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XX
FERIA POPULAR ESOTÉRICA Y ALTERNATIVA
3 horas en la feria, después de otras visitas anteriores Por Jordi Guasch |
Domingo 7 de Noviembre
La entrada valía 7 euros. Desde la Plaza España, un autobús nos conducía gratuitamente al anexo del Palau Sant Jordi de Montjüic; enclave Telúrico otrora sede de los judíos. En la parada, una mujer vendía entradas de reventa a 5 euros aunque eran de distinto color... ¿del dia anterior quizás?. En la feria se sorteaba un equipo de "cine en casa"... supongo que un reproductor dvd con altavoces y televisor.Acudí de nuevo a la Feria pese a la decepción de hace dos años. Acceder al recinto anexo al Palau Sant Jordi es entrar en un mercado de hipocresía y mercaderes de la falsedad mezclado con personas honestas que intentan vender sus productos o dar a conocer ciertos conocimientos ninguneados por las imposiciones mediáticas.![]()
A medida que paseaba alrededor de las paraditas me venía una pregunta a la mente: ¿Dónde está el interés por las civilizaciones desaparecidas, la transcomunicación, ufología, criptozoología, sucesos fordianos, etc..?. Claro, debí leer mal el enunciado del certamen... porque el asunto estaba centrado en chiringuitos con tarotistas, venta de piedras "energéticas", "cómo contactar con tu ángel protector" y demás parafernalia "New-age" o "autoayuda".Se vendían libros de astrología, quiromancia, feng-shui, figuritas de gnomos, Elfos y Hadas; motivos de magia: ídolos de santería, amuletos, iconos cristianos, etc... y hasta te hacían la foto del aura.
Como cada año, estaba la paradita de Sergio Gozzi y como dibujante que soy, me llamaba la atención. El tipo, alumno de la desaparecida Joyce Morgan, seguía los pasos de su maestra dibujando por 30 euros el "guía espiritual" de quienes se prestaban a ello. Un retrato a lápiz mediocre aunque desconozco si lo que pretende es un fenómeno real. Me leí su libro "El Milagro de los rostros" y me pareció convincente pero tengo mis reservas.
Sin embargo, para rostros interesantes los de Bélmez. Una conferencia interesante que me perdí ya que tuvo lugar el sábado.
Quizás el único stand que se apartaba del rollo "seudoespiritual" era el presidido por Miguel Aracil donde se vendían libros basados en sus experiencias y contrastados conocimientos además de la revista "Espiral" en la que yo mismo colaboré cuando era en blanco y negro.
Aparte de las/os tarotistas de dudosa profesionalidad o las típicas propuestas "alternativas" para tomar el pelo, lo más chocante fue cierto espectáculo,
desde luego nada "espiritual"... Se trataba de un nada ingenioso numerito acorde con los convencionalismos hedonistas de estos tiempos: En un entablado, unos actores jóvenes y guapos, se montaron un grotesco show exento de inventiva donde una suerte de "Chichiolina" (rubia, hermosa y vestida provocativamente con un vaporoso vestido blanco) hacía ridículos gestos eróticos. El humor es saludable en todos los ámbitos incluyendo el de la fenomenología paranormal pero eso no sólo resultaba patético sino fuera de contexto. A una mente mínimamente inteligente y con un ápice de talento se le ocurriría una representación más afortunada. Bastaría con escoger cualquiera de las temáticas esotéricas y hacer una parodia digna. Sin aspirar al ingenio de Oscar Wilde pero al menos, adecuada y con la sutil ironía que se merece el público verdaderamente apasionado por estas materias. Eso sí, incluso todos esos "santones" que ostentaban su "poder" con sus túnicas y relucientes medallones, se regocijaban en primera fila para ver los generosos muslos de la "céltica" belleza.
El aforo estaba a rebosar de gentío; según me comentó una "bruja", los stands no hacían negocio; las personas se paseaban, miraban y apenas compraban. Algunas probaban los "masajes milagrosos" y muchas se tiraban las cartas pese a la expresión de indolencia y hastío que se reflejaba en las caras de muchas pitonisas. Donde había cola era en cierta atracción que se ocultaba tras atravesar un túnel, en la eventual panadería donde se servían pastas y en lo mejor con creces de la feria: la sala de conferencias.
Enrique de Vicente daba una charla sobre su reciente obra, el análisis de los enigmas que aparecen en "El Código Da Vinci". Desgraciadamente, tan sólo pude escuchar la parte final de su cautivante exégesis. Habló del extraño vínculo entre Maria Magdalena y Jesús de Nazaret, del culto precristiano a la Diosa Madre, del matriarcado religioso azotado y condenado al ostracismo social por el dominio de la deidad masculina. También se refirió al pasado esotérico de Barcelona y al misterio cátaro.
Como no podía ser de otra manera, el director de "Año Cero", disparó sus inmensos conocimientos con una precisión envidiable. Todo lo que dijo respiraba un halo de honestidad y se sustentaba en tal riqueza de conocimientos que no es fácil de encontrar entre los entendidos. Abrió las mentes a los asistentes que llenaban la sala, con un entusiasmo increible.
Como maticé anteriormente, debí interpretar mal el significado de la feria porque salvando algunos determinados aspectos, aquello era un circo de lo "material" y no de lo pretendidamente "espiritual". Y por descontado, brillaban por su ausencia los temas que realmente seducen a los devotos de lo misterioso, aquellos que se incluyen en las publicaciones especializadas o en esta web. En consecuencia, era obvio que en mi cansino vagar por los
pasillos del "Màgic" no me topase con Jiménez del Oso, J. J. Benítez, Iker Jiménez, Miguel Blanco, Pablo Villarrubia... o nuestra amiga Kruela. ¿Qué pintaban ellos entre semejante jungla de gurús, vendedores de pócimas y nigromantes con bolas de cristal?.
Al menos el domingo, lo de Enrique de Vicente fue toda una lección de sabiduría, ecuanimidad y ferviente pasión hacia la historia más oculta además de una clara muestra de respeto con su atenta concurrencia.
© Jordi Guasch
© La Casa de Kruela (Ciberanika.com)

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