En las afueras de la ciudad de Bogotá
(Colombia), se pueden encontrar las ruinas de lo que antes fue una hermosa
mansión, la cual en los 1800 fue el hogar de un extranjero. El señor
(no diré de qué país) era un hombre extremadamente
estricto y algo cruel, tenía una esposa y una bella hija llamada
Irene, de largos cabellos rojos y dulces ojos verdes. Lo que más
odiaba era la grata relación que la joven mantenía con sus
vecinas colombianas pues él consideraba que su raza era superior
y esa interacción ponía en peligro las creencias de su familia.
El destino tenía un golpe duro para él,
Irene se enamoró de un joven que frecuentaba la casa de las vecinas
y conociendo el pensamiento de su papá quiso escapar con él,
estaba cansada de la dureza de su padres. La noche del escape llegó
su enamorado y la esperó detrás de la inmensa reja, ella
ya lo esperaba, pero su padre alertado por una criada soltó dos
fieros perros que impidieron el escape. Ella le gritó al joven que
se marchara y no volviera si apreciaba su vida, el joven escapó.
El sufrimiento de Irene apenas empezaba, su padre
la encerró en su cuarto, selló ventanas y puertas, la madre
no intercedió por ella, sólo las criadas la visitaban para
llevarle sus alimentos. Al cabo de unos meses decidió levantarle
el castigo y enviarla de vuelta a su país, pero eso sería
imposible, el vientre hinchado de Irene aunciaba la llegada de un nieto.
El hombre no dijo nada y cerró la puerta
de nuevo. Cuando el bebé nació, él mismo lo estranguló
según contó una de las criadas; lo enterraron debajo de la
pileta en el jardín. Irene enloqueció de dolor y con un pedazo
de espejo roto se cortó las venas. Murió llorando por su
bebé. El malvado asesino renunció a su posición y
viajó a su país en secreto.
En su deseo por evitar el escándalo, despidió
a los criados y olvidó desatar a los perros que murieron de hambre
y de sed. Los restos del niño fueron desenterrados y se les dio
cristiana sepultura junto a la madre. Las gentes pobres que hoy habitan
la casona sin autorización, hablan de una hermosa joven que se aparece
sentada en la escalera, cuando los habitantes tienen niños pequenos,
estos son movidos misteriosamente de lugar en las horas de la noche. La
aparición no les causa miedo, más bien tristeza, pues todos
saben del destino trágico de la linda joven.