
días y nadie llegó a Aragón, pasaron los meses y nadie
volvió al castillo del que él provenía... Al cabo
de un tiempo unos jovenzuelos de la región encontraron el cuerpo
del Juan y avisaron a sus padres, llevaba una nota escrita en la mano que
decía:

Espero que
publiquen mi historia, nada me haría más ilusión.
Si tenéis
algún comentario sobre ella hacérmelo saber.
Miguel