MARGARITA SANCHEZ
La viuda negra de Barcelona
En la crónica negra de España ha habido algunas mujeres que se dedicaban a envenenar a maridos con un fin concreto, ya fuera por dinero o por librarse de ellos. Margarita Sánchez es una de esas mujeres, y operaba en Barcelona.

El apodo de viuda negra viene a raíz de su método para asesinar: veneno. Al igual que una araña de este tipo que inocula su propio veneno, Margarita vertía veneno en las bebidas de sus víctimas.

Esta mujer era nativa de Málaga. Nació el día después de Navidad con un exagerado estrabismo en el ojo que hizo que los niños que compartieron su infancia la apodaran "la tuerta".

Margarita Sánchez Gutiérrez hizo diversas confesiones cuando se le detuvo en 1996. En algunas admitía el asesinato mediante veneno, en otras lo negaba y admitía únicamente el robo, pero fueron cuatro personas las que mató y hubo otras tres tentativas frustradas. Sus víctimas eran de su propia familia y algunos vecinos.

Creció buscando la soledad sin embargo cuando se trasladó a Barcelona conoció a un hombre que quiso casarse con ella: Luis, un conductor de metro con el que tendría sus dos hijos. Nunca fueron lo que se conoce como una pareja bien avenida y la gente lo advirtió sobre todo en los dos meses anteriores a la muerte de Luis. Se dijo que fue muerte natural. Por aquellos años Margarita trabajaba cuidando ancianos para traer dinero a casa, la economía familiar estaba fatal y su ejercicio de cuidadora suponía un ingreso necesario.

El 3 de agosto de 1992 ingresaron en el hospital a una de las mujeres que ella consideraba su amiga, una anciana de 70 años llamada Rosa que además era vecina. Ingresó inconsciente y falleció pocos días después. Tras la investigación se descubre que de su cuenta bancaria había desaparecido un millón de pesetas, y de su casa faltaban ciertos documentos.

26 de octubre. Fallece su marido y curiosamente del mismo mal que anteriormente le había hecho pasar un par de meses ingresado en un hospital.

Su suegra cae enferma poco después. Nunca se llevaron bien. La mujer ingresa cinco veces seguidas en el hospital pero como tiene muy buena salud consigue librarse de las cinco intoxicaciones. La señora no falleció hasta después de la detención de su nuera, y sería debido a una embolia. En vida, esta señora no entendía porqué enfermaba cuando estaba con su nuera y sanaba cuando estaba lejos de ella.

En mayo de 1993 se cambia de barrio y tiene nuevos vecinos, entre ellos un señor de 57 años que vivía sólo en un ático, Manuel. Un tiempo después, como ocurriera con Rosa, Manuel fue encontrado en coma y fallecería unos días después.

El mismo año se traslada a vivir a casa de su cuñado, Jose, un hombre de 50 años que también vivía solo. Semanas después el hombre enferma y el 14 de agosto fallece dejando inexplicablemente la cuenta bancaria vacía.

Días después de esta otra muerte un vecino de 69 años, Jose Antonio, sufre una intoxicación. Margarita le cocinó una paella, el hombre terminó ingresado y durante ese tiempo al señor le desaparece medio millón de pesetas.

El 26 de septiembre consiguió meterse en la casa de Pilar, una vecina de 67 años. Un día apareció la hija de Pilar al ser alertada por la propia Margarita para que visitara a su madre porque no sabía nada de ella. La hija encuentra a Pilar inconsciente. Durante los días que pasaron hasta dar el aviso, Margarita se había hecho con un botín de dinero y joyas. Pilar sobrevivió al ser ingresada en el hospital.

Una de sus víctimas recuperadas llevó sus sospechas hasta la policía que averiguó que Margarita falsificaba recetas de cierto medicamento que en dosis altas se convertía en veneno, un veneno que se metabolizaba rápidamente y que si no mataba con esa dosis que ofrecía tan sutilmente Margarita, sí servía para que con el tiempo el mal actuase y terminase por actuar sobre la salud del que lo había tomado con una parada cardiorespiratoria. El asesinato se convertía entonces en muerte natural.

La policía encontró documentos de las víctimas en casa de Margarita y se dice que había aprendido a falsificar firmas y cartillas de ahorro. Su hija también fue detenida en calidad de cómplice pero era menor de edad.
 

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